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domingo, 27 de diciembre de 2015
LUTHER y la defensa
Hace mil años yo hacía kárate. Me pasé muchos martes y jueves sudando en el tatami. Si el domingo teníamos competición, el entreno del sábado era mucho más duro. Santi, el profesor más honesto que yo recuerdo haber tenido, nos resumió la esencia de la defensa básica así:
- Ni posturitas, ni katas ni nada. Si está claro que os van a joder, patada en la entrepierna y a sacarle los ojos a quien sea. Eso os daría tiempo. En el suelo y sin ver es como un gusano grande. Da miedo, pero vosotros corréis más.
Luther ha entrado en nivel DEFCON2. Ni defensa ni pollas. Se la pela todo tanto que ya no tiene miedo. Y esa es la segunda mejor manera de defenderse: mostrarle al adversario que su ataque es igual a nada. Ni chulería ni postureo. El que ya no tiene nada que perder -no interesa el porqué ni el cómo-, se hace entender muy bien.
La primera mejor defensa de todos los tiempos es enfrentarse a uno mismo con más fuerza que nadie. Si ni tú mismo te puedes, ¿quién va a hacerlo? No la recomiendo porque es muy aburrido ser un superhéroe ("With great power comes great responsibility") y porque nadie te asegura que puedas sobrevivirte (y eso sí que sería cutre).
Según las estadísticas, cualquier problema tiene una media de entre 4 y 8 aristas. Vamos a pensar, un poner, que la mayor amenaza que tú tienes depende de ti. Ojito con los puntos débiles (AKA seres de menos de un metro, animalicos, fans inocentes, etc.). Hay veces, no muchas ni tampoco pocas, que pienso en ti...
sábado, 18 de abril de 2015
ZOAN SABADEANDO
Mi sobrino Ian se ha levantado a las 08h hoy. Estaba desayunando él solo en la cocina cuando le ha soltado a su madre:
- Estoy contento.
- Ah, ¡qué bien! ¿Y eso?
- Porque hoy viene la Tita.
Luego se ha pasado un par de horas preguntando por mí, incansable. Mi hermana ha tenido el detalle de grabar y enviarme los grandes hits del día: "¿Cuándo vienes, Tita?" y "Tita, ¡tardas mucho!". Es bonito despertarse y que ya se te hayan desayunado el corazón a base de besitos de peixet.
Me sigue sorprendiendo que, aunque te veo cada dos o tres semanas, me tengas tan presente como para que no se te haga raro pasar tiempo conmigo y como para que insistas en que otro día vas a coger mi autobús y vas a venir a mi casa a dormir conmigo. Cuando tú quieras, NiñoBúho adulto, ya sabes que para ti tengo sitio y tiempo hoy y todos los otro día que puedas imaginar.
Mi sobrina Zoe sigue siendo minúscula y tranquila excepto cuando la mueven demasiado. Le encantan los brazos y se nota que adora a su hermano. Durante la siesta del Ian hemos pasado las tres un ratito curioso mirándonos, escuchándonos y aprendiéndonos. Ha sonreído y ha sido la mejor manera de terminar este sábado de parque, Gegants y familia. El embajador de menos de 1 metro que tengo infiltrado en tu casa ha debido contarte algo al oído entre beso y beso.
Eres tan diminuta, Zoe, que me cuesta mogollón dejarte en la cuna y poner en PAUSE mis poderes como escudo humano. Es raro porque, por un lado, tengo ganas de que cojas autonomía y empieces a ser más persona y, por otro, no quiero que llegue el momento de verte saltar en el sofá gritando enloquecida ni el de tener que enfadarme y ponerme seria contigo porque no me hagas caso y porque todavía no entiendas que, en cualquier situación, pase lo que pase, mando yo. Bueno, supongo que todo es aprender, ¿no? Tu hermano, que ha sido mi conejillo de indias, parece que lleva bien lo de tenerme como Tita. Tú vete dándome indicaciones, ¿vale?
Bonicos míos, otro día más y mejor.
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