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martes, 20 de diciembre de 2022

IZK y el amigo invisible



 El Ian tiene de amigo invisible a alguien que le hace mucha ilusión. Este año había decidido comprar algunas cositas para cada uno de la familia y esto ha sido un extra muy muy guay. Le gusta sobre todo teorizar sobre quién es el amigo invisible de quién y, también, ir conmigo de tienda en tienda buscando lo que tiene en mente. El Ian de hoy tiene 10 años y es generoso, divertido y empático. Le hace ilusión venirse a dormir a casa algún día en navidades pero tuerce el morro cuando le propongo quedarme con el Kai (mi sobrino nuevo) unos días. El Ian es, también, muy protector.

La Zoe me pide que la acompañe a buscar su regalo de amigo invisible. Cuando salimos de la tienda pita el detector. Ella sigue mis instrucciones y pasa por el detector un par de veces sin que haga ruido. Luego paso yo y suenan las alarmas. Me quedo con su mirada tranquila cuando me alejo dos metros a hablar con la cajera y a enseñarle el bolso. La Zoe es traviesa y me reconoce como tal pero también es buena y presume de que lo somos. Lo confirma en voz alta: "Nosotras no somos malas"  Nos hemos fundido el presupuesto del amigo invisible en menos de 5 minutos pero al volver a su casa -después de pasar por la mía para hacer una postal y debatir sobre las propiedades del papel en entornos húmedos- dice que sólo hemos gastado la mitad y que tendremos que volver a quedar.... no le cabe la sonrisa en la cara y a mí tampoco.

Tengo una amiga que es decirle que alguien me ha cabreado y ponerse a googlear "Cómo ocultar un cadáver" mientras le explico los detalles de mi enfado. Es la misma que cuando me pongo divina me recuerda que mi mierda también huele. Mi amiga no se acuerda nunca de mi cumple pero, por ejemplo, este año me invitó el día de antes a ver por dentro el Taller Masriera porque un día random hace siglos le dije que me flipaba y se lo apuntó en el ADN hasta que fue posible concederme el deseo y entonces vino conmigo y se acomodó a mi ritmo abuelístico y nos lo pasamos teta y sonreímos juntas a la guía y a las otras dos abuelas descendientes de los Masriera porque era sábado y eso no está pagado en dinero pero sí en cariño y admiración.

Tengo otros amigos. Un par me han invitado hoy a celebrar el 31 de diciembre en su casa porque estarán de visita y se acuerdan de los momentos compartidos. M. me ha dicho que vaya con 2 o 3 de mis mocos cuando quiera a disfrutar de su nieve. A. me ha pedido fotocopia del DNI para autorizarme a hacer las gestiones oportunas si ella no pudiera.  R. me envía un audio y está tan feliz por mí que me contagia. A. y M. acumulan cafés y comidas de despedida aunque sabemos que no hace falta sólo porque nos echaremos de menos un rato hasta volver a coincidir. S. se acordó de mí haciendo la compra y tiene algo no picante para celebrar mi despedida. N. quiere compartir conmigo cotilleos y reivindicaciones si es posible antes de 2023. E. me regala un delantal para cerámica porque hemos agujereado arcilla hasta el asco y eso une.  Son personas que no veo a diario pero que están cada día.


El Ian y la Zoe tienen como mejores amigos ahora mismo al Kai y a la Mol. Poco a poco vais a daros cuenta de que, con suerte, tenemos pocos amigos del día a día y, con más suerte todavía, tenemos algunos amigos más invisibles. A veces coinciden y otras veces suman pero nunca, nunca, nunca restan porque si no, no serían amigos ni invisibles ni de ningún tipo.

Y hasta aquí, chiquines, la historia de hoy. Muakas y remuakas por si hicieran falta.





miércoles, 6 de junio de 2018

RECOSAS I






IMBD es casi una Biblia para mí. La consulto a diario porque tiene montones de información y me encanta saltar de nombre a nombre en modo aleatorio. Estas últimas dos semanas, dado el panorama seriéfilo, me he dedicado a ver obras basadas en libros y/o relacionadas con gente que sabe escribir. No tengo memoria exacta de la carambola que me ha llevado a "El conde de Montecristo" pero sí que, en algún momento, coincidió Jeremy Irons con Guy Pierce y descubrí que el primero es británico y el segundo australiano... ¿sabes esos momentos en los que todo tiene sentido? Pues eso... Lo que me inquietaba de Memento  ¡¡era el prota surfero!!

La peli es un MEH muy grande que va de un pardillo que aspira a capitán de barco y se pasa la primera hora de metraje volviéndose hipster mientras lucha contra historias que nos dan absolutamente igual y aprende gracias a un yayo que es sabio universal y lo mismo le enseña a usar la espada que a contar baldosas o a filosofar sin que se le vea el venir de lejos.

Luego, en la segunda hora y once minutos, escapa del postureo. Esa parte no se ve pero se afeita y huele a Varon Dandy que tira patrás. El tipo se va a buscar justicia y el último ratuco nos lo pasamos viendo a malos y buenos tirando a los extremos taaaanto que quieres ponerte a repartir collejas sin más y tienes que recordarte que llegamos aquí por casualidad -sin ánimo de hacer daño- y que estamos a tiempo de darle a la X y eliminarla. Lo ideal sería sacar alguna moraleja cutrona de esto pero no pinta bien, la verdad.

Total, que estoy tendiendo la ropa cuando, de repente, llega el final: todos se abrazan. Sé que algo se me ha escapado porque hay caras que no reconozco. ¿Voy a darle patrás? Noooo, no voy a darle patrás. Ya cumplió su cometido, ya fue.

Mañana el Ian cumple 6 años y desde ayer tiene un diente menos. Tengo tres libros que envolver y varias excusas que inventarme por el Sr. Pérez. Todo bien. 


P.D.: Ángel Sanchidrián es el jefazo máximo en las sinopsis de cine.  Visitad sus perfiles, comprad sus libros. 





viernes, 4 de mayo de 2018

LUGARES EN EL MUNDO



Hay lugares en los que me siento feliz y que, en realidad, son tan inaccesibles como imágenes en blanco y negro o sepia tostada. Me incluyan o no, me preceden y nos anuncian. Me acuerdo ahora de Sebastián Serrano cuando nos decía que éramos los supervivientes ya de entrada y que debíamos valorarlo. [También nos habló del efecto positivo que causan los abrazos en las personas mayores y recuerdo cómo nos animaba a reactivar las células de nuestros abuelos a base de caricias. Nunca investigué la base científica de su afirmación pero me pareció lógica y sencilla de inicio; un win win de libro que yo empiezo a entender.]

 

Alaska, Hawaii, las Maldivas, Islandia, Togo, Egipto, Suecia, Madagascar, Australia, Corea, Japón, Noruega, Uruguay y el resto de destinaciones con las que sueño seguirán copando los primeros puestos como sitios deseados a los que ir y Belice como contrapunto musical (que no geográfico) Los mejores lugares en el mundo que se me ocurren son los que ocupo como tía, hermana y profe. Coinciden -sorpresa- con los lugares que más alegrías me dan, en los que me siento más cómoda y en los que más me gusta invertir energía y tiempo.

