sábado 7 de noviembre de 2009

69 y el morro



Vaya morro que le echan algunos al tema.. La máter me suelta que no tengo vergüenza por no ir a verla en estas dos semanas de vacaciones, renegando de su vástaga primogénita, que soy yo, hasta que me hincha las narices y ataco yo, que tampoco soy muda.

La puta que parió a los perros, y a la gente que se aburre y mata el tiempo arreglando vidas ajenas de boquilla, y a los que ven Gran Hermano y bazofias por el estilo y se imaginan que eso es la vida, que eso es lo que sus cuervos harán, lo que piensan, como son, los problemas de la realidad, sin preguntar, oír, visitar, ver, comprobar in situ, y a la peña agonías que siempre se pone en lo peor y agobia con los fantasmas que se le cruzan sin que despegue el puto culo del asiento ni moverse un centímetro en su cabezonería chunga, y a los cobardes que buscan echarle la culpa a otro de su mierda de existencia, y a los relojes que dan la hora como quien da una orden, y a los calendarios que cuentan los días como les da la real gana.

Sesenta y nueve no es un número porno, son los días que he esperado hasta hoy a que mi progenitora se bajara del burro y se quitara las chuminadas de la cabeza y se olvidara de que tiene boca y se diera cuenta de que no necesito su puta opinión sino que me escuche y se calle y viniera hasta mi casa sin reniegos y me diera un abrazo. Sesenta y nueve. Yo sigo contando días -uno de estos sin acritud- y ella seguirá hablando con las sombras, contándoles lo malísima y egoísta que soy.

A la pregunta de ¿Y por qué no has venido a verme tú a mí estas semanas? me responde, la muy arrrgggg que ella tiene que cuidar de la perra de mi hermana y no se puede ausentar. Y la perra es un animal doméstico, no mi hermana. La puta que parió a las excusas baratas también.

Sesenta y nueve. Los días, que sumados a mis casi casi treinta años, he tardado en averiguar que puedo sostener una cuchara en la nariz sin que nadie me enseñara. La genética está sobrevalorada.

martes 3 de noviembre de 2009

TIMING




Eso. Que cada cosa tiene su tiempo y algunas aparecen cuando ya no toca, o cuando toca pero nadie lo sabe. Que si te oyes bien, si te prestas atención y eliminas todas esas quejas, lamentos y exclamaciones, puedes escuchar qué es lo que te pide el cuerpo y dialogar. No se trata de que nadie se calle, sino de llegar a un acuerdo. No va el tema de dedicarle todas las horas a lo más importante... no, no, va de dedicarle las que tocan, las justas, y tener las propias para el resto de historias.

Y no mola cuando le pones a alguien palabras que no ha dicho en la boca, reniegos y quejidos que nunca ha pronunciado. Es más divertido si aceptas que te salen desde dentro porque no te quieres bien... y que por eso has mandado al carajo tus horarios, rutinas y demás cosas que te salvan.

Si das un pasito más verás, seguro, cómo todo se resitúa a tu ritmo, si sabes cuál es el ritmo. Por eso, aunque joda, aunque parezca una pérdida de tiempo y no una inversión, hay que darle horas al día y dejar de darle cuerda al reloj para ver si es verdad que el tiempo se para cuando yo digo BASTA.

lunes 2 de noviembre de 2009

CUÉTARA

En mi sueño de esta noche yo hablaba con acento argentino. Y era flipante ver la cantidad de palabras por minuto que soltaba esta boquita mía, como si fuera de otra, y más en los tiempos que corren. Pues eso, que yo era argentina y mi mundo también... y todo el mundo hacía frases larguísimas, llenas de significado, llenas de poesía... y yo, como siempre, un ojo aquí y un ojo allá, no acababa de sentirme bien porque analizaba todas las palabras, los verbos, las expresiones más absurdas... y no entendía cómo podía hablar así, ni desde cuándo era argentina.


En mi sueño tanguero todo aquel que narraba había hecho algo antes, es decir, que el pensamiento se emparejaba con la acción en sí, y de ahí lo agotador, lo intenso. Todo tenía sentido sin tenerlo, porque se hacían cosas, porque se hablaba por algo, porque había motivo y sentimiento.


