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viernes, 4 de mayo de 2018

LUGARES EN EL MUNDO



Hay lugares en los que me siento feliz y que, en realidad, son tan inaccesibles como imágenes en blanco y negro o sepia tostada. Me incluyan o no, me preceden y nos anuncian. Me acuerdo ahora de Sebastián Serrano cuando nos decía que éramos los supervivientes ya de entrada y que debíamos valorarlo. [También nos habló del efecto positivo que causan los abrazos en las personas mayores y recuerdo cómo nos animaba a reactivar las células de nuestros abuelos a base de caricias. Nunca investigué la base científica de su afirmación pero me pareció lógica y sencilla de inicio; un win win de libro que yo empiezo a entender.]

 

Alaska, Hawaii, las Maldivas, Islandia, Togo, Egipto, Suecia, Madagascar, Australia, Corea, Japón, Noruega, Uruguay y el resto de destinaciones con las que sueño seguirán copando los primeros puestos como sitios deseados a los que ir y Belice como contrapunto musical (que no geográfico) Los mejores lugares en el mundo que se me ocurren son los que ocupo como tía, hermana y profe. Coinciden -sorpresa- con los lugares que más alegrías me dan, en los que me siento más cómoda y en los que más me gusta invertir energía y tiempo.

No soy madre y, por eso, mi hermana no es tía. Cada cual en la función que le ha tocado. Hoy he descubierto que el Día de la Hermana es el primer domingo de agosto, el Día de la Tía es el segundo domingo de octubre y el Día del Profesor el 27 de noviembre. Me comprometo a celebrarlos todos esté donde esté, esté como esté y sea como sea a partir de ahora. Cualquier excusa patillera me parece buena para achucharnos, es verdad. Justificada o no, la realidad es la que es y la acepto gustosa aunque no haya nadie por las calles.






P.D.: No he puesto foto de Iró porque he tecleado sin pedir permiso a A. y a K. pero es sobrina igual que los otros dos mocos. El día se conozcan:
A. Implosionará el mundo. 
B. Lloraré.
C. Sacaré fotos para inmortalizar el momentazo.  
D. Haré de intérprete entre los mocos V. y la moco L.  
E. Me tiraré al suelo y que sea lo que tenga ser.





(B, D, E)

jueves, 22 de febrero de 2018

MALO


Mi sobrino caga mientras vomita. Su abuela, mi madre, hace lo mismo en el otro baño. Mi sobrina ya está recuperándose y pone banda sonora a este momento cantando "La lluna, la pruna" con coreografía rockera. 

Mi padre, mi cuñado y mi hermana están físicamente en el trabajo pero mentalmente aquí y me lo hacen saber fundiéndome a whatsapps. 

Paseo el termómetro de axila en axila, administro Dalsy (acordándome de quien le puso el nombre), vacío el cubo, corto trocitos de pollo a la plancha, rasco granos de arroz hervido de varios jerseys y pantalones, dibujo y contesto al móvil al mismo tiempo, aprendo cómo funciona una tv (cuáles son los dibujos chulos chulos y quién es Lady Bug), quito mocos, pongo crema, descubro el suero, cancelo planes para mañana, doy masajes en la barriga, peino y me peinan (la Zoe pretende hacerme una trenza = dolor), escucho en loop «tengo hambre/tengo frío/tápame bien/tengo sed/tengo sueño/me duele la barriga» en versión con y sin lágrimas, a veces de verdad, otras con la voz del monstruo del miedo. 


Llega mi padre a coger el relevo y tarda cero coma en convencer a la Zoe de que tiene que dormirse de una vez, que es muy tarde, hombre ya. Y lo hace, claro. Ese es su poder y sabe usarlo. Me voy tranquila a coger el metro. Tecleo todo esto entre la L9, la L1 y la L2. 








Conclusión:

Estar mal@ es un rollo. Hacer de enfermera es algo angustioso y frustrante, dos rollos. Las matemáticas dirían que es peor lo segundo pero no.

