sábado, 18 de abril de 2015

ZOAN SABADEANDO





Mi sobrino Ian se ha levantado a las 08h hoy. Estaba desayunando él solo en la cocina cuando le ha soltado a su madre:

- Estoy contento.
- Ah, ¡qué bien! ¿Y eso?
- Porque hoy viene la Tita.

Luego se ha pasado un par de horas preguntando por mí, incansable. Mi hermana ha tenido el detalle de grabar y enviarme los grandes hits del día: "¿Cuándo vienes, Tita?" y "Tita, ¡tardas mucho!". Es bonito despertarse y que ya se te hayan desayunado el corazón a base de besitos de peixet.

Me sigue sorprendiendo que, aunque te veo cada dos o tres semanas, me tengas tan presente como para que no se te haga raro pasar tiempo conmigo y como para que insistas en que otro día vas a coger mi autobús y vas a venir a mi casa a dormir conmigo. Cuando tú quieras, NiñoBúho adulto, ya sabes que para ti tengo sitio y tiempo hoy y todos los otro día que puedas imaginar.



Mi sobrina Zoe sigue siendo minúscula y tranquila excepto cuando la mueven demasiado. Le encantan los brazos y se nota que adora a su hermano. Durante la siesta del Ian hemos pasado las tres un ratito curioso mirándonos, escuchándonos y aprendiéndonos. Ha sonreído y ha sido la mejor manera de terminar este sábado de parque, Gegants y familia. El embajador de menos de 1 metro que tengo infiltrado en tu casa ha debido contarte algo al oído entre beso y beso.

 Eres tan diminuta, Zoe, que me cuesta mogollón dejarte en la cuna y poner en PAUSE mis poderes como escudo humano. Es raro porque, por un lado, tengo ganas de que cojas autonomía y empieces a ser más persona y, por otro, no quiero que llegue el momento de verte saltar en el sofá gritando enloquecida ni el de tener que enfadarme y ponerme seria contigo porque no me hagas caso y porque todavía no entiendas que, en cualquier situación, pase lo que pase, mando yo. Bueno, supongo que todo es aprender, ¿no? Tu hermano, que ha sido mi conejillo de indias, parece que lleva bien lo de tenerme como Tita. Tú vete dándome indicaciones, ¿vale?

Bonicos míos, otro día más y mejor









miércoles, 15 de abril de 2015

Cansancio y capricho



Estoy que no estoy.

Tengo capricho de sol en tumbona, de flores de cerezo, de besos en el hombro, de risas en voz baja, de dedos entre los rizos, de un vestido nuevo, de un paseo por la playa, de un lametón de un Tronco, de un ronquido constante y tranquilo al otro lado de la cama, de vacaciones para descubrir sitios, de saborear algo nuevo, de olvidarme los rotuladores en alguna bolsa de tela aparcada en un rincón de mi casa, de dormir bien y mucho, mucho, mucho... de escaleras con margaritas a los lados.


Cansada + caprichosa = combinación chunga.


Poner notas es un ejercicio agotador.



domingo, 5 de abril de 2015

ZOAN STYLE


Ha llegado mi sobrina Zoe. Es fuerte, le gustan los abrazos, va a su rollo y su hermano ha prometido cuidarla, darle de comer y cantarle para que no llore. Estaba pensando que poco a poco se van adaptando el uno al otro, los dos a todos y a todo, pero van los días tan rápido que... vamos al lío. Resumiendo:




Eh, tú. Sí, sí, TÚ. Igual no conoces en persona al de la foto pero él no te quitará los ojos de encima y yo tampoco. Si le tiras de las coletas, su hermano te buscará y aprenderás a tratar bien a las personas. Cuando tú vayas al cine con ella, nosotros también iremos. Cuando le envíes whatsapps, nos los leerá y le diremos lo que pensamos de ti sin pensar en ti. Si no la haces feliz, ella acabará contigo y nosotros borraremos todas las huellas. Tú no me verás pero yo estaré siempre ahí. El Ian también. Pobre de ti, alma de cántaro, si le tocas un pelo sin nuestro consentimiento. ¿Sabes la peli de "El Padrino"? Pues te parecerá infantil. Nada más que añadir. Nos vamos viendo.


