martes, 14 de agosto de 2007

LUGARES COMUNES



Bajo un sol de justicia contubernian algunos descastados:

- Hoy es martes y mañana domingo.
- Ya verás que descoloque el jueves cuando nos veamos las legañas de lunes.
- Bueno, pero al otro viernes y luego ya fin de semana.
- ¿Os acordáis de chiquis cómo sentíais el verano? Llegaba el último día de clase y tenías casi tres meses para perrear. Piscina, playa, montaña, amigos, helados, levantarse tarde, dormir a cualquier hora...
- En agosto todo vacío, ni un alma por la calle hasta la noche, horas y horas para no hacer nada, para leer, pensar, dibujar, arreglar la habitación...
- ¿Alguien se acuerda de los polines a 100?
- ¡¡¡Oooohhhh!!! A mí me encantaban los de mora, que estaban muy buscados, y empezaba a comérmelo y, era tan enorme, que acaba pillando una pinza y metiéndolo en el congelador otra vez... pa la cena...
- ¿Qué son polines?
- ¡Ay! ¡Te perdiste la conversación del otro día! En el sur Flash, para nosotros Polín... Ese polo de hielo, pura química, que te lo comías y te salían boqueras de chuperretear el plástico...
- ¡¡Los flash!!! ¡No hace tiempo! Pero... ¡si ni os conocía!
- Joder.... Necesitamos vacaciones ya... Los agostos ya no son lo que eran...
- Y para olvidarlo quedamos a tomar unas birras después de currar...
- Hecho.
- Venga... Con este sol no se puede hacer nada más de provecho.
- Yo no puedo.. He quedado con mi tete...
- ¿Ves? Lo que decíamos, el verano ya no es lo mismo... A ver a su tete se va el tío... Dime tú cuándo hubieras cambiado el comerte un flash por ver a tu hermano que vivía en la habitación de al lado y encima te curraba... Lo que es la vida, Amparo...


Se dispersan todos, cada uno a su cubículo.

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En la sección de libros aparece un moño cogido con pinzas. Nos sentamos a curiosear tras un ventanal. En esta ciudad somos muy feos. De ahí a la infancia, a los perros, a los bichos que nos sobresaltan. Unax Ugalde y la anarquía como conversación de fondo al corto que todos, excepto dos, miran. Fuet, zanahoria, pepinillos y pepino, no, calabacín, ¡no!, pepino- sí, sí, pepino- a modo de tapa con cada birra. Casi las once sin más. Yo me conformaba con que las noches de mis veranos fueran así.

1 comentario:

Pau dijo...

Y yo... aunque tenga que cambiar el flash (sí, sí, en el Norte también eran flashes) por el pepino, aunque me sobresalte por ver escrito en papel lo que llevo escrito en mi cuerpo..., aunque tenga que hidratar al moño con sidra de 5 grados que parece zumo... ya nada es lo que era, pero las nuevas etapas también son bien bonitas.