En lo personal se resume en que he visto a mi familia directa 4-5 veces este año (dos antes de marzo) y otras tantas a mis amigos más cercanos excepto a Arturo y porque trabajamos juntos. Últimamente no hago nada más que leer de vez en cuando, escribir en privado para mí misma, escribir en público las cartas de mis ratones, dibujar y ver muchas series y pelis.
Nuestro cumple (el de Arturo y mío) es la avanzadilla del tema navideño y normalmente lo celebramos en privado aunque sea un ratito poniéndonos al día, reflexionando, dándonos energía suficiente para afrontar la preNavidad, la Navidad, los Reyes y el resto de tiempo hasta nuestro próximo cumple... este año será diferente. No pasa nada. Seguimos aquí y eso es lo importante. Estamos y es lo más importante.
Gracias a Arturo por estar a mi lado enseñándome cosas importantes año tras año y, hoy, por sacar unos minutos de sus vacaciones para acercarse a la escuela, darme un abrazo y compartir este cumple. Gracias, claro, a los que siempre están ahí y, también, a los que han llegado nuevos... y a mis estudiantes/amigos o amigos/estudiantes que deberían tener una categoría propia en esta pandemia porque sin ser burbuja, sin ser "convivientes", paso más tiempo con ellos que conmigo misma.
Hoy es nuestro cumple (el de Arturo y mío) y me han regalado vino, donuts, un pastel de chocolate casero, dinerín, libros, cartas, llamadas, mascarillas, mensajes y abrazos (1 físico y el resto virtual). No podría pedir más pero sí, me voy a pedir un ramen para cenar y terminar el día de celebración lluviosa por todo lo alto como la abuela que soy. Que estoy escribiendo lo saben aquí y around the world, claro.
Cuidaos mucho, porfa.
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