Y así, niños y niñas, terminamos el día. Sobrineando, que es gerundio.

Ian cavando. Hazte una idea.


viernes, 13 de marzo de 2015

IAN PRESIDENTE



El miércoles pasamos un ratín juntos. Habían operado a tu Yaya (o Abuela Joaqui, como a ella le gusta que la llames) y estuvimos haciendo castillos con cápsulas de Nescafé vacías y jugando con la linterna en casa de tus Yayos. Llevabas preguntando por mí toda la mañana pero te hiciste el sueco al principio cuando me viste en el salón.

- Ian, dame un beso que me voy.
- Yo quiero ir a tu casa, Tita.
- ¿Vas a venir a mi casa? ¿Sí?¡Qué bien! Pero hoy no, que mañana tienes cole y eres cuiner...
- Yo voy mañana en el autobús a tu casa -respondes seguro de ti mismo-.
- ¿Mañana? Uish... mañana no puede ser...
- Pues otro día -dices convencido, teniendo claro sólo que mañana es una cosa y otro día puede ser pasado mañana o quién sabe pero pronto-.

Y nos vamos de casa de los Yayos a buscar mi autobús que, para ti, son todos porque todavía no sabes ni de números ni de líneas de transporte ni de poder. Me saludas a gritos desde tu balcón y me tiras besos mientras llega el 165 sin mucho drama, aunque insistes en preguntarle a tu madre cuándo voy otra vez a jugar contigo.

El jueves, bien tempranito, acompaño a tu Yaya a la revisión. Tu madre -que es muy cansina- me ha pedido que le envíe mensajes informándola de todo y es justo lo que hago porque lo entiendo y porque Zoe está ya casi llegando y esta semana ya hemos tenido suficientes emociones fuertes.

Destapa la doctora el ojo de tu Yaya y ella suelta algo así como: ¡Oh, por Dios, qué cambio!¡Qué guapa eres! -enfocando con su pupila buena a mi cara = ¿Seguro que la operación de cataratas ha ido bien?? - me cuestiono-. Tu abuela es y será desde ahora una drama queen forever, niño ;-)

Tu Yaya coge un taxi y se va a buscarte y, supongo, a mirarte mucho mucho y todo entero, varias veces ahora que ya (te) ve.
Tú, moquillo de menos de tres años, preguntas:

- ¿Y la Tita? Quiero jugar con ella.
- La Tita hoy no puede venir, que está trabajando para ganar dinero y comprarte cositas chulas... Otro día viene.
- Pues yo ya no quiero cositas chulas...


Me lo cuentan las dos, tratando de quitarle importancia -aparentando no estar gooordas de orgullo-, pero van tarde porque ya -tan enorme que no quepo en mí- te he imaginado presidente con todos los honores.

Ojalá sigas pensando igual de adulto. Ojalá seas capaz, ya maduro, de renunciar a las cositas chulas a cambio de un amor así. Ojalá pueda ver cómo cambias la acepción del DRAE de la palabra imposible.




viernes, 13 de febrero de 2015

ZOE 1



Hace meses que lo voy dejando para otro día porque ando liada, porque era muy pronto, porque la tecla a veces se me resiste, porque llego cansada, porque tu madre me habla de semanas y no de meses, porque bla bla bla.... Perdóname, sobri.

Hoy he ido al médico con tu madre y contigo. Se supone que te he visto la cara en la ecografía pero, no te voy a mentir, no he visto un mierdo. 20 minutazos la tipa con la cosa ésa de ver por dentro diciendo "Esto es la cara y esto son los pies"... que igual iba muy rápido con el cachirulo pero yo no he sido capaz de diferenciar una cosa de la otra. "Si no ves nada, es la última vez que vienes", me ha dicho tu madre -majísima- como si dependiera de mí el ver o no en escala de grises, vamos, como si yo pudiera decidirlo.