No soy madre y, por eso, mi hermana no es tía. Cada cual en la función que le ha tocado. Hoy he descubierto que el Día de la Hermana es el primer domingo de agosto, el Día de la Tía es el segundo domingo de octubre y el Día del Profesor el 27 de noviembre. Me comprometo a celebrarlos todos esté donde esté, esté como esté y sea como sea a partir de ahora. Cualquier excusa patillera me parece buena para achucharnos, es verdad. Justificada o no, la realidad es la que es y la acepto gustosa aunque no haya nadie por las calles.






P.D.: No he puesto foto de Iró porque he tecleado sin pedir permiso a A. y a K. pero es sobrina igual que los otros dos mocos. El día se conozcan:
A. Implosionará el mundo. 
B. Lloraré.
C. Sacaré fotos para inmortalizar el momentazo.  
D. Haré de intérprete entre los mocos V. y la moco L.  
E. Me tiraré al suelo y que sea lo que tenga ser.





(B, D, E)

miércoles, 25 de abril de 2018

Zoe 3 y 4


Eres una enana a día de hoy. Para cuando puedas leer esto, tú no te acordarás de lo que voy a explicarte y por eso lo escribo. De entrada, un abrazo enoooorme, sobrina.

Tu 3er cumpleaños fue hace cuatro días. Lo celebramos en casa de tus padres porque el día anterior diluvió en Barcelona. El 25 de marzo de 2018 a las 11h. pretendías recibirme en la puerta de tu casa pero te cruzaste con la Roomba y se te pasó el buen rollo... ¡puto robot cortarrollos! La Roomba es para ti, lo que serían para mí, las cucarachas.

Nos plantamos allí unos 10-15 y tú sudaste de todos y cada uno de nosotros. Abriste los regalos, flipaste con una muñeca con alas que se iluminaban, con un set de peluquería (especialmente con el secador de pelo) y con las cositas de la Minnie Mouse pero lo que más te interesó fue compartir rato con tu hermano y con la Mía. Me encantó vuestra foto haciendo pulseras y collares después de la siesta postfiesta.

Eres un moco curioso. Vas a tu rollo, según te rota le haces caso o no a tu yayo -que se deshace contigo-, toleras o no a tu abuela Leo y a mí misma, te haces grande y pequeñita en cero coma, oscilas entre la princesa tradicional y la de Shrek. Te apasiona el color rosa (tú lo llamas chulo chulo), hacer el burro con tu Tete y dramatizar. Para que me entiendas: hace un rato me ha pasado tu madre un vídeo tuyo metiéndote un lechugazo con un triciclo = 0 lágrimas. En estos tres años sólo en ocasiones contadas te he visto sacar lágrimas recién despertada/confundida y enrabietada, puteada, Mechita corta con biberón de napalm. La última vez conmigo, el salado vino de preguntarte si querías comer o hacer la siesta. Después de un intercambio verbal confuso, tu respuesta fue llorar como si estuviéramos en época de matanza y tú fueras un cochinillo chico.. Solo te miré seria.

Estás haciéndote. Eres capaz de lo más dulce y lo más puto. Poco a poco, sobrina. No hay prisa. Te queremos desde siempre y ahora solo buscamos hacernos un hueco en tu vida. La cagaremos un montón de veces con las mejores intenciones, te putearás con nosotros, blasfemarás, soltarás sapos por la boca, nos apartarás de tu vida, renegarás de árbol genealógico común... y llegará un día en el que eches de menos al yayo José Luis, a la abuela Joaquina y a la abuela Leo, a la Tita Maica y al Tito Sandro. Voy a usar el comodín del tiempo, Zoe.

A día de hoy, soy la Tita. Sabes que me llamo Maica porque te ha costado un huevo decirlo y hasta anteayer era Maquia. Desde que viste la luz yo soy Tita -bien/muy bien- y MAQUIA/MAICA según lo faltona que te encuentres (ya me he enterado de que andas bautizando a otr@s niñ@s con mi nombre terminado en -a o en -o sólo para provocar). Te encanta intentar enfadarme y a mí que lo hagas, aunque suene raro. Eres muy lista, Zoe, que no se te olvide.

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El sábado pasado os fui a ver. El Ian tenía muy claro, desde por la mañana, que me vería porque ya hacía muchos días y, por eso, sesteó lo justo. Me recibisteis los tres en la puerta y tú ganaste el premio a la más sobada de la casa. En el sofá -tu madre y yo a cada lado-, te hiciste un hueco entre mis tetas y mi barriga... no tenías cara de pasarlo mal.

Luego fuimos a casa de los Yayos y nos descantillamos un pelín porque mucha gente + muchas expectativas + mogollón de hormonas, feromonas y demás + casitoporaquíycasitoporallá + risas y choteos = caos sonoro y físico. Descubrí que no te acuerdas de mi casa aunque estabas encantada con la idea de pasar una noche aquí. Tu hermano, muy comprensivo, dijo "Es muy pequeña. Yo tampoco me acuerdo bien, ¿y si vamos los dos?" Echarle cara al tema, se llama.

Tú y yo, enana, vamos a llevarnos bien como poco. Lo de que tú me quieras tanto como yo a ti, está por ver... no es imprescindible. Estoy cerca de los 39 aunque no los aparente. Nunca hemos hablado de este verbo pero me parece interesante porque caben muchas cosas en él. Lo dejamos para otro día más ocioso.  Con vosotros -los Zoan- juego a todo o nada, siempre. Ni pájaros ni pájaras. Manolo García y Alfred García son ejemplo de entendimiento intergeneracional. Nosotras igual o mejor, nunca es tarde.

Me acerco a mi cosa de hoy, de ahora. Es sorprendente la cantidad de cosas buenas que te llega cuando eres generosa sin más.










Nuestro Poeta Halley




Para cuando vosotros leáis esto, ya habrán pasado muuuchos años. La música es un lenguaje más.  Los méritos son todos suyos. El mensaje es común. El poeta Halley tiene múltiples puertos. La tripulación se descojona y lloriquea a la vez. ¡Magia!

Es Sant Jordi:  Literatura y rosas para tod@s.

domingo, 22 de abril de 2018

LISTA (READY)


En Navidad empecé a buscar voluntariados. Hace mes y medio encontré dos que me interesaban y que me aceptaban. Salió primero el de animales abandonados, gran descubrimiento. Me pidieron que tecleara los nombres y mails de los adoptantes (¿esa palabra existe?). Volveré a teclear cuando me lo digan, por supuesto.

Luego, por casualidad, encontré el voluntariado de Benallar en el que ofrecían un curso de formación de ELE (Español como Lengua Extranjera) abierto a cualquier perfil. Fui a la primera reunión con muchas dudas y salí con mogollón de ganas de probar y participar. El programa está tan bien montado que mis compañeras sin experiencia en el mundillo entran en las clases, dan dos horas de X (lo que sea) y salen contentos todos (ellas y los estudiantes). No se me ocurre mejor voluntario que el que se siente útil, ni mejor estudiante que el que nota que aprende y, además, se divierte.

