lunes, 27 de agosto de 2012

IAN y las Flores de calabacín




El calabacín es una verdura. De nada. A saber lo que coméis en esta época... ni me lo imagino viendo cómo está el patio. Si seguimos a este paso, los pobres acabaremos engullendo plástico de colores inspirado en comida.

Es bastante común en frutas y verduras que aparezca una flor antes de que se forme la verdura en sí misma. Te lo habrá explicado el yayo José Luis ya unas quinientas veces, y mucho mejor que yo, así que no le doy más vueltas.... Resumiendo: flor = frutitas y verduras posteriores. Dependiendo del churumbel que sea (y por esto justo adoro esta palabra flexible que lo puede contener todo) saldrán una, dos, cuatro o quinientos especímenes comestibles (o no). La flor es una señal, por decirlo de alguna manera. Luego ya vienen los bichos, o no, y tu yayo con el cacharro inmenso ese que echa un flis azul preocupante y extermina todo ser viviente con patas, o el calor que marchita las flores, o el frío que las deja bonicas pero inútiles, etc., etc.


El tema que me trae loca últimamente es que hay gente que está dispuesta a comprar esas flores. En serio. Pasta, mucha pasta por esas flores. No sabría explicarte cómo he llegado a ver la metáfora pero nos representa como sociedad mal que me pese.

Antes, hace mogollón, la peña daba su vida, se dejaba la espalda y echaba horas al día con tal de sacar adelante una mata de calabacines con los que comería la familia entera unos días si fuera necesario, porque todos sabían que de esa mata saldrían unos cinco o seis calabacines. Ahora, a día de hoy, hay quien está pagando a un euro la flor de calabacín y, todavía peor, quien va a restaurantes y se pide un plataco de flores de calabacín (4) rellenas, por ejemplo, de queso de su **** madre, a 30 leuros la ración y se les cae la baba sólo imaginando el manjar, el sabor, el quesito fundido...

No tengo nada en contra de la flor de calabacín.... PERO.... Me parece un buen recipiente para rellenar de sustancia. Me ofende el precio. Ni qué decir cabe que yo las he probado de manos de gente del campo como tu abuelo José Luis o la familia de Elisa, sin pagar, ni vacilar, ni nada más allá de experimento culinario, gratuito y común porque hay personas, como nosotros, que regalan lo que tienen y pueden sin atender al flujo de mercado.

Muerte a las Flores de calabacín, Ian. Son lo puto peor. Son mucho de lo que odio: la apariencia, la mierda envuelta de regalo, los lacitos en presentes absurdos, el dinero mal invertido, el ocio humillante a costa del sudor de otros, la floritura innecesaria, el recipiente frágil y vistoso que podría contener abono y hacerlo pasar por diamantes, la delicadeza obscena y preciosa por la que pagan de más siempre, el envoltorio perfumado de los sueños que no tienen, el ansia de riqueza extrema y crujiente como cobertura externa.

Si tú o yo fuéramos flores, plantas, árboles... Yo me veo alcachofa. Así mismo te lo digo. Sin pensar. No pienso rectificar lo que he dicho. No existimos para decorar platos. Somos un plato. Tenemos sabor suficiente como para que cualquiera con papilas gustativas se plantee acompañarnos. Contundencia, presencia, paladar, fuerza, estilo, cuerpo, voz...



Comer es eso, comer, alimentarse, darle al cuerpo lo que necesita. Ni más ni menos. El paladar, la vista y el olfato hacen lo suyo, te lo pongan rebozado, cubierto de pétalos de rosa o salpimentado. Es lo que es y eres lo que eres. No te adornes, no te flipes con las florituras, ni tuyas ni ajenas. Esta es la enseñanza de hoy. Que le peten a quien no vea que tú eres increíble y sabroso, que te peten si no vas más allá de la puta flor de calabacín y sudas del contenido y no aprecias su sabor porque tiene un color inusitado en tu paleta cromática de cosas comestibles. Pasa de la gente con paladar "Gourmet" que se basa en libros y mitos.


El precio lo pone uno, Ian. Las costillas de cordero que tanto me gustan, aquí las pago a casi 15 € el kilo... aunque unos cuantos kilómetros más allá de mis fronteras se ríen de mí cuando las pido porque las tiran a la basura como tú haces con los huesos de gallina para el caldo. El fenómeno "Delicatessen" va según la oferta y la demanda...


Si en cada casa cuecen habas... mira un poquito más allá... ¿A cómo está tu Kilo? ¿Cómo estás tú?









2 comentarios:

Juan Antonio Gómez Martín dijo...

Querida amiga,
y digo amiga porque me identifico con tanto de lo que escribes en este blog... que me permito tomar la libertad de hacerlo.
Soy padre desde hace 1 semana 1 año y 9 meses de espera,.. y al ver lo que has escrito siento tal envidia de no haber tomado mi tiempo para dedicar unas reflexiones a mi pequeño gran Juan...!
Felicidades por tu iniciativa, por compartirla y por tu Ian.
Gracias por darme el empujoncito para hacerlo yo.
Feliz vida, o al menos... estad contentos sin recurrir a mariconadas "gourmets"!!!
Un abrazo

mil dijo...

Juan,

mil gracias por escribir en el blog. Me alegro muchísimo de que te haya animado a hacer algo propio para tu niño... Creo que tu Juan y mi sobrino Ian, en un tiempillo, sonreirán un poco con la inciativa.

¡Feliz vida a vosotros también!
Abrazos,

M.