Aquí la primera lección, Zoe: tu madre es maja, incluso cuando se pone borde. El genio, por suerte, es Valadés, o sea, que se pone brava, suelta culebras por la boca y tal pero luego te da unos abrazos y unos mimos que ya quisieran los médicos poder recetarlos.. y todo va en función de lo mucho que te quiera. Resumiendo, ¿que me meta caña es porque me quiere un montón? Pues sí. Sí, Zoe, sí. Cada uno es como es y es bonito llegar a entender a las personas que tienes cerca. Otra cosa es respetarlas, eso hay que ganárselo o no y muchas veces es complicado. Otro día -prometido- nos metemos con la diferencia entre el entendimiento y el respeto.

Total, que estás por llegar y quedan unas cuantas semanas (¡??!) para achucharte a lo loco. Creo que estamos todos más preocupados por cómo el Ian te va a aceptar que por tu nacimiento en sí y es, simplemente, porque con tu hermano aprendimos a coger a un bebé en brazos, a cambiarle el pañal, a arrullarlo, a no llamar al 112 si no eructa, etc. Para tu llegada ya estamos dispuestos y preparados... Me da que es común en la familia este "comecome" por cómo llevará el Ian tu salida de la placenta y, te prometo, es sólo porque es lo nuevo para nosotros.

Ya lo irás viendo pero esta familia nuestra, Zoe, es muy peliculera así que andamos medio discutiendo quién se quedará con el Ian y quién con vosotras cuando decidas aparecer. Parece ser que yo seré de las últimas en olerte porque andaré con tu hermano zascandileando por ahí mientras tú sales, echas un primer vistazo, te vas acoplando y tal.

Aquí viene la segunda lección del día, Zoe:  Al Ian y a ti os queremos mucho, ya lo comprobarás. Yo te estaré esperando medio histérica pero simularé que no pasa nada por tu hermano - el Ian-  y por mi hermana -la Jésica- que es tu madre. Y de eso va esta segunda "clase": a los hermanos se les quiere por encima de casi todo. Igual no al principio, no sé, supongo que cada familia es diferente. Date un tiempo -pueden ser días, meses, años, lustros o décadas- para ver a quién tienes a tu lado, quién es la persona que duerme/dormía en la habitación a tu derecha, de qué palo va/iba...  Yo me llevo casi 6 años con tu madre y pasaron muuuchos (casi la mitad de mi vida actual) hasta que me di cuenta de que la quería hiciese lo que hiciese, por encima de nuestras diferencias... y de que nos parecíamos más de lo que a simple vista era evidente.

Estaba tecleando esto y tu madre y yo hemos whatsappeado. Copio:

M: Estaba escribiendo una cosa para la Zoe y necesito info. ¿Tú te acuerdas de mí cuando eras pequeñaja?
J: ¿Cuánto de pequeñaja?
M: Lo más pequeñaja que recuerdes y lo de luego.
J: No me acuerdo de ti porque sudabas de mi cara. Sólo recuerdo pedir juegos de una sola persona porque nadie jugaba conmigo.
M: Jajajajaj! En serio??? :-) Me parto!!! Y cuándo cambió eso?
J: Cuando dejé de jugar. Sí, en serio, yo me acuerdo con pena, cabrona!


Los hermanos, Zoe, son la vida. He quedado con tu madre en que hablaremos de esto largo y tendido el domingo así que habrá otro post sobre el tema porque, flípalo, tu yaya Joaquina está aprendiendo ahora mismo a usar el Whatsapp y porque no se puede teclear descojonada de la risa y es exactamente lo que está pasando right now. A tu madre yo la quiero más que a mí misma, te lo digo. Si el Ian y tú os queréis la mitad de la mitad de lo que nosotras nos queremos... será mucho, pero queremos más, lo queremos todo. De ahí los nervios.


Aunque tú no te acuerdes, ya has tenido Reyes y has participado de las últimas reuniones familiares. Te hemos achuchado en la barriga en la que vives, te hemos hablado, te hemos cantado, te hemos susurrado, nos hemos reído contigo, te hemos dibujado... Ya sólo falta que llegues y le des el ok a todo. Bienvenida, Zoe, a este ratito juntas, a este espacio al que se la pela el tiempo. Nos miramos a los ojos en unas semanas. Te quiero.

La Tita.