Esta semana, mes y poco después, me han ofrecido formar parte de este proyecto a partir de septiembre. Por un lado, estoy acojonada, ya os lo digo. Por otro lado, lo que he visto en las clases, lo que he vivido como estudiante en el curso de formación y lo que empiezo a adivinar que está en proceso todavía es taaaaaaan chulo, taaaaaaaan bonito... que casi ni me preocupa no tener trabajo la próxima semana. He dicho casi. Son casi las 04 am. y no consigo dormirme. Debería haberme ido a bailar bachata con Matt, Maddie, Joe y Emily M. Hubiera sido mucho más productivo e infinitamente más divertido.

Mi plan para esta tarde era corregir exámenes pero los pies me hacían chup-chup  y estaba tan cansada que hubiera puntuado en negativo, a lo cabrona. Me he puesto una peli y la he empezado como siete veces sin enterarme de qué iba. Vencida, he llegado al blog y he tecleado esto. Trapicheando, he constatado que las entradas en borrador triplican a las publicadas. Como dice mi hermana, por algo será.

Esta es una entrada de mierda para confirmar que está pasando. Básica, sí. Elemental, también. Igual es que no hay que buscarle tres pies al gato. Escribo esto porque me da la puta gana y porque, ahora mismo, veo cómo todo fluye amoldándose a otros muchos todos de plastilina y soy consciente de que soy animal con neuronas que dan lametazos y mueven la cola. De esto el Kanka sacaría algo decente.

Lo noto. Estoy feliz y estoy lista. Se acabó el invierno y nos hemos saltado la primavera a lo loco. Todo bien. Pálante.



P.D.: A todas las unidades, el plan de escribir sigue en pie. 






jueves, 8 de marzo de 2018

Me acuerdo V


Me acuerdo del miedo de pensar que no tenía trabajo a finales de verano.
Me acuerdo del puteo enorme la primera semana de agosto.
Me acuerdo de hablar con Arantxa y respirar.
Me acuerdo de ver una taquilla vacía con mi nombre -toda para mí- y flipar bastante.

Me acuerdo de mis sobrinos de sangre y de mi sobrina postiza.
Me acuerdo de ir con los Zoan a pescar y al parque con Iró.
Me acuerdo de las caras de Los Padres de todos mis sobrinos, observándonos.
Me acuerdo de sentir que estaba más cerca de los enanos que de ellos.
Me acuerdo de sentir respeto frente al tobogán.
Me acuerdo de volver a casa con arena en los bolsillos y en los calcetines.

Me acuerdo del vértigo el primer día del semestre.
Me acuerdo del "Ratchet" y de las carcajadas.
Me acuerdo de quedarme con las ganas de un café conjunto.
Me acuerdo de uno que nació en un sofá y de otra que iba de Coros.
Me acuerdo de que me preguntaron ¿y tú? varias veces.
Me acuerdo de las bromas.
Me acuerdo de mi cara de tonta. Esos 14 llegaron a ser casi familia y no sé cómo agradecérselo.

Me acuerdo de mi madre diciéndome que el rojo me sentaba bien. Quien dice rojo, dice cualquier color que no sea negro. Paliducha como soy la mayor parte del año, según su perspectiva "Mi niña no está gorda, está fuerte porque come bien" y su mantra "No vamos de luto y tiene que notarse", la imagen sería más que adecuada.  Mi abuelo Diego, también estaría satisfecho. Yo, personalmente, la valoro como la primera foto que el Ian hizo. Me flipa el ojo que tiene mi sobrino y la sonrisa enorme, casi grotesca que me sale si los tengo cerca. También parecería que acumulo frutos secos por si the winter is coming de verdad. Honestamente, a mí, flis.


Me acuerdo de hacerme una lista de cosas para el 2017 y no tachar casi ninguna.
Me acuerdo de haber señalado con rotulador fosforito las tres primeras.
Me acuerdo de haber dibujado una uve al lado de cada una. Sé que, por más bonito que yo lo quiera hacer, vuelan puñales y te puede caer un zasca sin más. El zasca te lo llevas sí o sí, lo interesante es la cara que compones para seguir. Ahí te quiero ver, amigo. Ahí, nos entenderemos. De ahí salen grandes alianzas. Irse a la mierda une mucho, es el Loctite de nuestros tiempos.

Me acuerdo de cuando mis familiares me preguntaban si tenía la cabeza para sujetar caracolillos.
Me acuerdo de mi Yayo y de su teoría de que las mujeres bonitas -en general-  tienen el pelo largo. ¿Me lo corto esta semana y ponemos a prueba las teorías?


Me acuerdo de tantas chuminadas que me voy a tomar unas vacaciones para seguir este hilo y arrejuntar memorias, entre otras cosas.

¡Besicos!



LA PASIVA y el #metoo

Mi madre me advirtió desde pequeña y sirvió -en mi caso- para que no me pillara de imprevisto y, especialmente, para quitarme de encima la culpabilidad porque ella ya me había explicado que no había razones para que eso pasara e incluso me había dado ejemplos. Confieso que hasta no me pasó, no le di crédito y lo achacaba a la sobreprotección materna.

La primera vez que yo recuerdo fue una tarde de primavera. Nuestro cole estaba cerquísima de casa, sólo había que cruzar dos calles de dirección única y poco transitadas. Tendría yo unos 10-12 años y, extrañamente, no tenía a mi amiga Cristina esperando en el portal para ir juntas al cole. Como cada día y cada vez, salí del portal y devolví el saludo que me lanzaba mi madre desde el balcón de casa. A menos de 15 metros un abuelo me chistó desde el coche y yo me acerqué solícita. No recuerdo qué me dijo pero sí el gesto, el olor y su mano moviéndose dentro de su bragueta. 





El machismo queda en evidenciax2 cuando transformamos las oraciones pasivas en activas. Por ejemplo, cuando alguien escribe esto:

No murió sin más, la mató su pareja, un hombre. Víctima mortal ella y asesino él. Es curioso que, quien redacta, use primero la palabra mujer (y no persona, no vayamos a confundir) y después la palabra pareja y no hombre, novio, marido, follamigo, etc.... Qué bien nos va el género léxico cuando nos interesa. Ojalá no ser cómplices de la pasividad imperante. Bien lejos de quien redactó la noticia y de quien le echó un ojo y pasó de página.

La mayoría de nuestros "líderes políticos" (harían falta muchas más comillas para el esperpento actual) legislan desde y con la polla.  La sororidad existe desde hace mucho y ahora pide voz, de nuevo, para reclamar lo que es justo. Ya conseguimos dejar de ser catetas sin sombreros y estamos moviéndonos. Somos el 51% de la población mundial y no queremos #niunamenos.







jueves, 22 de febrero de 2018

MALO


Mi sobrino caga mientras vomita. Su abuela, mi madre, hace lo mismo en el otro baño. Mi sobrina ya está recuperándose y pone banda sonora a este momento cantando "La lluna, la pruna" con coreografía rockera. 