¡Googly, googly, googly!

martes, 5 de diciembre de 2017

La vida simple V


Dormir. A días en modo abuelo, dando cabezadas cuando ni han dado el tiempo en los informativos. A ratos como los pajarillos que al anochecer meten el pico entre sus plumas y se convierten en edredón para sí mismos. A veces búho cazando ratones en el bosque. Amanece y me siento bien, eso es lo importante. El placer de quitarse las legañas y dejar que pase el tiempo hasta que te nacen los ojos. Sin prisas. He mejorado mucho en madrugar.

Perrear. Hacer ventosa en el sofá. Que el pijama sólo me diga adiós de camino a la lavadora. Tocarse a dos manos, Escuchar el silencio. Mirar el atardecer desde la barandilla del balcón (y sacarle una foto mental). Que dé lo mismo la hora y el día. Adormecerse con el calorcillo de la manta eléctrica. Meterse en la cama con calcetines y encontrarlos en el suelo después de unas elipsis. Calentar un colacao con una cucharada de café instantáneo. Seriear dejándote sorprender. Mover los marcapáginas de los libros de la mesita de noche en los días impares. Hacerme un moño sin goma, con mi propio pelo. Usar las mascarillas y cremas faciales/corporales. Olerme y oler bien. Poner una lavadora y observar cómo gira el tambor, cómo se va haciendo la espuma. Regar las plantas y hablar con ellas. Preparar con mimo un estofado para siete u ocho comidas; ir a ver cómo hace chupchup de vez en cuando mientras la ventana se empaña. Usar el móvil de reloj y ni eso.

Trabajar como si no fuera trabajo. Entrar en una clase y sentir que todo está donde debe estar. Salir de ella y pensar que ha valido la pena. Aceptar de antemano que será lo que ellos quieran y dejarme ir sin más. Despedir a Anjulie y decir adiós a una etapa (Walid, Lea, Elena, Valentina, Wladimir, Pavel, Marina, Oliver ...) Espero haber dado tanto como he recibido. Seguro que lo sabéis pero lo repito por si me estáis leyendo en algún lugar del mundo: Ha sido un placer. Ojalá volver a vernos y a compartir risas. La clase no será lo mismo sin vosotr@s. Os echaré de menos... ¡Gracias!

Entrar en youtube sin hora de salida. En modo random escucho, entre otras cosas, estoesto, esto, esto y esto. Ni el Rufus ni la vecina de edificio ladran, todo bien.

Sobrinear. Que el Ian me cuente, por ejemplo, que hay una niña pesada que siempre que lo ve le dice "¡¡¡Quééé moooono ereeeeees!!!" alargando mucho algunas vocales y a milímetros de pellizcarle los mofletes. O, también,  que ha observado que no todas las baldosas del suelo de Barcelona tienen dibujos de flor (¿Puig i Cadafalch revolviéndose en su tumba?). La Zoe marcándome de cerca sin que se note, diciéndome adiós cada vez que me alejo unos metros de ella y hay chaquetas cerca. Los tres, o los cinco, o los siete viendo cualquier mierda en la tele, bailando la de Frozen o la intro de M. Mouse. Dibujar, cantar, contar, reír, preguntar, explicar, bostezar, hacer pipí, decorar, imaginar, cotillear, bromear, peinar, recordar, charlar, planear... y todo juntos. La intensidad de las pequeñas cosas cotidianas que transforma el lavarse los dientes en una fiesta. Terminar la sobremesa con uno en cada pierna. Darles besos y abrazos cuando se van a dormir la siesta. Recibir besos y abrazos cuando se van a dormir la siesta...

A estos últimos meses les hubiera añadido algunos días más de lluvia y les hubiera quitado momentos de estrés. Si lo máximo que puedo expresar como "queja" son un par de condicionales cutronas de tercer tipo (irreales), quizá debería empezar a creer que lo que tengo es mío de verdad y me lo llevo pa´ siempre. Esta vida simple va de cuando todas las piezas, casi mágicamente, están en su sitio y del subidón de ser consciente, de verlo, de disfrutarlo y de agradecerlo con palabras y/o con hechos.


miércoles, 19 de julio de 2017

HOSTIA PUTA

Beatormo.tumblr.com


Desde que soy Tita, han sido exiliadas casi todas las frases de la foto. Las suelto, si acaso, después de echar un par de vistazos a los presentes, con especial atención a los seres de menos de 1.20m. Un lustro desde el último "¡Coño ya!" en público sin autocensura. A fuerza de cuidar lo que digo sin dejar de decir lo que pienso, he decidido condensar todo exabrupto verbal en un "Hostia Puta" apenas murmurado que lo incluya todo.