Me he levantado cansadísima y me he comido unas cuétara con el café. Cualquier argentino se hubiera ofrecido a prepararme un desayuno calentito -cruasán partido por la mitad, revoltillo de huevos con setas...- pero no ha sido el caso. Por eso no hay foto del desayuno inexistente ni del pobre desayuno de argentina-por-unos- minutos, de espíritu y de semipesadilla.... por pobre de argentinismo.

viernes 30 de octubre de 2009

HIPATIA




De todos, el más triste, sin duda es Davo. Un esclavo que ama a su señora y que quiere ser tan libre como ella, pero que se corrompe siguiendo las ideas de otros hombres, tan esclavos en su ideología como él mismo. Hipatia dibuja, dialoga, amansa a las fieras y tiene el final que se merece porque está sola, ningún hombre libre la puede acompañar, ni escuchar sus teorías, ni dar un abrazo, ni rebatirla.

Las mujeres de esta película, excepto Hipatia, son esos cuerpos vestidos de blanco o azul que no abren la boca ni siquiera para gritar de dolor.



Y cómo ardían los papiros. Qué lagrimones como puños... Malditos bastardos, todos...

domingo 25 de octubre de 2009

NOT READY







La única compañía es esta. Sólo dos sillas llenas. Una por mí y otra por mi chaqueta. El bolso en el regazo. Garabateo hasta cansarme y, al levantar la mirada, nada. Ese es el punto.

Mi acompañante no se ha ido al lavabo, ni a pagar, ni llega tarde pero está por venir. Menos de una hora y ya me agobio. Me falta el aire, los ojos me brillan demasiado acuosos; si se acercara ahora la camarera yo croaría.

I´m not ready at all. I´m not ready. Impaciencia, guindillismo, ansiedad, nerviosismo... Que cada cual elija la suya, yo me quedo con la primera opción. Ni soy lista ni estoy lista. No encuentro la manera. No sé cómo se hace esto, ni siquiera qué hacer.

La mayor parte del tiempo pongo cara de velocidad y hago como que todo lo que pasa tiene sentido, como si fuera exactamente lo que esperaba, como si cada paso lo diera yo porque sí, porque sé hacia donde voy. Hoy me he levantado sin poderes y estaba claro desde el minuto uno que no conseguiría mirar hacia otro lado. Me he esforzado, lo he intentado toda la mañana, pero ha sido tan evidente que resultaba bochornoso negarlo, aunque lo haya hecho.


Me llega, sin aviso previo, la certeza de no estar ni donde ni como ni con quien quiero. No tengo respuestas al por qué ni al para qué, ni al nada de nada, tampoco al qué básico. Me veo en la loca de mierda y su fobia al lado frío de la cama, me oigo en ella y en sus quejidos, en sus mentiras, en su ironía mal llevada y peor traída.


En la escena de la película que tengo de fondo una mujer afeita a un hombre. Le coge de la barbilla y desliza la maquinilla por su mentón, acariciándole el pelo, recorriendo sus ángulos. Es lo más íntimo que he visto en mucho tiempo. Quiero esa intimidad, ese tacto, esa atención en algo que parece cotidiano pero que te sorprende por lo especial, por lo inenarrable.


Me está saliendo una pupa en la boca, justo en la uve del labio superior y soy consciente de la fiebre, del calor que desprendo, de las horas de sueño sin él, sin encontrarlo, de cara a la pared, aplastada la nariz contra un cojín, fliseándolo todo de coco, forzándome a cerrar los ojos en el sofá, con la bufanda colgando.

Por aquí no voy bien. Ya lo veo. Pero es que... I´m not ready. Tendré que buscar otra carretera secundaria o un camino de cabras.

ESTRENO








Hace dos días que los tengo. Hoy los estreno. Vamos a ver qué tengo que decir, qué se esconde por ahí dentro, qué colores me hacen falta y qué colores me sobran.

¿Y si los gasto? Retahíla de sentimientos, más que ideas, pesadillas y sueños que se transforman en lo anterior y viceversa, la otra cara de la moneda, el lado oscuro siempre por ahí, amenazante, el propio y su contrario, todo mezclado, todo con matices, todo en boceto, sólo proyectado, un par de trazos y ya, ya está todo dicho, sabido, pensado, aceptado.


Va a doler. Las tintas están muy cargadas.

ILEGALIDAD




Por segunda vez en mi corta vida como biciclista amateur me he saltado las normas y la he aparcado utilizando mobiliario urbano... ¡Es que han quitado todos los aparcamientos de Gran Vía! Y nos tomábamos el café y yo no le quitaba ojo a la bici, y oteaba el horizonte esperando al poli que me jodiera la mañana, y pensaba en excusas que darle, en lo que le iba a decir mientras escribiera la multita...


Soy gilipollas. Una chuminada y ya me siento una criminal. El sentimiento de culpa, la sensación de hacer las cosas mal... Al próximo que me alabe por mi practicidad, carácter y decisión le explicaré cómo está el tema en realidad.


Y el broche a todo esto...