Mi padre, mi cuñado y mi hermana están físicamente en el trabajo pero mentalmente aquí y me lo hacen saber fundiéndome a whatsapps. 

Paseo el termómetro de axila en axila, administro Dalsy (acordándome de quien le puso el nombre), vacío el cubo, corto trocitos de pollo a la plancha, rasco granos de arroz hervido de varios jerseys y pantalones, dibujo y contesto al móvil al mismo tiempo, aprendo cómo funciona una tv (cuáles son los dibujos chulos chulos y quién es Lady Bug), quito mocos, pongo crema, descubro el suero, cancelo planes para mañana, doy masajes en la barriga, peino y me peinan (la Zoe pretende hacerme una trenza = dolor), escucho en loop «tengo hambre/tengo frío/tápame bien/tengo sed/tengo sueño/me duele la barriga» en versión con y sin lágrimas, a veces de verdad, otras con la voz del monstruo del miedo. 


Llega mi padre a coger el relevo y tarda cero coma en convencer a la Zoe de que tiene que dormirse de una vez, que es muy tarde, hombre ya. Y lo hace, claro. Ese es su poder y sabe usarlo. Me voy tranquila a coger el metro. Tecleo todo esto entre la L9, la L1 y la L2. 








Conclusión:

Estar mal@ es un rollo. Hacer de enfermera es algo angustioso y frustrante, dos rollos. Las matemáticas dirían que es peor lo segundo pero no.

¡Googly, googly, googly!

martes, 12 de septiembre de 2017

LA VUELTA AL COLE



El Ian viene a verme con el resto de familia. Los mayores hablamos sobre qué hacer antes de ir a cenar y él dice que no importa si vemos Gegants o no pero que no quiere ver más Castellers porque le parecen un juego de construcción con niños y eso no le gusta.

Empieza el cole en un par de días y la idea le parece tan apetecible como cualquier otra porque a su edad - y con su carácter-  todo es interesante. Le gustaría, eso sí, venir a una de mis clases para que le enseñe a silbar (¡!) y para, básicamente, cotillear un poco mi mundo.

La Zoe tarda nada en contarme de la villana de su clase que la empujó sin venir a cuento y es mala. Lo repite incansable y muy indignada. No me queda claro si se llama Lucía o María o Sofía. Algo que acaba en -ía y que hace que se prenda la Mechita al recordarlo. Prometo no olvidarme nunca de la afrenta, Zoe. Pst, pst  en unos años ni te acordarás de ella :-)

Las vacaciones (a ellos) y el nuevo trabajo (a mí), nos han sentado de puta madre. Andamos todos más morenos y muuucho más tranquilos. Como diría mi abuelo: "Así, ahora, parecemos todos de buena familia".

miércoles, 19 de julio de 2017

HOSTIA PUTA

Beatormo.tumblr.com


Desde que soy Tita, han sido exiliadas casi todas las frases de la foto. Las suelto, si acaso, después de echar un par de vistazos a los presentes, con especial atención a los seres de menos de 1.20m. Un lustro desde el último "¡Coño ya!" en público sin autocensura. A fuerza de cuidar lo que digo sin dejar de decir lo que pienso, he decidido condensar todo exabrupto verbal en un "Hostia Puta" apenas murmurado que lo incluya todo.


El Ian ha aprendido a bucear. Aguanta 12 segundos con la cabeza bajo el agua y la saca sonriendo a lo loco, casi tragando más agua en ese nanosegundo de éxtasis victorioso que en el proceso previo. Repite de nuevo. 14 segundos ahora. Hostia puta.

La Zoe se me acerca con cara de circunstancias y me pisa un pie con toda su intención.  "Me haces daño", le digo. Me suelta una patada sin dejar de mirarme a los ojos. "Ven, siéntate aquí conmigo que te voy a hacer un masaje". Sonríe dejándose hacer y, cuando paro, me da abrazos llenos de babas con olor a gelatina de postre. Hostia puta.

Para su cumple el Ian me pidió una camiseta naranja y una mochila de Spiderman.
- ¿No hay otra cosita que te guste más? ¿Algo que tú quieras mucho mucho mucho?
- No, Tita, eso me gusta.
- ¿Seguro? Vale, pues, además, si te gusta mi idea de regalo, vamos a ir al cine tú y yo juntos. Te lo prometí hace tiempo y ahora ya eres grande. ¿te parece bien?
- ¿¿¿Siiiiiii??? ¿¿¿Al cine los dos solitos??? - tiene los ojos abiertos a lo bestia y la boca en U alargada.
- Sí, sí. Los dos solitos al cine...  Para el próximo día tienes que pensar si quieres que vayamos en bus o en metro, ¿vale? ¡Y elegir la película!
- ¡¡Vale!! Tita, yo ya sé que quiero ver "El capitán calzoncillos" o "El bebé jefazo".
- ¡Ah, genial! Pues yo miro a qué hora son las películas y vamos a la que tú quieras... Pero, Ian, si se  te ocurre otro regalito más grande para tu cumple, me lo dices, ¿sí?
- mmmmmm ... ¡Ya lo sé! ¡Te puedes quedar a dormir conmigo!
Hostia puta, se te comen el corazón sin avisar.

Trasteando los tres en la habitación, todo empantanado de verduras de plástico, muñec@s, puzzles... La Zoe intenta peinarme con un coche y se queda el rizo enganchado:
- ¡¡¡MMMMIIIEEEEE.....!!!
- ¡Palabrotis! - me suelta el Ian, sorprendido.
- Uy, perdón, Ian.
- No pasa nada, Tita, no la has dicho entera. - responde convencido.
- Ya, pero la he pensado. - confieso con curiosidad.
- Es verdad. No lo hagas más. Te perdono. - magnánimo y cómplice, se ríe por debajo de la nariz. Hostia puta, tiene toda la intención de guardarme el secreto. Me descojono en previsión a lo que ésta anécdota puede significar y derivar en él. Todavía nos acordamos todos de su momento estrella. Yo no lo vi pero me contaron que fue algo así:

(en el coche familiar están Ian, Jaime y Zoe)
- Papa, te voy a contar un secreto. - dijo Ian.
- A ver, dime - y el cuñado prestó la oreja.
El Ian de 5 años recién cumplidos se acercó, puso una mano de parapeto para oídos ajenos inexistentes y murmuró:
- Gilipollas.
- ¿¿¿¿¿¡¡¡¡¡!!!!!?????
- GI - LI - PO - LLAS. - repitió silabeando. Clarísimo. A día de hoy, para él, un secreto es muchas cosas:
A. algo que no se atreve a decir en alto porque no se puede y él lo sabe. Por ejemplo: las palabrotas.
B. algo que le ha encantado y que no puede describir en palabras normales. Por ejemplo: la tarta de plastilina que le hicieron sus compañeros de clase por su 5º cumple en el cole.
C. algo que le produce curiosidad y que tiene que adivinar de momento. Por ejemplo: el día que insistía en probar mi café y me confesó en secreto que "El café huele a zanahoria caliente"
Hostia puta el bendito crío en su infinita inocencia.