El Ian ha aprendido a bucear. Aguanta 12 segundos con la cabeza bajo el agua y la saca sonriendo a lo loco, casi tragando más agua en ese nanosegundo de éxtasis victorioso que en el proceso previo. Repite de nuevo. 14 segundos ahora. Hostia puta.

La Zoe se me acerca con cara de circunstancias y me pisa un pie con toda su intención.  "Me haces daño", le digo. Me suelta una patada sin dejar de mirarme a los ojos. "Ven, siéntate aquí conmigo que te voy a hacer un masaje". Sonríe dejándose hacer y, cuando paro, me da abrazos llenos de babas con olor a gelatina de postre. Hostia puta.

Para su cumple el Ian me pidió una camiseta naranja y una mochila de Spiderman.
- ¿No hay otra cosita que te guste más? ¿Algo que tú quieras mucho mucho mucho?
- No, Tita, eso me gusta.
- ¿Seguro? Vale, pues, además, si te gusta mi idea de regalo, vamos a ir al cine tú y yo juntos. Te lo prometí hace tiempo y ahora ya eres grande. ¿te parece bien?
- ¿¿¿Siiiiiii??? ¿¿¿Al cine los dos solitos??? - tiene los ojos abiertos a lo bestia y la boca en U alargada.
- Sí, sí. Los dos solitos al cine...  Para el próximo día tienes que pensar si quieres que vayamos en bus o en metro, ¿vale? ¡Y elegir la película!
- ¡¡Vale!! Tita, yo ya sé que quiero ver "El capitán calzoncillos" o "El bebé jefazo".
- ¡Ah, genial! Pues yo miro a qué hora son las películas y vamos a la que tú quieras... Pero, Ian, si se  te ocurre otro regalito más grande para tu cumple, me lo dices, ¿sí?
- mmmmmm ... ¡Ya lo sé! ¡Te puedes quedar a dormir conmigo!
Hostia puta, se te comen el corazón sin avisar.

Trasteando los tres en la habitación, todo empantanado de verduras de plástico, muñec@s, puzzles... La Zoe intenta peinarme con un coche y se queda el rizo enganchado:
- ¡¡¡MMMMIIIEEEEE.....!!!
- ¡Palabrotis! - me suelta el Ian, sorprendido.
- Uy, perdón, Ian.
- No pasa nada, Tita, no la has dicho entera. - responde convencido.
- Ya, pero la he pensado. - confieso con curiosidad.
- Es verdad. No lo hagas más. Te perdono. - magnánimo y cómplice, se ríe por debajo de la nariz. Hostia puta, tiene toda la intención de guardarme el secreto. Me descojono en previsión a lo que ésta anécdota puede significar y derivar en él. Todavía nos acordamos todos de su momento estrella. Yo no lo vi pero me contaron que fue algo así:

(en el coche familiar están Ian, Jaime y Zoe)
- Papa, te voy a contar un secreto. - dijo Ian.
- A ver, dime - y el cuñado prestó la oreja.
El Ian de 5 años recién cumplidos se acercó, puso una mano de parapeto para oídos ajenos inexistentes y murmuró:
- Gilipollas.
- ¿¿¿¿¿¡¡¡¡¡!!!!!?????
- GI - LI - PO - LLAS. - repitió silabeando. Clarísimo. A día de hoy, para él, un secreto es muchas cosas:
A. algo que no se atreve a decir en alto porque no se puede y él lo sabe. Por ejemplo: las palabrotas.
B. algo que le ha encantado y que no puede describir en palabras normales. Por ejemplo: la tarta de plastilina que le hicieron sus compañeros de clase por su 5º cumple en el cole.
C. algo que le produce curiosidad y que tiene que adivinar de momento. Por ejemplo: el día que insistía en probar mi café y me confesó en secreto que "El café huele a zanahoria caliente"
Hostia puta el bendito crío en su infinita inocencia.