IAN y las primeras veces


Hoy has estrenado la playa, Ian.
¿No te lo crees? ... Hay fotos que lo demuestran, cachalote... A ver, ¿ya?
Supongo que has visto fotos y tal.. A mí me ha llegado una tuya cubierto de arena en la que sólo se te ve una camiseta azul y unos ojazos gigantes de persona que no se fía del todo del medio en el que se encuentra. Sigue así, nene, que vas bien.

Qué putada la memoria, ¿no? El tema de las primeras veces es recurrente pero llega un vermú y salta la liebre. No hablo de sexo, que también, si no de las primeras veces de todo que recuerdes....

¿No se te ocurre ninguna? ¿Cómo va a ser eso con la de primeras leches que hay en la vida?

- primer examen suspendido.
- primer amigo que pierdes.
- primeras canciones que tarareas en soledad.
- primera asignatura en la que sacas un 10 redondo y calentito.
- primer momento de bochorno del que eres plenamente consciente.
- primer día de verano que recuerdas.
- primera comida de la que tienes constancia en las papilas gustativas.
- primer recuerdo sin más.
- primer libro que te apasionó.
- ....

Si yo he tecleado todo esto en un minuto...



Espacio. Espacio.



Espacio.



Dale, Ian, más abajo.



Estoy intentando postergar este momento de medio vergüencita... Es que no tengo recuerdos de las primeras veces que te he dicho... Soy lo peor como tita y como persona. Aquí, tangándole a un niño, a mis años, como si nada... Qué fuerte lo mío, Ian.


Va, ya en serio. Las primeras veces, nene, son lo que son y como son. Sin más y sin menos. No te esperes ahora aplausos porque recuerdas X, que no, que no le importa a nadie más que a ti.... Y que, aún así, lo mismo la primera vez que tú recuerdas no es la primera primera de verdad y tenemos que poner a un notario de por medio que lo confirme.

Pensarás que qué perra le ha dado a tu tita hoy con las primeras veces y tal... que vaya chuminada el ponerse a hacer memoria, que maldita la gracia el volver a recordar más de una cagada inexperta y bla bla bla... Y tienes toda la razón del mundo, prenda, pero sigue siendo interesante el tema, mal que te pese.

Menos blasfemar de tu tita Maica y más ejercicio neuronal, que estás muy perro. He leído mogollón este finde y me he dado cuenta de que mi memoria es, por decirlo de alguna manera suave, un mojón sin capacidad para grandes gestas.

Me acuerdo de la primera vez que te acuné en brazos, de la primera vez que te cambié, que te bañé... La memoria es selectiva. Ya lo ves. Igual no está todo en tener una imagen recordada... lo mismo va de otra cosa... no? Así sí que me salen las cuentas un pelín más...


Alé, anda por lo segao.



IAN y hasta la Luna






Tú eres muy pequeño todavía para entenderlo pero dices cosas de mayor.
Por ejemplo, tu madre te pregunta:
- ¿Tú quieres a la Tita?
- Sip.
-¿La quieres mucho?
- ¡Hasta la Luna!

Y te veo -literalmente, gracias a Skype- extendiendo los brazos y mirando muchos más allá del techo de tu casa, pletórico, convencido. Después veo un vídeo tuyo donde te besas los deditos y dices, vacilándome, "Pá tu cara, Tita!!" igual de feliz que en el anterior.


Nosotros somos familia. Nosotros nos queremos. Nos queremos, además, mucho. Una cosa no lleva a la otra. Por suerte, para ti y para mí, en nuestro caso coincide mágicamente todo.

miércoles, 21 de enero de 2015

ADIOSes


De la primera clase que yo di -por llamar de alguna manera a aquella comedia patética y muy poco profesional- hace ya 12 años. Se dice pronto... años, AÑOS, AÑOS, AÑOS!!! Ni dos segundos he tardado en decirlo y teclearlo... y eso que estoy cansada y espesilla.

He pasado por varias escuelas, he conocido a varios jefes y a algunos jefecillos, he trabajado codo con codo junto a grandísimos profesionales y -paralelamente- junto a personajes "incluidos" en la raíz del adverbio anterior, he dado clase a personas diversas (países, edades, intereses, aptitudes, etc,) y me he plantado a finales de enero de 2015 diciendo adiós a Babylon.

