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viernes, 4 de mayo de 2018

LUGARES EN EL MUNDO



Hay lugares en los que me siento feliz y que, en realidad, son tan inaccesibles como imágenes en blanco y negro o sepia tostada. Me incluyan o no, me preceden y nos anuncian. Me acuerdo ahora de Sebastián Serrano cuando nos decía que éramos los supervivientes ya de entrada y que debíamos valorarlo. [También nos habló del efecto positivo que causan los abrazos en las personas mayores y recuerdo cómo nos animaba a reactivar las células de nuestros abuelos a base de caricias. Nunca investigué la base científica de su afirmación pero me pareció lógica y sencilla de inicio; un win win de libro que yo empiezo a entender.]

 

Alaska, Hawaii, las Maldivas, Islandia, Togo, Egipto, Suecia, Madagascar, Australia, Corea, Japón, Noruega, Uruguay y el resto de destinaciones con las que sueño seguirán copando los primeros puestos como sitios deseados a los que ir y Belice como contrapunto musical (que no geográfico) Los mejores lugares en el mundo que se me ocurren son los que ocupo como tía, hermana y profe. Coinciden -sorpresa- con los lugares que más alegrías me dan, en los que me siento más cómoda y en los que más me gusta invertir energía y tiempo.

No soy madre y, por eso, mi hermana no es tía. Cada cual en la función que le ha tocado. Hoy he descubierto que el Día de la Hermana es el primer domingo de agosto, el Día de la Tía es el segundo domingo de octubre y el Día del Profesor el 27 de noviembre. Me comprometo a celebrarlos todos esté donde esté, esté como esté y sea como sea a partir de ahora. Cualquier excusa patillera me parece buena para achucharnos, es verdad. Justificada o no, la realidad es la que es y la acepto gustosa aunque no haya nadie por las calles.






P.D.: No he puesto foto de Iró porque he tecleado sin pedir permiso a A. y a K. pero es sobrina igual que los otros dos mocos. El día se conozcan:
A. Implosionará el mundo. 
B. Lloraré.
C. Sacaré fotos para inmortalizar el momentazo.  
D. Haré de intérprete entre los mocos V. y la moco L.  
E. Me tiraré al suelo y que sea lo que tenga ser.





(B, D, E)

jueves, 22 de febrero de 2018

MALO


Mi sobrino caga mientras vomita. Su abuela, mi madre, hace lo mismo en el otro baño. Mi sobrina ya está recuperándose y pone banda sonora a este momento cantando "La lluna, la pruna" con coreografía rockera. 

Mi padre, mi cuñado y mi hermana están físicamente en el trabajo pero mentalmente aquí y me lo hacen saber fundiéndome a whatsapps. 

Paseo el termómetro de axila en axila, administro Dalsy (acordándome de quien le puso el nombre), vacío el cubo, corto trocitos de pollo a la plancha, rasco granos de arroz hervido de varios jerseys y pantalones, dibujo y contesto al móvil al mismo tiempo, aprendo cómo funciona una tv (cuáles son los dibujos chulos chulos y quién es Lady Bug), quito mocos, pongo crema, descubro el suero, cancelo planes para mañana, doy masajes en la barriga, peino y me peinan (la Zoe pretende hacerme una trenza = dolor), escucho en loop «tengo hambre/tengo frío/tápame bien/tengo sed/tengo sueño/me duele la barriga» en versión con y sin lágrimas, a veces de verdad, otras con la voz del monstruo del miedo. 


Llega mi padre a coger el relevo y tarda cero coma en convencer a la Zoe de que tiene que dormirse de una vez, que es muy tarde, hombre ya. Y lo hace, claro. Ese es su poder y sabe usarlo. Me voy tranquila a coger el metro. Tecleo todo esto entre la L9, la L1 y la L2. 








Conclusión:

Estar mal@ es un rollo. Hacer de enfermera es algo angustioso y frustrante, dos rollos. Las matemáticas dirían que es peor lo segundo pero no.