Ayer fui con Zoe a buscar a Ian a la salida del Casal de verano. Le hizo ilusión verme y la idea de quedarse conmigo hasta que el sol se pusiera naranja.
- Mañana voy a ir a la playa en autobús y quiero que tú vengas a verme.
- Mañana no puedo venir, Ian, y a los profesores del Casal no les gusta que las Titas y las Yayas y los Papas vayamos a veros porque os despistáis... Además, mañana voy a cuidar a otro bebé pequeñito de un amigo mío.
- Pero, Tita, yo no me voy a despistar...
- Ya, tú no, pero es una regla para todos...
- ¿Y cuándo vienes otra vez?
- Mañana no, al otro. El jueves.
- ¿Y el jueves me harás caso? - HOSTIA PUTA
- Yo te hago caso siempre, hasta los días que no estoy.
Y se queda conforme lo justo. Sabe que es verdad. También sabe que le hago caso a él y a su hermana. Acaba de descubrir que le hago caso a otro bebé que él no conoce. No le está haciendo ni puta gracia el tema. No sé si sabe qué son los celos, no he escuchado que dijera esa palabra nunca. Quizá es sólo el miedo básico a que no nos hagan casito quienes nosotros queremos que nos den toda la atención, sin entrar en la comparación ni en el más que ni el menos que ni el tan como. Algo sucede que él ve gangrena donde hay una rozadura de zapato y ella va del modo Mechita Corta al modo Adorable Babosa. Yo creo que se quieren mogollón y están felices pero se están tomando las medidas sabiendo que uno es muchos unos depende de con quién está.  Lo entiendo, de verdad. Lo entiendo muy bien. Hostia puta, qué rápidos son.



Iró se despierta de la siesta y me encuentra a mí. La bajona, claro. Pasamos un ratuco Arturo, Iró y yo tanteándonos. Es la primera vez que la veo llorar con lágrimas. Se huele la tostada. Llegamos a la puerta de la guardería donde tienen la reunión Los Padres. Arturo, con la voz muy calmada, le explica que ella y yo (¡¡solas!!) iremos a pasear y que nos volveremos a ver en casi nada. Es la segunda o tercera vez en su año de vida que Iró se queda en manos de otra persona sin poder ver ni de refilón a sus Padres así que empieza a llorar porque la vida es muy puta a veces. Viene a ser un "Esta tipa es maja" pero "Esto, a mí, me lo han cambiao", #injusticia. Arturo me da un abrazo y yo prometo que lo llamaré si no consigo que amaine el drama. Empujo el carrito unos metros hasta el semáforo y, desde ahí, veo a mi hermano asomarse. Hace cinco metros que Iró no llora. Le hago la señal del OK con la mano y nos vamos las dos a recorrer calles con sombra, a merendar paraguayo, a hacer amigos de un segundo. Descubro que ya sabe comer sola, que le encantan los baches de las zonas en obras y parlotear sobre lo que va viendo. Todavía me acuerdo de la primera vez que la cogí: era tan pequeña que parecía que llevaba una chaqueta en el antebrazo. Ahora mismo tiene cara de irlandesa o vikinga: bien de ojazos claros, bien de cachetes blanquitos, bien de pelos rojos, bien de encías excepto dos dientecillos abajo.

Me la imagino a ella, dentro de muuuuchos años, y salto a un pasado cañí, alehop: Iró con voz de abuela mascullando entre los dientes algo tipo "El Ian es un mozo mu requetebién plantao, más bueno que el pan. Su hermana, la Zoe, una zagala mu bruta y mu salá. Mu güenos amigos míos, los dos. Mu güena familia, mu honraos." Hostia puta, el tiempo.

Cinco..... dos... uno. Estos futuros con calcetines de pasado tienen que conocerse y calibrarse. A su ritmo. Despacito. Hasta entonces, niños y niñas...


















The Fall (2008)



De esta peli nunca sé con qué quedarme. Véase: Lee Pace, su voz contando la historia (debería cobrar dos veces) y sus lagrimones como peras. La niña, su acento y sus carotas. Los cuatro amigos, los paisajes, la música, la Americana Exótica...

Todavía confío en que cuando no hay un Wallace, ni una mariposa, ni un amor romántico, ni misticismo, ni trucos, ni explosivos suficientes, ni ganas, ni agua, ni ceja que tocarse... vienen los elefantes para cruzar el mar, una niña (o más) con la dentadura justa para comerse gustosamente una naranja hablándote como si supiera y diciéndote dónde mirar, alguien que pone la espalda por ti, otro que corta la cuerda....  y acabas pasando de algo casi fúnebre a un rollo épico esperanzador y equilibrado.

Y hasta aquí llega la parida ociosa del día, niños y niñas. ¡Cuidarse! [Esto la RAE todavía no lo tiene contemplado pero, viendo el panorama, estará al caer]



¡Googly, googly, googly!







jueves, 29 de junio de 2017

LA MONA






La mona llegó el viernes pero llegó y eso es lo que cuenta. Vimos en la tele algunas procesiones y el Ian se quedó esperando a que tiraran caramelos las estatuas y, supongo, lo achacó a su "La tele es la tele" y hasta le pareció normal que no hubiera otras carrozas ni Reyes Magos. De eso va ser niño y en eso estamos todos de acuerdo. Que siga así, floreciendo. 



miércoles, 16 de noviembre de 2016

MAMIHLAPINATAPAI (11 días)


