viernes, 4 de diciembre de 2009

EFECTO BOOMERANG








El efecto boomerang a veces se queda a tres cuartos de camino, en el efecto mariposa. No te rebota en las narices todo lo estúpido que has hecho o sido, sino que se equivoca de carretera secundaria o camino para cabras, se topa con una esquina y rebota allí. Puede pasar.


Tú miras para ti mismo, te cubres las espaldas y te coses los bolsillos, a costa de quien sea, incluso sin ser demasiado consciente de a quién estás privando de qué o a quién estás jodiendo o a quién no estás beneficiando. Tú por encima de todo. Tú y todo tú y tú y tú.


Ni pasta ni detalle ni abrazo ni apoyo ni mandangas. Tó pa tí. Que le jodan al mundo que hoy tienes la cabeza sólo en eso, que les den a todos que nadie te ha regalado nada, que te cuesta un mundo estar ahí cada día mediocreando por más que la imagen de ti mismo sea mucho más alta y soberbia, que ya te están debiendo sólo porque existes, que nadie valora lo infinito elevado al infinito que haces... A tomar por culo!


El cosmos, como las leyes de Murphy, es lo que tiene, que siempre tira a lo que más duele. Ya puedes tú alegar después de untar la tostada por el lado más torrado con todo el cariño del mundo -y rugir de tripas- que se te vuelve del revés el cacho de pan al saltar de tu mano y se te estampa bocabajo animado como está el torrezno con eso de que ahora cualquiera puede ser decorador de interiores. Te jodes sí o sí.


Lo peor es que siempre hay motivo, igual que siempre hay excusa. El no te portaste con el es que no tenía tiempo, el no estabas ahí con el es que se me complicó el día, el tenía ganas de estar contigo con el es que me encontré con no sé quién y al final nos dieron las mil y no te llamé, el tengo un regalo para ti con el es que viene de visita mi tía en burro.


De repente uno se encuentra con los dedos, metafóricos o no tan poéticos, marcados en alguna de sus mejillas o sus cachetes y no entiende de dónde han salido. Hay que hacer memoria, compañero, hay que apretar el "Rebobinar" y buscar el momento en el que la tostada se giró: hablaste de un fin de semana compartido el jueves y el viernes narraste tres opciones individuales, creaste un vermú compartido para el domingo y desapareciste ese mismo día, anunciaste un viaje y se quedó en historial. Babeaste, reclamaste atención y, una vez conseguida, te encerraste en tus cuarteles de invierno.


Puede ser que al otro lado de la línea telefónica no te conteste ni cristo. Puede ser que te encuentres con una voz al otro lado que blasfema. Lo mismo quien responde te perdona ipso facto. A lo mejor esa voz te suelta una bordería. Quizá esa otredad no ha caído en tu juego de palabras y no le da mayor importancia al tema. Es probable que no pilles al ajeno con ganas de discutir o que lo cojas calentito por otros mil quinientos temas-variables que le hierven por dentro y le confieren una tez ahumada. Ojalá esa voz tenga la empatía que a ti te falta y lo compense todo.... porque si no van a caer hoy truenos y culebras.


Y que así sea.

1 comentario:

agasajadas las hadas dijo...

Llega un momento en la vida en el que te das cuenta que...si no piensas tú en tí mismo ¿quién lo hace?
Además mencanta que se me vire la tostada de vez en cuando...te ayuda a espabilar...