¡Googly, googly, googly!

martes, 5 de diciembre de 2017

La vida simple V


Dormir. A días en modo abuelo, dando cabezadas cuando ni han dado el tiempo en los informativos. A ratos como los pajarillos que al anochecer meten el pico entre sus plumas y se convierten en edredón para sí mismos. A veces búho cazando ratones en el bosque. Amanece y me siento bien, eso es lo importante. El placer de quitarse las legañas y dejar que pase el tiempo hasta que te nacen los ojos. Sin prisas. He mejorado mucho en madrugar.

Perrear. Hacer ventosa en el sofá. Que el pijama sólo me diga adiós de camino a la lavadora. Tocarse a dos manos, Escuchar el silencio. Mirar el atardecer desde la barandilla del balcón (y sacarle una foto mental). Que dé lo mismo la hora y el día. Adormecerse con el calorcillo de la manta eléctrica. Meterse en la cama con calcetines y encontrarlos en el suelo después de unas elipsis. Calentar un colacao con una cucharada de café instantáneo. Seriear dejándote sorprender. Mover los marcapáginas de los libros de la mesita de noche en los días impares. Hacerme un moño sin goma, con mi propio pelo. Usar las mascarillas y cremas faciales/corporales. Olerme y oler bien. Poner una lavadora y observar cómo gira el tambor, cómo se va haciendo la espuma. Regar las plantas y hablar con ellas. Preparar con mimo un estofado para siete u ocho comidas; ir a ver cómo hace chupchup de vez en cuando mientras la ventana se empaña. Usar el móvil de reloj y ni eso.

Trabajar como si no fuera trabajo. Entrar en una clase y sentir que todo está donde debe estar. Salir de ella y pensar que ha valido la pena. Aceptar de antemano que será lo que ellos quieran y dejarme ir sin más. Despedir a Anjulie y decir adiós a una etapa (Walid, Lea, Elena, Valentina, Wladimir, Pavel, Marina, Oliver ...) Espero haber dado tanto como he recibido. Seguro que lo sabéis pero lo repito por si me estáis leyendo en algún lugar del mundo: Ha sido un placer. Ojalá volver a vernos y a compartir risas. La clase no será lo mismo sin vosotr@s. Os echaré de menos... ¡Gracias!

Entrar en youtube sin hora de salida. En modo random escucho, entre otras cosas, estoesto, esto, esto y esto. Ni el Rufus ni la vecina de edificio ladran, todo bien.

Sobrinear. Que el Ian me cuente, por ejemplo, que hay una niña pesada que siempre que lo ve le dice "¡¡¡Quééé moooono ereeeeees!!!" alargando mucho algunas vocales y a milímetros de pellizcarle los mofletes. O, también,  que ha observado que no todas las baldosas del suelo de Barcelona tienen dibujos de flor (¿Puig i Cadafalch revolviéndose en su tumba?). La Zoe marcándome de cerca sin que se note, diciéndome adiós cada vez que me alejo unos metros de ella y hay chaquetas cerca. Los tres, o los cinco, o los siete viendo cualquier mierda en la tele, bailando la de Frozen o la intro de M. Mouse. Dibujar, cantar, contar, reír, preguntar, explicar, bostezar, hacer pipí, decorar, imaginar, cotillear, bromear, peinar, recordar, charlar, planear... y todo juntos. La intensidad de las pequeñas cosas cotidianas que transforma el lavarse los dientes en una fiesta. Terminar la sobremesa con uno en cada pierna. Darles besos y abrazos cuando se van a dormir la siesta. Recibir besos y abrazos cuando se van a dormir la siesta...

A estos últimos meses les hubiera añadido algunos días más de lluvia y les hubiera quitado momentos de estrés. Si lo máximo que puedo expresar como "queja" son un par de condicionales cutronas de tercer tipo (irreales), quizá debería empezar a creer que lo que tengo es mío de verdad y me lo llevo pa´ siempre. Esta vida simple va de cuando todas las piezas, casi mágicamente, están en su sitio y del subidón de ser consciente, de verlo, de disfrutarlo y de agradecerlo con palabras y/o con hechos.


martes, 12 de septiembre de 2017

LA VUELTA AL COLE



El Ian viene a verme con el resto de familia. Los mayores hablamos sobre qué hacer antes de ir a cenar y él dice que no importa si vemos Gegants o no pero que no quiere ver más Castellers porque le parecen un juego de construcción con niños y eso no le gusta.