¿Te suena lo de mirar la mochila por el rabillo del ojo y encontrar siempre una excusa para no colgártela al hombro? -... el peine, el candado, los calcetines...- Tengo varios másters en el tema. Los es que... son mi especialidad. En realidad, debería estar dando clases sobre esto. 
¿Te han contado alguna vez el momento histórico en que se batió el récord de natación estilo Perrete en Apuros? Probablemente no. Estoy en ello. Dame tiempo.
¿Sabes eso de pensar que no puedes más y, aún y así, nadar otro par de piscinas? Se trata, casi siempre, de la popular vergüenza torera; "Con los pulmones en la mano, te prometo que no abandonaré el gimnasio municipal antes que la yaya del carril lento". No tengo los dedos cruzados y sé que no vale ni echar el rato en las burbujitas ni tardar más en el vestidor. Por los Zoan, primo.
Hoy he ido a la piscina. En serio. Ido, ido. De meterme y todo el rollo. Le he mandado una foto a mi madre por aquello de que ya empezaba a ponerse en plan madre madre y a decirme cosas del tipo:  "¿Estás patrocinando el gimnasio o qué? Llevas ya X días apuntada y aún no te han visto el pelo... porque hoy tampoco, ¿verdad? Busca un rato, mujer, que te va a ir muy bien y tu padre ha comprado un jamón que nos va a durar dos Navidades y eso hay que comérselo, no se va a tirar ni a echar a perder...". Exacto, de ESE palo. 
Total que, dos horas más tarde, al salir del infier- del gimnasio, me encuentro dos mensajes de whatsapp de la ínclita. Tal cual: 
1. "Ánimo campeona"
2. "Esa es mi chica"
Y, claro, una se viene arriba y se siente protagonista de una peli mala y cutrona de Antena 3 los domingos, de esas de mucho drama y mucha superación personal. Lo leía en los vestuarios y, lo confieso, ha sido un chascazo al salir. Me esperaba un aplauso de esos que empieza lento -las compis de vestuario, por ejemplo, pioneras aplaudiéndome mientras me sacaba el gorro- y que iría creciendo a medida que iba llegando a la puerta de salida... Los recepcionistas, después los de las pistas de baloncesto, los del parque... Plas, plas, PLAS PLAS enfebrecido al final. Vítores. Selfies con la chavalada. Locura colectiva.
Pero no. Nada de nada. Un abuelo insistiéndome en que los trámites policiales se hacen justo en la puerta de al lado del centro deportivo -pasando absolutamente de mi chándal, mi mochila y mi tez enrojecida por la saun... EL DEPORTE-, un par de guásaps de coleguitas carcajeándose de mi gran hazaña... y ya. 
Conclusiones del día:
- Hacerte un peeling en los pies no es una buena idea si pretendes hacer amigos en la piscina o en los vestuarios. Dejar un reguero de pielecillas sería una idea aceptable en la versión moderna y gore de Hansel y Gretel pero seguiría siendo muy desagradable de ver/imaginar. 
- El Deporte en medio acuático es buenísimo para la espalda y 9 de cada 10 médicos de cabecera lo recomiendan por ser el más completo. 9 de cada 10 deportistas acuáticos te dirán que sí, que nadar les sienta fenomenal y, también, que odian profundamente cuando se les mete agua en el oído y la sensación de tener cloro pegado en la parte interior de los párpados. Deberían de posicionarse mis compañeros deportistas acuáticos al respecto de los goterones ardiendo que caen a traición del techo en la sauna de vapor y del preocupante pestuzo a -¿menta? ¿eucalipto?- HIERBAJOS de la misma instalación.  
- El mediodía es perfecto para no comerte talones, ni llevarte mandobles a casa, ni echar espumarajos por la boca con los gritos adorables de los querubines acelerados que saturan las piscinas a lo largo de la mañana.
- El gel de las ecografías no reacciona negativamente al contacto con el agua de la piscina.
- Teoría no confirmada: en duchas abiertas, la gente deja que corra el agua, no por una cuestión de poco respeto al medio ambiente, sino por  protección, como escudo entre su cuerpo y los ojos de los que pasan y miran.
- Complejos: a.) Los pelos no se ven bajo el agua. b.) Las abuelas sin las gafas del cerca son igual que tú con las gafas de piscina. c.) A nadie le importan una puta mierda tus tetas... y eso, en ese contexto, es bueno.
- Siento como si me hubiera tomado 10 americanos y sólo llevo dos. En algún momento llegará la bajona. Me pongo de deberes anotar cómo evoluciona esta sensación. 

lunes, 14 de noviembre de 2016

QUERER (y) ENAMORARSE



La primera vez que me enamoré  fue, con cuatro o cinco años, de O., un compañero de guardería. Eso dice la Yaya, o sea, mi madre. Según cuenta, me pasaba el día embobada mirándolo, sacaba la cara por él cuando el Jonathan -el pelirrojo- le cascaba y confesaba mis sentimientos alegremente, sin que nadie me preguntara. Lo único que yo recuerdo de aquello es ir con mi madre a la juguetería que había a una calle de casa y que llevaban los del ático porque era el cumpleaños de O. y ponerme muy pero que muy pesada para que le comprara a O. un avión con ruedas que me parecía lo más. Perdí su pista pronto y no lo eché de menos. Sé que tiene un par de churumbeles porque en ese sitio, todo se sabe.

La segunda vez que me enamoré fue de D.F.P., un chico de mi clase de E.G.B. que llegó en 2º o 3ª. Hasta 8º anduvimos observándonos de lejos. Yo sabía lo justito de él y él todavía menos de mí. Nos despedimos con un abrazo y eso -la proximidad física- ya me pareció un gran qué. Vivió durante un tiempo cerca de mis padres y supe de algunas de sus historias románticas y que había sido padre. Nunca más lo vi.

La tercera vez que me enamoré fue de P., un tipo del instituto, amigo común de otros amigos. De él recuerdo mucho más porque, a pesar de los off y on, la tontería se prolongó en el tiempo. Me acuerdo de él y su pelo larguísimo subiendo al autobús que los llevaba a Italia (que es otro país pero parecía otro continente entonces), de sentarme en su regazo una noche antes de salir a celebrar las fiestas de El Prat (cuando aún no tenía desarrollada la boviscopofobia al nivel actual), de una conversación muy dramática en el parque del Blau y de montones de clicks a lo largo de los años. Me enamoré de él y, además, lo quise después. Y mucho.

La primera vez que yo quise a alguien conscientemente me pilló por sorpresa. Se llamaba J. y había sido novio de una "amiga". Ocurrió sin más, otra vez a finales de septiembre, repartido el inicio entre el aeropuerto, los fingers y la tienda de chuminadas en la que yo trabajaba mientras empapuzaba helado y muffins. Coincidió que se juntaron la química, las ganas, la curiosidad y la casualidad. Cinco años después nos separamos y seguimos hablando a día de hoy, de cuando en cuando. De esa experiencia me quedo con la idea de que J. está para mí y yo para él, más de diez años después. A diferencia de cuando estábamos juntos, ahora hablamos en ocasiones contadas pero muy bien, desde un amor del bueno cargado de gratitud y confianza por ambas partes.. Feliz de oírle feliz.

La cuarta vez que me enamoré fue de G. y fue un despropósito de principio a fin pero sirvió para que yo diera un paso más allá. G. fue el primer tipo adulto en enseñarme a protegerme de mis deseos. Con él aprendí a ser práctica y a perder la vergüenza, a caminar por Madrid como si hubiera nacido allí, a exigirle a la recepcionista algo parecido a lo que salía en la foto y a arrastrar como si nada una maleta para abrirla dos veces en tres días. De él también vinieron las primeras disputas entre cuerpo y alma corazón/loquesea. Algo es algo.

La segunda vez que yo quise a alguien conscientemente estaba cantado. Había estado enamorada de P. de adolescente y, lo que empezó a principios de verano como un experimento entre un par de buenos amigos que jugaban a darse cariño, acabó cinco o seis años más tarde con mucho drama x2 y el triple de traumas. De aquella época aprendí que "Te quiero" significa muchas cosas y no todas bonitas, que Disney debería pagar por la alarmante cantidad de relaciones nocivas que hay y se piensan idílicas, que los padres son los Reyes Magos (SS.MM.), que el equilibrio es importante, que la mentira es el camino más fácil y el más chungo, que el respeto que ganas hoy tienes que volver a ganártelo mañana, y que, por más que cueste, aunque nos hayamos acostumbrado (principalmente por eso) hay que ponerle un final al ritual caníbal. La última vez que hablamos me sorprendió escucharlo tan de lejos.