Ayer fui con Zoe a buscar a Ian a la salida del Casal de verano. Le hizo ilusión verme y la idea de quedarse conmigo hasta que el sol se pusiera naranja.
- Mañana voy a ir a la playa en autobús y quiero que tú vengas a verme.
- Mañana no puedo venir, Ian, y a los profesores del Casal no les gusta que las Titas y las Yayas y los Papas vayamos a veros porque os despistáis... Además, mañana voy a cuidar a otro bebé pequeñito de un amigo mío.
- Pero, Tita, yo no me voy a despistar...
- Ya, tú no, pero es una regla para todos...
- ¿Y cuándo vienes otra vez?
- Mañana no, al otro. El jueves.
- ¿Y el jueves me harás caso? - HOSTIA PUTA
- Yo te hago caso siempre, hasta los días que no estoy.
Y se queda conforme lo justo. Sabe que es verdad. También sabe que le hago caso a él y a su hermana. Acaba de descubrir que le hago caso a otro bebé que él no conoce. No le está haciendo ni puta gracia el tema. No sé si sabe qué son los celos, no he escuchado que dijera esa palabra nunca. Quizá es sólo el miedo básico a que no nos hagan casito quienes nosotros queremos que nos den toda la atención, sin entrar en la comparación ni en el más que ni el menos que ni el tan como. Algo sucede que él ve gangrena donde hay una rozadura de zapato y ella va del modo Mechita Corta al modo Adorable Babosa. Yo creo que se quieren mogollón y están felices pero se están tomando las medidas sabiendo que uno es muchos unos depende de con quién está.  Lo entiendo, de verdad. Lo entiendo muy bien. Hostia puta, qué rápidos son.



Iró se despierta de la siesta y me encuentra a mí. La bajona, claro. Pasamos un ratuco Arturo, Iró y yo tanteándonos. Es la primera vez que la veo llorar con lágrimas. Se huele la tostada. Llegamos a la puerta de la guardería donde tienen la reunión Los Padres. Arturo, con la voz muy calmada, le explica que ella y yo (¡¡solas!!) iremos a pasear y que nos volveremos a ver en casi nada. Es la segunda o tercera vez en su año de vida que Iró se queda en manos de otra persona sin poder ver ni de refilón a sus Padres así que empieza a llorar porque la vida es muy puta a veces. Viene a ser un "Esta tipa es maja" pero "Esto, a mí, me lo han cambiao", #injusticia. Arturo me da un abrazo y yo prometo que lo llamaré si no consigo que amaine el drama. Empujo el carrito unos metros hasta el semáforo y, desde ahí, veo a mi hermano asomarse. Hace cinco metros que Iró no llora. Le hago la señal del OK con la mano y nos vamos las dos a recorrer calles con sombra, a merendar paraguayo, a hacer amigos de un segundo. Descubro que ya sabe comer sola, que le encantan los baches de las zonas en obras y parlotear sobre lo que va viendo. Todavía me acuerdo de la primera vez que la cogí: era tan pequeña que parecía que llevaba una chaqueta en el antebrazo. Ahora mismo tiene cara de irlandesa o vikinga: bien de ojazos claros, bien de cachetes blanquitos, bien de pelos rojos, bien de encías excepto dos dientecillos abajo.

Me la imagino a ella, dentro de muuuuchos años, y salto a un pasado cañí, alehop: Iró con voz de abuela mascullando entre los dientes algo tipo "El Ian es un mozo mu requetebién plantao, más bueno que el pan. Su hermana, la Zoe, una zagala mu bruta y mu salá. Mu güenos amigos míos, los dos. Mu güena familia, mu honraos." Hostia puta, el tiempo.