Empieza el cole en un par de días y la idea le parece tan apetecible como cualquier otra porque a su edad - y con su carácter-  todo es interesante. Le gustaría, eso sí, venir a una de mis clases para que le enseñe a silbar (¡!) y para, básicamente, cotillear un poco mi mundo.

La Zoe tarda nada en contarme de la villana de su clase que la empujó sin venir a cuento y es mala. Lo repite incansable y muy indignada. No me queda claro si se llama Lucía o María o Sofía. Algo que acaba en -ía y que hace que se prenda la Mechita al recordarlo. Prometo no olvidarme nunca de la afrenta, Zoe. Pst, pst  en unos años ni te acordarás de ella :-)

Las vacaciones (a ellos) y el nuevo trabajo (a mí), nos han sentado de puta madre. Andamos todos más morenos y muuucho más tranquilos. Como diría mi abuelo: "Así, ahora, parecemos todos de buena familia".

lunes, 24 de octubre de 2016

LA BÚSQUEDA DEL TESORO



Con esta cutrada, amigos, a Ian se le pasó media mañana de sábado lluvioso en un plis plas -con lo que cuesta levantarse un festivo- y aún le dura el subidón hoy lunes.

Se fue su padre a sacar a la Xena y volvió con el mapa del tesoro y una carta. No hacía falta vestir de etiqueta. En realidad no hacía falta nada más que ganas de jugar. Mira qué fácil. Y ahí nos lanzamos todos, los cinco, a lo que fuera. Saltamos a la pata coja, contamos hasta 20, rebuscamos en los cajones, imitamos animales, desafinamos con la mejor intención, garabateamos, nos sacamos fotos y, al final, vimos lo de cada día con otros ojos.

El tesoro -porque había un tesoro que buscar, como en toda aventura que se precie- se encontró y se disfrutó mucho. Las piruletas de menta, un poco menos. Lo que más, para el Ian, fue el mapa en sí mismo. Lo que más, para la Zoe, fue el fantasma que hacía ruidos que no daban miedo y que entendió como un micrófono al que cantarle sus baladas.


Y ahora vienen las preguntas, Zoan adultos: ¿cuánto hace que no buscáis un tesoro así? ¿Qué es un tesoro para vosotros? ¿Tenéis mapa? ¿Qué tal andáis de compañía?

Como adulta que soy y como adulta que trabaja con otros adultos veo -a menudo, por desgracia- cómo algunas personas crecen y se olvidan de los tesoros hasta el punto de menospreciarlos. Los reconoceréis porque son esos que se quedan callados o sentencian a la mínima señalando con el dedo al resto. En general, coinciden en tener mirada de "peix bullit" (pescado hervido) y en su nula capacidad a la hora de expresar emociones naturalmente. Sí, suelen ser los mismos que murmuran "Tesoro ni tesoro, maldita necia.. Con el día que llevo..." Correcto, esos que leen blasfemando "¿Qué mierdas se ha tomado esta pámfila? ¿Estaban de oferta los libros de autoayuda?" El insulto es fácil y gratuito. Vayamos más allá... ¿y lo bien que me quedan los puteos de P3?

Ahora de verdad. Estamos cansados/reventados/extenuados/cabreados. Lo vemos chungo/jodido/negro/imposible. ¿Me lo cuentas o me lo dices? ¿Y? ¿Nos conformamos con eso? ¿En serio?  Ni de coña. Si todos hemos hecho las cosas bien hasta el día de hoy, vosotros -lectores, Zoan- andaréis buscando o creando algún tesoro. De eso va todo, ¿no?

¡Viva la búsqueda! Ojalá la sigáis disfrutando, niños de hoy. ¡Ojos de búho bien abiertos!

Hablo por mí cuando digo que todo nos lleva a casa.



sábado, 29 de agosto de 2015

SPIDERMAN, amanecer y 0 cangrejos

Insomnio fructífero o casi.