Mis amigos no sólo no se preocupan sino que se descojonan cuando les digo que yo ya no tengo corazón, que no me queda, que ahora tengo patata. A mí, honestamente, me da cosa por aquello de que mis amistades no me tomen en serio y se partan la caja cerca de mí (que diría T. Blanco) sin que yo mueva un puto músculo facial. Menos risas, cabritos, que la patata está viva y apunta en almidón ahora que la Zoe ha aprendido, por fin, a decir "Tita" cuando me ve o me escucha. Tiene, de momento, dos tonos: el enfaducado y el amoroso. En el primer estado es como una de esas cabrillas que hace que se desmaya. En el segundo, es como un híbrido entre perezoso y koala. No podemos pedirle más a una criatura de menos de dos años. El Ian, desde que es hermano mayor, está más creativo:

- OOOaaak -onomatopeya de eructo liberado directa y felizmente en la cara de su progenitora.
- ¡Ian, jo, que me lo he comido! - dice su madre, molesta.
- Pues así ya no tienes que cenar - responde él inocente, sin un ápice de ironía, tan pancho.

Un artista, ya os digo.


A menos de un mes de cumplir 37 me doy cuenta de que todo se ha ido acelerando últimamente. Ha habido algunos enamoriscamientos y eso de "querer" ha mutado de tal manera que, a día de hoy, -alehop- quiero más, a más y mejor.  Lo escribo como si nada pero tengo la misma cara que el Ian cuando descubrió que fúbol se dice /fútbol/ en inglés también.


miércoles, 7 de septiembre de 2016

Fantilador (de "Escrito en papelotes")


Cuatro días hace de esta foto. En serio. CUATRO. PUTOS. DÍAS. Top 3 de lo mejor de esta estación que está por acabar (en orden aleatorio):

- Playa a primera hora de la mañana infiltrada entre personas de la tercera edad madrugadoras que fardan de experiencia vital. Sé que les da por el culo un poco (bastante tirando a mucho o a mogollón) tenerme cerca porque les rompo sus trincheras en primera fila de mar. No voy a tomar en cuenta que me llamen SEÑORA (a mí, que casi me doblan en edad y les saludo y les sonrío siempre amablemente a pesar de la hora) porque es lo que les gustaría - cabrearme- Y NO. Dientes, dientes, que es lo que les jode.  Me miro al espejo y veo cómo se difuminan las marcas del bikini. Puta bida, tete. 

- La Zoe aprendiendo a andar y el Ian a levantar las cejas. Tan frustrante para ellos como hilarante para mí. Sus preguntas, sus excursiones, sus carcajadas, sus travesuras, sus mimos, sus ojazos gigantes siempre atentos. LA. PUTA. VIDA. Ya, vale, que no es novedad, que desde que soy Tita blablablablbalbalblalaslblañalksdflakshkjkdd. Que os peten.

- Cafeles y terraceos con mi marido y mi mujer. Reventados, contracturados, de baja, sin comer, medio pallá, melapelistas, milenaristas (de los de Arrabal), pollitos, feministas, encabronados, amamonados, de turisteo, moñosos... Sabiendo como sabemos que nos adoramos a muerte, hasta el bochorno es un poco más llevable estemos en el estado que toque.



Cambio de aires y todavía más calor. De tramontana a galerna en un visto y no visto. Vuelvo a las clases. Claro. ¿Adónde si no? Allí reaprendo a estar tó loker (o lórker, que es más poético), y me entero de que a Laura la tienen fritanga a base de preguntas que ni el GPS, que al Juli le picó una medusa en Madrid y a no sé quién una vez le atacó un coche. Como colofón al drama y al lokerismo que nos posee, un estudiante dice que quiere comprarse un fantilador y consigue que tres personas (en teoría totalmente cabales, en la práctica un poco menos) le den vueltas al palabro y acaben discutiendo sobre la conveniencia o no de adaptarlo a nuestro corpus lingüístico individual.

Los cotorreos, las reuniones, los mails, las llamadas, las quedadas, las sobradas, las ausencias, los mensajes, etc. nos llevan al tuit final.



Estaba mirando el armario (vale, la butaca de mi dormitorio) y me han dado unas ganas tremendas de sacar los abrigos y las mantas y taparme hasta la nariz. El deseo ha durado lo que he tardado en apagar el aire acondicionado y abrir la ventana. ¿Será esto el infierno? ¿Será el calentamiento global? ¿Será que de un verano a otro se nos olvida sudar sin blasfemar?

Campana y se acabó.

("Escrito en papelotes")

jueves, 19 de mayo de 2016

CIUDADANO A.



No sé cómo has aprendido a silabear. Sigo el protocolo habitual: me lo cuentas, lo pongo a prueba, nos reímos, aprendo/enseño y al revés. Si no vislumbro ni media milésima de problema (pasado, presente o futuro), lo doy por bueno. La mayor parte de las veces lo cuestiono, te pregunto, provoco que me cuestiones... y me voy a mi casa llena de dudas pero FELIZ. Esa es una de mis funciones como Tita... y me encanta.


Hablamos los mayores y tú vas cogiendo palabras al azar para jugar con ellas.


SI RI A. Dices tú totalmente ajeno al drama. Yo pienso en refugiados. Personas que intentan cruzar una frontera, arriesgándose, arriesgando lo poquito que tienen. El mar ha dejado de ser agua y se ha transformado en un medio hacia demasiados finales tristes.


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Ciudadano A. Hace años que la tengo en mente. Un día de estos nos ponemos y la analizamos, si tú quieres.

Si no quieres, también.... Ya lo siento. Me preocupa el concepto EUROPA que recibas. Me repugna la idea de que tú también puedas asimilar criterios estúpidos y prehistéricos para colocarte/situarte/plantarelculo/acomodarte en una realidad sin darle ni media vuelta al tema, sin ponerte en la situación de las personas que están al otro lado de las fronteras más inmediatas, de la gente de los continentes vecinos,

- ¿Europa me merece? ¿Es el amor de mi vida?
- No te ralles, tí@.

Pues eso... Europa, la UE y demás mierdacas con nombres altisonantes vienen a ser hoy día (24 de marzo de 2016) una puta broma de mal gusto que está pagando mucha gente inocente. Googlea y flípalo. Llora si te sale. No te castigues por las lágrimas... Chungo sería, si no te conmovieran esas imágenes.

Lo chocante de todo esto es que, ahora mismo, a casi nadie aquí le importa una puta mierda EN REALIDAD  lo que pasó en Bruselas hace un par de días. Kilómetros de distancia física y emocional. Es como que no ha pasado nada porque ninguno de los muertos tenía nuestro pasaporte.


La mayor parte del tiempo simulo no enterarme de nada porque todos sabemos lo perra y cansina que me pongo cuando algo se me cruza...  Mañana vienes a verme... Me hace ilusión, claro. He cocinado pensando en tu paladar, he comprado nubes/marshmallows, les he quitado el polvo a las cajas donde están los rotuladores/lápices/témperas/loquesea... En teoría, está todo listo para que trastees donde y como te rote... y para que la Zoe gatee a su rollo sin pillar la triquinosis. Así es como vemos el peligro aquí. a este lado de la pantalla.