Se podría decir que, un poco por casualidad, hace casi 4 años llegué a Babylon. Recuerdo, porque lo he leído en el diario de la época que he rescatado del polvo y las pelusillas este pasado fin de semana, que el principio fue extraño porque no conocía a nadie y eso es bastante raro con la de vueltas que he dado. Ana Mentol -un besote gigante, nena- fue mi primera amiga... y ahí sigue, criatura, lo que tiene que aguantar esta mujer conmigo no está pagado.

Si pienso en Babylon, me vienen a la cabeza muchísimos nombres y caras. De esta experiencia, por encima de todo,  me llevo haber encontrado a mi hermano Arturo, haber conseguido una conexión potentísima León-Barcelona gracias a Raquel, y haber pasado 4 añazos rodeada de profesionales como la copa de un pino digan lo que digan las estadísticas, los números (en euros, dólares o yuanes) y la "realidad" de los trabajadores del centro. Hablo de los profes de español y pienso, también, claro, en Jésica, Adam, Marlene, Neda... y en Ben, Aaron, Sion... amigos del otro lado de la mesa o de la fotocopiadora inútil... amigos sí o sí.

Me llevo, por supuesto, las anécdotas y los buenos ratos con mis estudiantes favoritos.. Jésica (escribe a la vuelta de tu viaje, cielo), Alicia Lin, Fengfeng, Benny Koch, Andreas y Camilla, Ayeh, Heng, Christy, Larissa, Falco, Gloria  y Antonio, David y Chen, Juanito y Seok, Min Wei, Dan Iel y Max Bieber, Peili Dong, Young Choi (Luz, nuestra profe de coreano), Baolin y Simeng (Yoli, nuestra profe de chino), Azul, Sumin, Sae Bom, Azumi, Charli Ashfield, Dongha Yang, Jakob Saw, Xia, Alex Bcn, Nathan, Djamila, Qi Zhang y Nico, Lidia Han, Effie, Yuruo Bian, Kasja y Alex, Carlos Orph, Stefanie Baumann,  Aya Saito, Richard, Ave Canora, Rebecca Evans, Kanae y Elisabeth Ky, Journee, Joao, Jeannie Oliver, Sandrine, Paula Tonini, Noga, Hanna, Jesje Veling, Karla Schl, Berkay, Fabio, ,...


Por suerte para mí, son muuuchos más los nombres que debería escribir y eso hace que me sienta enormemente feliz y un poquito triste por no poder dedicar tiempo a cada uno de los que deberían estar en esta lista. Mil perdones y mil gracias, de corazón, por igual, a todos.


Cuando yo era pequeña, mi padre era el responsable de las curas médicas caseras y de él aprendí que, si algo te duele, es mejor curarlo rápido y bien, que una tirita no sirve de mucho y que un susto en el momento oportuno -si lo ves, si lo analizas- puede ponerte las pilas que te faltaban.


Resumiendo. He pasado de esto




a esto




y, al final, a esto 



Decir adiós es complicado a veces y justo por eso hay que hacerlo, si se puede, rápida y dignamente:
Hasta pronto a todos. Nos vemos cualquier tarde. Ya sabéis cómo encontrarme. Besos y abrazos.
Os echaré de menos.



jueves, 1 de enero de 2015

IAN y el 2015


Ian, del 2014 me voy a quedar, por encima de todo, con tus risas. Y con el baile de "La tita molona" que nos hemos inventado hoy y con la interpretación sentidísima del Pablito Alborán (Tú me has hecho mejor, mejor de lo que eraaaaaa...) que nos hemos marcado con coreografía incluída, eso también, porque ha sido una manera genial e inesperada de despedir el año. Quién me iba a mí a decir en 2013 que me iba a aprender una canción de este tipo... El amor, Ian, nos atontolina... y es bonito y no te tiene que dar vergüenza ninguna.