Anoche dormí tan poco (y digo dormir y habría que inventar un nuevo verbo para ese intento de Odisea sabanera) que cerré "La broma infinita" a las 03h. y me dio tiempo a buscar ubicaciones para dejar constancia del amanecer de hoy desde todos los ángulos, con todas las ojeras del mundo y el moño despeluchado.

Luego me hice un café y me abrí paso a ladrillazos made in D. Foster Wallace entre los mosquitos hasta la piscina. Coreaban mi hazaña los gallos del lugar como si fuera suya y yo me hacía la loca en el agua, pretendiendo ser la única que ni escuchaba los ronquidos de mi padre ni veía cómo, poco a poco, las persianas iban viniéndose arriba en el vecindario. Flotando he observado que, en cuestión de minutos, al cielo le salían cicatrices de aviones que iban a sitios que desconozco aunque le venda la moto al Ian cuando me pregunta y yo le explico que todos salen de o van a su casa porque me encanta ver cómo abre mucho los ojos y siempre dice "¿Síííí?", sin creérselo del todo, con la misma vocecilla que el día que le expliqué que soy profesora.


La última vez que compartimos playa se puso metafísico el Niño-Búho y me soltó aquello de "Tita, yo creo que me estoy haciendo mayor" mirando el horizonte en el que las tablas de windsurf  ("bimsur" en su idioma) se movían dibujando el aire y las ganas. Esta mañana, ya desayunados y bien fliseados después de una batalla de churros de agua, le prometo que cogeremos cangrejos en la playa de La Térmica. Vamos él, su cubo y yo al primer espigón y pone morritos mientras espera a que yo radiografíe cada pedrusco que nos encontramos. Más tarde se une a nosotros su madre -mi hermana-  y hacemos una especie de Camino del Cangrejo hasta el espigón más lejano a nuestra derecha, sin éxito. No le da miedo que haya algas que nos rozan los pies, tampoco parece contrariado cuando emprendemos el regreso con su colchoneta amarilla como Finisterre a alcanzar y 0 cangrejos vistos. En el camino encontramos algún banco de pececillos y restos de petxinas que hacen que nosotras hagamos remembering de nuestros andares en esas arenas.

El rato de playa consiste, además, en pisotear los castillos de arena que le he hecho mientras se daba un chapuzón con la excusa patillera de que los ha destrozado sin darse cuenta mientras daba un paseo -con todo el morrazo-, llevar cuatro o cinco cubos a duras penas hasta su barquichuela para transformarla en bañera y saludar efusiva y sonoramente a todos los aviones que han cruzado nuestro cielo.
Niño-Búho en plan Spiderman conjurando a los cangrejos desde lejos.

He dormido a Zoe dos veces. He visto que llora sin lágrimas otras tantas. Su hermano la ha hecho reír en cada una de las ocasiones en que se ha puesto a tiro visualmente. Lo adora. Es que Zoe es muy muy muy fan de Ian. Los adultos del Clan estamos entre esto




y esto






Tras unas vueltas me voy a quedar con la siguiente imagen.




Pues eso.

martes, 21 de abril de 2015

TUTTO PIZZA: ZOAN, ARTURO y los superpoderes



Me he sentado en la terraza del Tutto, al solete, y en cero coma ya estaba Benson -el chino leonés- preguntándome si esperaba al de León o a mi otro hermano... y es que, hace relativamente poco, descubrí que tenía una especie de gemelo. La verdad es que fue verlo, comentarlo juntos, constatarlo y aceptarlo todo en uno.

Arturo, mi hermano, es lo que más voy a echar de menos (junto a Raquel, la hermanastra leonina que nos hemos echado) de nuestra anterior etapa laboral. Yo, que me fui en febrero, he estado jugando con el tiempo y el espacio, haciendo trampas con los días, fingiendo que estaba de vacaciones o con el turno cambiado, intentando no darle importancia. Asumir que no voy a compartir a diario solecito, chascarrillos y café antes y/o después de las clases.... va a ser, como poco, rarillo...

El jueves pasado hicimos una entrevista de curro los dos, en una misma empresa, a diferentes horas... y nos descojonamos después comentándolo. Ni ensayando antes. Compenetración y entendimiento simple y llano.

