viernes, 23 de octubre de 2009

MIRANDO AL KIOSQUERO





La vida de estos dos es puta. Trabajan los dos desde las siete y algo hasta unas doce horas más tarde. Sin pausas. Llueva o haga un sol de mil pares de eso. Sábados, domingos y festivos. Un mes de descanso y persianas abajo. Este agosto, lo puedo constatar, no se han ido a ningún sitio... y seguían acostumbrando los mismos cafés -aunque menos horas, por suerte-.

He tenido tiempo de pensar en todo esto gracias al paso de cebra. Uno se detiene ahí, donde siempre, y sin poner atención sabe que en algún momento en su campo de visión le alertará una luz verde para que cruce... Y la luz no aparecía. Y he tenido que cruzar a las bravas y ver, al otro lado esto.

Dos descubrimientos más. Qué mal se cuida esta ciudad... con tres días de lluvia y un poco de viento ya la hemos liado parda... Qué mal cuida esta ciudad a los que viven en ella... doce horas, siete días, once meses al año... Eso es currar y lo demás son tonterías.

1 comentario:

maica dijo...

Estos dos son el kiosquero y su esposa, claro!!! Estaba releyendo y parecía que hablaba de los muñequitos del semáforo!!! Es que es el último post del día y estoy con la muela del juicio... ¡Pa qué me excuso!!! A buen entendedor, chocolate espeso.