Cinco..... dos... uno. Estos futuros con calcetines de pasado tienen que conocerse y calibrarse. A su ritmo. Despacito. Hasta entonces, niños y niñas...


















jueves, 29 de junio de 2017

LA MONA






La mona llegó el viernes pero llegó y eso es lo que cuenta. Vimos en la tele algunas procesiones y el Ian se quedó esperando a que tiraran caramelos las estatuas y, supongo, lo achacó a su "La tele es la tele" y hasta le pareció normal que no hubiera otras carrozas ni Reyes Magos. De eso va ser niño y en eso estamos todos de acuerdo. Que siga así, floreciendo. 



sábado, 18 de abril de 2015

ZOAN SABADEANDO





Mi sobrino Ian se ha levantado a las 08h hoy. Estaba desayunando él solo en la cocina cuando le ha soltado a su madre:

- Estoy contento.
- Ah, ¡qué bien! ¿Y eso?
- Porque hoy viene la Tita.

Luego se ha pasado un par de horas preguntando por mí, incansable. Mi hermana ha tenido el detalle de grabar y enviarme los grandes hits del día: "¿Cuándo vienes, Tita?" y "Tita, ¡tardas mucho!". Es bonito despertarse y que ya se te hayan desayunado el corazón a base de besitos de peixet.

Me sigue sorprendiendo que, aunque te veo cada dos o tres semanas, me tengas tan presente como para que no se te haga raro pasar tiempo conmigo y como para que insistas en que otro día vas a coger mi autobús y vas a venir a mi casa a dormir conmigo. Cuando tú quieras, NiñoBúho adulto, ya sabes que para ti tengo sitio y tiempo hoy y todos los otro día que puedas imaginar.



Mi sobrina Zoe sigue siendo minúscula y tranquila excepto cuando la mueven demasiado. Le encantan los brazos y se nota que adora a su hermano. Durante la siesta del Ian hemos pasado las tres un ratito curioso mirándonos, escuchándonos y aprendiéndonos. Ha sonreído y ha sido la mejor manera de terminar este sábado de parque, Gegants y familia. El embajador de menos de 1 metro que tengo infiltrado en tu casa ha debido contarte algo al oído entre beso y beso.

 Eres tan diminuta, Zoe, que me cuesta mogollón dejarte en la cuna y poner en PAUSE mis poderes como escudo humano. Es raro porque, por un lado, tengo ganas de que cojas autonomía y empieces a ser más persona y, por otro, no quiero que llegue el momento de verte saltar en el sofá gritando enloquecida ni el de tener que enfadarme y ponerme seria contigo porque no me hagas caso y porque todavía no entiendas que, en cualquier situación, pase lo que pase, mando yo. Bueno, supongo que todo es aprender, ¿no? Tu hermano, que ha sido mi conejillo de indias, parece que lleva bien lo de tenerme como Tita. Tú vete dándome indicaciones, ¿vale?

Bonicos míos, otro día más y mejor









domingo, 5 de abril de 2015

ZOAN STYLE


Ha llegado mi sobrina Zoe. Es fuerte, le gustan los abrazos, va a su rollo y su hermano ha prometido cuidarla, darle de comer y cantarle para que no llore. Estaba pensando que poco a poco se van adaptando el uno al otro, los dos a todos y a todo, pero van los días tan rápido que... vamos al lío. Resumiendo:




Eh, tú. Sí, sí, TÚ. Igual no conoces en persona al de la foto pero él no te quitará los ojos de encima y yo tampoco. Si le tiras de las coletas, su hermano te buscará y aprenderás a tratar bien a las personas. Cuando tú vayas al cine con ella, nosotros también iremos. Cuando le envíes whatsapps, nos los leerá y le diremos lo que pensamos de ti sin pensar en ti. Si no la haces feliz, ella acabará contigo y nosotros borraremos todas las huellas. Tú no me verás pero yo estaré siempre ahí. El Ian también. Pobre de ti, alma de cántaro, si le tocas un pelo sin nuestro consentimiento. ¿Sabes la peli de "El Padrino"? Pues te parecerá infantil. Nada más que añadir. Nos vamos viendo.


Y así, niños y niñas, terminamos el día. Sobrineando, que es gerundio.