Tu primer contacto con el drama ha sido silabearlo. No está mal. En algún momento aprenderás lo que significa y cómo tratarlo. Vamos viendo, Soplyak.






ALGORL



Volvemos a casa jugando al "Veo, veo"

- Tita, me toca. Veo, veo una cosita que empieza por la letra ca.
- ¡Ah! ¿Por la sílaba ca? Caaaa... Caaaa... Dame una pista, por favor.
- Vale, Tita, es de muchos colores, blanco, azul, rojo....
- ¡¡Camión!!
- ¡¡Síííí!! Otra, otra. Veo una cosa que empieza por la sílaba al
- ¿¿Al??Venga, algo con al ... Ayúdame un poco, anda.
- Es de color verde.
- Uff... no lo sé...
- ¡¡Algorl!! -suelta feliz de su ocurrencia.
- ¡¡¡AAARRRR---BOOLLLL!!!

Los adultos nos partimos de risa imaginando que continuara en plan ESDLA: "Soy Algorl, hijo de Aragorn, nieto de Arathorn, heredero de Isildur, señor de los Dunedain..." También es verdad que la autopista es lo que tiene, que no hay mucho para inventar ni de lo que reírse.

Cuando ya sólo quedaba el meñique levantado, se confirma que tenemos que reiniciar la cuenta atrás de nuevo, pequeño Montaraz. Venga, otra vez cinco, todos los dedos de la mano, como cuando decimos adiós. Ya sabes cómo funciona. Cada día bajamos un dedo y antes de que te quedes sólo con el puño, me tienes allí.

viernes, 19 de febrero de 2016

La Tita disimula (vol. I)



Te mandé una foto con mis manos hace siete dedos levantados -tres abajo- para que tuvieras claro cuándo nos veríamos de nuevo. Esta mañana -dos puños- le has dicho a tu Yaya que querías que fuera yo sola a buscarte al cole y cuando he llegado a su casa, ya me tenía preparado el Colacao, las nubes y unos cuantos caramelos para repartir entre tus amigos.

Llego a recogerte pronto -como siempre- y paso un rato escuchando cómo las madres de la puerta hablan en klingon del tiempo, de hazañas a dos pies o con rotuladores, de cacas, de pises, de vómitos y de otras cositas igual de desconcertantes y opacas para . Yo sonrío. Sonrío mucho. Es que ya casi te huelo, NiñoBúho, y te tengo muchas ganas, mucha fe y muchíííííííísimo miedo.

Del cole a tu casa hay unas siete calles con muchas farolas, buzones y esquinas secretas (igual en número a los pasos de peatones a superar). He visto el código antes pero no estoy segura de que lo vayas a cumplir conmigo, así que camino y avanzo vociferando como una vieja rumbera con prisa y vocación de soprano. Es la primera vez que hacemos este trayecto tú y yo solos. Lo disfruto pero es raro porque me cuesta quedarme con que has comido arroz sin tomate de primero y pollo con algo "que no me acuerdo" de segundo y yogurt de algo "que no me acuerdo" de postre... mientras controlo (o lo intento) todos los peligros que te acechan: ¿tú sabes la de coches que pasan como locos sin respetar nada y/pero cerca de ti? ¿Eres consciente de lo mucho que te dificulta de cara al récord mundial el outfit de Michelin? ¿Serías capaz de pedirme agua si la lengua se te pegara al paladar? Adoro -de verdad de la buena- tus soliloquios, tus chismorreos y tus preguntas.


Ian.: ¿Y la Zoe? ¿Dónde está?
Tita: - En tu casa, ahora vamos...
I.: ¿Está solitaaaaa?
T.: ¡¡¡Nooooo!!! ¡Si es pequeñísima! ¡No puede estar sola! No, no... Está con la Yaya...
I.: ¡Aaah! ¿Y has estado mucho rato con ella antes?
T.: Bueeeeenoo...Muuuuchoo... No sé... Un rato. Ya sabes que la Zoe es muy pequeña todavía y ni habla ni nada... Vamos, por lo menos conmigo no ha hablado...  Ha dormido mucho...
I.: No, es que es muy pequeñita... No hace casi nada...
T.: Ya... A mí me ha parecido que decía Tita cuando estábamos comiendo pero... ¡si no tiene ni dientes!
I.: Tita, ¿tú te acuerdas de cuando fuimos al Zoo? Es que yo no me acuerdo muy bien porque hace muchos años... Otro día vamos a ir porque yo no recuerdo todos los animales..
T.: ¡Claro! Vimos elefantes, jirafas, unos delfines que parecían ballenas....
I.: ¿Ballenas? Yo creo que no existen.. Yo las he visto en películas..
T.: Mira, un fin de semana nos vamos a ir todos a ver ballenas y tiburones y otros peces en un sitio muy chulo que hay... ¿Quieres?
I.: Sí, pero a mí me da miedo, Tita...
T.: ¿Miedo? Pobrecitas, si están en un sitio muy pequeño... Son muy grandes y no pueden nadar bien... Yo ya sé que tú eres un tío grande pero, cuando seas grande grande, nos vamos a ir los dos a nadar con ellas.
I.: Tita, ¿las ballenas comen verduritas de verdad?
T.: La mayoría, sí. Abren la boca enorme que tienen y van comiendo verduritas pequeñísimas que hay en el mar...
I.: ¿Y las Lorcas que les daban golpes a los peces con la cola?
T.: Uy, sí, es verdad... Las orcas... bueno, esas son un tipo de ballena que comen pescado y carne igual que tú...
I.: A mí, me dan pena los pingüinos, porque se los comen...
T.: Y a mí también.. Y me da pena cuando los pingüinos se comen otros peces más pequeños... Así es la vida, Ian... ¿no? Otro día hablamos más de esto, ¿vale?


Sí, la de la foto soy yo mezclándome con una manada de ñús. Ni cocodrilo ni de aquí, del barrio. Ya puede rajar el mundo, que yo me llevo al moco en la canastilla de la bici -descojonados los dos de la risa- y nos zampamos todas las nubes de este día.


lunes, 4 de enero de 2016

En construcción (II)



Hay obras en el piso de debajo de mi casa. Y en el de al lado.
Hay obras en el chaflán de mi casa (tres esquinas, tres obras que se solapan en ruido/tiempo/espacio).
Hay obras a la entrada y a la salida del pasaje donde trabajo.
Hay obras al final de la calle del bar donde me tomo el café cada día.
Hay obras en cuatro de las cinco calles que cruzo para ir a currar.
Hay obras en la misma escuela donde trabajo.


Obras, obras, obras y más obras. Tengo, además, un invitado al otro lado de la pared de papel y un par de mudanzas en proceso. Me siento tan embotada de ruido que cuando, como esta madrugada, me despierto, sigo escuchando cómo cae el polvo, los taladros, los portazos... Estoy gafada. Al 2016 le voy a pedir SILENCIO.