Para ti, ha sido un año brutal de descubrimientos y avances: no sólo caminas sin tambalearte sino que te mantienes en pie en tus patines, ya sabes pedalear, soplar y hacer pompas de jabón, hablar con propiedad y claridad, reconocer en las fotos el lugar, a los presentes y la anécdota, cantar, mentir conscientemente (y con poco éxito),  escalar sillas y cajones, existir sin depender ni de pañal ni de chupete, hacer amigos, dormir solo en tu cama de niño grande... ¡qué montón de cosas! ¿no? Y, por si fuera poco, desde hace unos meses sabes que vas a ser el hermano mayor de Zoe y es emocionante ver cómo ya la tienes presente cuando hablas de ella. Estoy pensando que, cuando leas esto, no serás capaz de entender lo valioso que es todo lo anterior y sólo se me ocurre decirte que, a día de hoy, tienes dos años y medio y ya eres más/mejor persona y mucho más listo que la gran mayoría de nuestra clase política, por ejemplo.

Yo no sé qué será de ti conforme pasen los años, Ian, hay muchas variables que ninguno de tus talifanes podemos controlar del todo. De momento, así a las claras, pienso que mi sobrino es buena gente porque me da besitos después de meterme un lechugazo en el ojo con el puto Mic de los cojones que ilustra este post, o porque si me enfado cuando hace una travesura me dice "Te quiero muchoooo" para que hagamos las paces y después gloria; también que tiende al drama porque usa los pucheros y los mimos como nadie, un cachondo porque se parte de risa a la mínima, vergonzoso porque sólo hay que ver sus carotas cuando siente que tiene más de tres pares de ojos observando, carismático porque se mete a cualquiera en el bolsillo en cero coma... cojonudo en el sentido de carácter fuerte, caprichosete y contestón con los días contados como cuando te digo:

- Así no van los calzoncillos, Ian, amigo...
- Tú amigo! Amigo tú! -me respondes tozudo, faltón y niño.

Gracias a ti, mi cuñado -que es tu padre- se ha atrevido a enseñar los colmillos pese a los aparatos y las extracciones; tu madre -que es mi hermana- ha abandonado la discreción y canta y baila y palmea y jalea contigo como si no hubiera mañana sin ponerse ni medio colorá; mi madre -que es tu yaya Joaqui- va religiosamente al gimnasio y acata lo que los médicos dicen, por fin; mi padre - que es tu yayito Pepito mal que le pese- te hace perrerías desde el amor más sincero, te consiente, te provoca constantemente, te coge en brazos, te mima; tu tita Maica -que soy yo- se pone a tope con la letra de Solamente tú para acompañarte en tus locuras vocales, se hace la valiente cuando tú kamikazeas alarmantemente, se ríe a lo loco sin más sólo por contagio...

Para mí, el 2014 huele a año puente y algún día te explicaré, si quieres, qué pasó antes y cómo me fue después. Las cosquillas por dentro esas que te hacen tocarte la barriguilla minúscula que tienes... son buena señal. Mi año pasado ha consistido en dos curros, muuuuchas caras amables rodeándome la mayor parte del tiempo, series en vena, birreo y cotilleo intenso, tiempo de reflexión y picos de energía animal rompedora en la estadística.



- Nos vamos, Ian, ponte la chaqueta - te dice tu madre.
- Tita, ¿tú también te vas?
- Sí, sí, yo también. Vamos a ponernos la chaqueta.
- ¿Dónde vas tú?
- Yo voy a por el autobús, para ir a mi casa... y tú vas a ver a la tía Montse...
- ¡Nooo! Yo quiero ir a casa de la Tita, yo quiero ir en autobús... Titaaaaa....

Y, voilà, así es como se rompe a las personas. Me cuentan que llegaste a tu casa sin batería y que llorabas al meterte en la cama porque no estaba yo contigo. Se me ocurre volver a El Prat y pasar la noche contigo pero se me quitan las ganas si pienso en el gentío cortando la Gran Vía, en taxistas
tristones, en sábanas que no son mias,..

Este 2015 tiene pinta de ser la polla y lo digo jugándome las tetas que tu madre me cortará cuando lea esto. Me la pela... ¡este año pinta enormeeee!