Ian cavando. Hazte una idea.


viernes, 13 de marzo de 2015

IAN PRESIDENTE



El miércoles pasamos un ratín juntos. Habían operado a tu Yaya (o Abuela Joaqui, como a ella le gusta que la llames) y estuvimos haciendo castillos con cápsulas de Nescafé vacías y jugando con la linterna en casa de tus Yayos. Llevabas preguntando por mí toda la mañana pero te hiciste el sueco al principio cuando me viste en el salón.

- Ian, dame un beso que me voy.
- Yo quiero ir a tu casa, Tita.
- ¿Vas a venir a mi casa? ¿Sí?¡Qué bien! Pero hoy no, que mañana tienes cole y eres cuiner...
- Yo voy mañana en el autobús a tu casa -respondes seguro de ti mismo-.
- ¿Mañana? Uish... mañana no puede ser...
- Pues otro día -dices convencido, teniendo claro sólo que mañana es una cosa y otro día puede ser pasado mañana o quién sabe pero pronto-.

Y nos vamos de casa de los Yayos a buscar mi autobús que, para ti, son todos porque todavía no sabes ni de números ni de líneas de transporte ni de poder. Me saludas a gritos desde tu balcón y me tiras besos mientras llega el 165 sin mucho drama, aunque insistes en preguntarle a tu madre cuándo voy otra vez a jugar contigo.

El jueves, bien tempranito, acompaño a tu Yaya a la revisión. Tu madre -que es muy cansina- me ha pedido que le envíe mensajes informándola de todo y es justo lo que hago porque lo entiendo y porque Zoe está ya casi llegando y esta semana ya hemos tenido suficientes emociones fuertes.

Destapa la doctora el ojo de tu Yaya y ella suelta algo así como: ¡Oh, por Dios, qué cambio!¡Qué guapa eres! -enfocando con su pupila buena a mi cara = ¿Seguro que la operación de cataratas ha ido bien?? - me cuestiono-. Tu abuela es y será desde ahora una drama queen forever, niño ;-)

Tu Yaya coge un taxi y se va a buscarte y, supongo, a mirarte mucho mucho y todo entero, varias veces ahora que ya (te) ve.
Tú, moquillo de menos de tres años, preguntas:

- ¿Y la Tita? Quiero jugar con ella.
- La Tita hoy no puede venir, que está trabajando para ganar dinero y comprarte cositas chulas... Otro día viene.
- Pues yo ya no quiero cositas chulas...


Me lo cuentan las dos, tratando de quitarle importancia -aparentando no estar gooordas de orgullo-, pero van tarde porque ya -tan enorme que no quepo en mí- te he imaginado presidente con todos los honores.

Ojalá sigas pensando igual de adulto. Ojalá seas capaz, ya maduro, de renunciar a las cositas chulas a cambio de un amor así. Ojalá pueda ver cómo cambias la acepción del DRAE de la palabra imposible.




sábado, 2 de agosto de 2014

IAN y la felicidad



Este sábado lo hemos pasado caseando y playeando. Ha sido bonito jugar contigo a saltar las olas para que no nos comieran los pies, curiosear qué pasa al otro lado de la puerta cuando la cierras y observas por la mirilla, practicar cómo hay que cerrar la boca cuando viene una ola grande, oler las verduras de plástico y cocinarlas de mentirijilla pero con mucho cuidado, hacer anillos de plastilina y regalárselos a tus papás, poner voces para imitarnos mientras nos partimos de risa, hablar muy flojito y decir tonterías, salir al balcón, pasear en triciclo por él, determinar mientras tanto si iba a llover o no sabiendo, ya de antemano, que daba igual, que es lo de menos.

El 95% del tiempo que paso contigo constato que eres feliz. Muy feliz. Se te nota cuando vamos haciendo el trenecito hasta la ducha, desparramando el agua salada de tu cubito de playa entre unos y otros, devolviendo a su sitio la ficha que hemos rescatado de debajo del armario de la tele (quién sabe cómo llegó ahí...), enfilando hacia la siesta en tu cama grande cogido de mi mano, metiéndote vegetales de trola en el calzoncillo (esto no lo haremos más, vale? culpa mía), lavándote las manos en el bidet y jugando con la espuma...