Mi hermano, Arturo, es un montón de cosas buenas y eso es indiscutible. Es un tipo creativo, amable, prudente, sincero, leal, honesto, claro, divertido, inteligente, generoso, reflexivo, comprometido, listísimo, comunicativo, empático, receptivo, cariñoso y un larguísimo etcétera de cualidades bonitas de tener.

En los últimos meses hemos tenido que aprender que, en este país, a día de hoy, no significa una mierda tener contrato, ser fijo, darlo todo en el trabajo... y de ahí, he llegado a lo conclusión de que 12euros/h o 20euros/hora importan lo justo. O sea, que si hablamos de hacer un mismo trabajo y de compartir un grupo con él, la pasta me la pela bastante tirando a muy poco.

Os hablaba a los dos, Zoan, sobre los poderes hace muuuchos posts. Arturo y vosotros dos compartís uno, dificilísimo de encontrar, que es el poder de hacer mejores a las personas que tenéis cerca. Si lo supieran las compañías farmacéuticas, os recetarían en cualquier CAP, siempre, bajo pago, en capsulitas, una cada 12 horas, para todo. Por suerte para nosotros (y no para los putos bancos farmacéuticos) esto empieza en familia y se repartirá conforme pasen los días, de forma absolutamente gratuita, a todo aquel que se os acerque un poco. ESE es vuestro poder.

A mí, los niños no me gustan. Vosotros sois la excepción. Me da que a Arturo le pasa algo parecido, así que vamos a organizar un algo para que os conozcáis y empecéis a hablaros de tú y a trataros como lo que sois, superpoderosos con vínculos afectivos comunes, omnipresentes y omnipotentes.

"Si me caí, es porque estaba caminando. Y caminar vale la pena, aunque te caigas."  Eduardo Galeano.



sábado, 18 de abril de 2015

ZOAN SABADEANDO





Mi sobrino Ian se ha levantado a las 08h hoy. Estaba desayunando él solo en la cocina cuando le ha soltado a su madre:

- Estoy contento.
- Ah, ¡qué bien! ¿Y eso?
- Porque hoy viene la Tita.

Luego se ha pasado un par de horas preguntando por mí, incansable. Mi hermana ha tenido el detalle de grabar y enviarme los grandes hits del día: "¿Cuándo vienes, Tita?" y "Tita, ¡tardas mucho!". Es bonito despertarse y que ya se te hayan desayunado el corazón a base de besitos de peixet.

Me sigue sorprendiendo que, aunque te veo cada dos o tres semanas, me tengas tan presente como para que no se te haga raro pasar tiempo conmigo y como para que insistas en que otro día vas a coger mi autobús y vas a venir a mi casa a dormir conmigo. Cuando tú quieras, NiñoBúho adulto, ya sabes que para ti tengo sitio y tiempo hoy y todos los otro día que puedas imaginar.



Mi sobrina Zoe sigue siendo minúscula y tranquila excepto cuando la mueven demasiado. Le encantan los brazos y se nota que adora a su hermano. Durante la siesta del Ian hemos pasado las tres un ratito curioso mirándonos, escuchándonos y aprendiéndonos. Ha sonreído y ha sido la mejor manera de terminar este sábado de parque, Gegants y familia. El embajador de menos de 1 metro que tengo infiltrado en tu casa ha debido contarte algo al oído entre beso y beso.

 Eres tan diminuta, Zoe, que me cuesta mogollón dejarte en la cuna y poner en PAUSE mis poderes como escudo humano. Es raro porque, por un lado, tengo ganas de que cojas autonomía y empieces a ser más persona y, por otro, no quiero que llegue el momento de verte saltar en el sofá gritando enloquecida ni el de tener que enfadarme y ponerme seria contigo porque no me hagas caso y porque todavía no entiendas que, en cualquier situación, pase lo que pase, mando yo. Bueno, supongo que todo es aprender, ¿no? Tu hermano, que ha sido mi conejillo de indias, parece que lleva bien lo de tenerme como Tita. Tú vete dándome indicaciones, ¿vale?

Bonicos míos, otro día más y mejor