El Ian adulto que lee esto quizá ya se ha olvidado de lo feliz que se puede ser con cosas minúsculas. Ojalá no. A mí se me había olvidado que era facilísimo, pero ahora ya me he acordado, NiñoBúho. Prometo que yo te lo recordaré cuando te haga falta.


Hoy me has contado un secreto importantísimo y eso sin que sepas qué coño es un secreto. Yo te explicaré, poco a poco, de qué va el tema. Vamos a darnos un tiempín para procesar información, no vamos a adelantar historias porque, fíjate, hoy parecía que iba a llover y, al final, he vuelto como un cangrejito a casa.


sábado, 7 de junio de 2014

La Tita Maica



A mí me han llamado muchas cosas en la vida, algunas desde el amor enorme que todo lo perdona y otras desde un punto impreciso que acaba siendo opuesto a lo inicial. Cuando empecé a ser profe, por ejemplo, me di cuenta de que la mayoría de mis estudiantes volvían a sus países pensando que habían conocido a una tal Mica. Ahora me da la impresión de que tiran más del "Señora" y me duele en el alma pero no se lo tengo mucho en cuenta porque no saben lo que se dicen, pobrecicos. De más peque, en el cole, pasé por una fase cabrona en la que mi sobrenombre era "Terminator" porque llevaba aparatos en los dientes y molaba mucho reírse de alguien en la edad del pavo que no era capaz de pronunciar dignamente (sin escupir ni babear) en castellano o catalán las frases más básicas. Hijosdepú... :-)


He oído de todo, en serio, y tengo dos conclusiones:

1. Los españoles somos creativos. Generalmente, disfrutamos y hacemos uso de la riqueza de nuestro lenguaje. Tenemos una inclinación curiosa al vocativo guasón, al apelativo cariñoso. Mis amigos, en los últimos años, me han llamado millones de cosas: Maiks, Chocho, Maicusquis, Petarda, Maiqui, Kuskus, Amparo, Kuskis, Ricines, Mika, Mai-Tchu, Hermana, Marida, Flor (roja que atardece en otoño en Korea), Pelocha, Flor (que baila dulcemente en China), Teniente, Antonia, Rizos... y podría seguir tecleando las variaciones de "mi nombre" que recuerdo ad aeternum. Interesante que todos esos apodos corresponden cada uno a una persona en origen pero han ido pasando de boca en boca hasta formar un grupo de amigos de verdad con derecho a llamarme lo que quieran.

2. "Tita" es la voz que más feliz me hace. No hace tanto aún andabas tirando de ojos, rabietas, carcajadas y postureos  varios para llamar mi atención. El "Tita" inicial ha evolucionado mágicamente hasta algo bastante próximo al "Tita Maica" cuando te refieres a mí y yo no estoy presente pero -ah, amigo- recoges la primera palabra y la pones en mayúsculas cuando andamos cerca...¡TITA! Estirando más o menos la mano, la i o la a... según el rollo del momento, añadiendo drama a tu tono o pucheritos o sonrisas ladinas...


En unos minutos celebraremos tu 2º cumpleaños, Niño- Búho. ¡Qué gore! ¡Dos añazos yaaaa! Te estoy hablando/babeando ahora como si lo fueras a leer mañana mismo (y te hablaran Los Payasos de la Tele de épocas anteriores a mi infancia) y no con los huevos ya negros... Joé, qué difícil es esto de escribir haciendo viajes temporales, ¡copón! Puto jet lag, Cachalote.


Pequeño, no importa qué ha pasado, cuántas cosas malas hayas hecho, lo fatal que has respondido, cuántas toneladas pesa tu miedo, lo terrible que soñaste, lo maleducado que fuiste, lo mucho que tú crees que has podido defraudarme... Estoy hablando ahora, cara a cara, con el tipo que se llama Ian y se afeita día sí día no, poniendo carotas en el espejo. Le estoy diciendo a ese hombre imaginario que no imagino ninguna situación, ningún escenario, nada, NADA, que no esté ya  más que asumido, más que perdonado.


Enano, lo único que tienes que sacar de todas estas letras juntas es que te quiero.

Tita 24/7.
Ya sabes.
Lo que viene siendo para siempre.


Será así. Apostamos.