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lunes, 25 de septiembre de 2017

PASOS

Hay pasos y pasos.

Hay gente que se pone a caminar y tiene claro el destino. La Zoe, por ejemplo. La Mechita sabe lo que quiere, cuándo y cómo. No es fácil confundirla. Es miedosilla pero le puede la cabezonería. Andaba yo huyendo de las avispas y ella tranquilísima protegida por su abuela -que es mi madre- jugando a cubrirse entera de arena. Al Ian le apetecía más corretear guiando las avispas hacia nosotras, convencido de su poder sobre ellas, carcajeándose.




Hay herman@s que necesitan un tiempo hasta entenderse y otros que no lo hacen nunca. Mi hermana y yo somos de las primeras. Ellos son de la categoría C. Dos y cinco años, se comprenden desde siempre. Ella lo idolatra y repite/amplifica todo lo que él hace. Él la adora y se enfada con quien la trata mal. Juntos son un par de trastos ingobernables. Separados son una delicia también. Hoy han pescado por primera vez (6 piezas) pero estaban más centrados en conquistar las dunas y proclamarse reyes del norte, conquistadores y soberanos de las avispas.

Luego, en casa, el Ian me ha contado que tiene una novia (Leire) y que le ha confesado que la quiere mucho. Su primer "Te quiero". Le he preguntado por qué la quiere y me ha respondido que no se acordaba (excusa patillera que usa cada vez que no quiere contar algo). Después me ha hablado de sus ojos y de lo preciosa y buena que le parece. Ella no le dijo que le quería pero a él no le importa demasiado porque es feliz sí o sí. Su futura profesión -hoy- está entre ser profe, policía o diablo (de los de las fiestas).


Orgullosa de los dos y de los pasos que dan. Ha sido un lunes casi domingo, gustoso y apreciado. Cada uno con sus cosas pero sonriendo todos, disfrutando del festivo, poniéndonos al día en arrumacos, confesiones y lindeces. Me voy a quedar con una última imagen que ha pasado casi desapercibida: El Ian, el Papa y el Matías, amor intergeneracional.




domingo, 7 de agosto de 2016

LA VIDA SIMPLE IV


Hoy es Zoan y aquí hemos venido a pasarlo bien.

Se abre la puerta y llegan a darme besos primero la Xena -con la ventaja que da tener cuatro patas y saber usarlas- y luego la Zoe carcajeándose y tambaleándose. Click.

Beso a mi hermana.
- ¿Y el Ian?
- Uy, pues no sé... -me guiña un ojo y saca la lengua.
- ¿No está? ¿Se ha ido? Vaya... Pues es una pena porque le había traído un par de regalitos...Nada, unas cosas muy pequeñitas... Bueno, jugamos tú y yo y se lo enseñamos cuando venga, ¿te parece bien?

Y aparece el Ian por el pasillo y ya no se acuerda de que estaba escondido pero sí de los regalitos y de que le he prometido quedarme a dormir y jugar a un montón de cosas. Salta a besarme y abrazarme.

- Ya te echaba de menos - me suelta, como si supiera qué está diciendo. La intención, aquí, cuenta. Click.
- ¡Anda ya! ¡Pero si me viste hace dos días!
- Ya, Tita, pero yo quiero que estés aquí todos los días y tú me dijiste que ahora no trabajas...

El día que aprenda lo que puede hacer sólo con palabras, voy lista.

Ian me preguntaba el otro día si él tendría primos y yo le contesté que, por mi parte, directamente, era muy poco probable. Íbamos los dos de camino al Mercadona a comprar los ingredientes que nos faltaban para hacer nuestro primer pastel cuando me regaló -así, a lo loco- a sus futuros hijos y a su hermana Zoe. Yo empecé hablándole de Iró y acabé explicándole cómo se extinguieron los dinosaurios.

- Otro día voy a ir a tu casa y tú vas a cuidar a la Zoe y se quedará en tu casa y así no estarás solita...
- ¡Uy!¡No! Yo os cuido a todos un rato pero a mí me gusta estar sola...
-¿¿¿Sí, Tita???
- Sí, sí. A mí me gusta muchísimo estar con vosotros pero también me encanta leer y ver películas y series y para eso no necesito a nadie, ¿sabes?
- A mí también me gusta ver pelis...
- ¿En serio?
- Tita, ¿hacemos un cine esta noche?
- ¡Claro! ¿Qué quieres ver?
- El año pasado vi el Arlo y ahora tengo súper pesadillas del Arlo...
- Ufff... pues entonces el Arlo no, yo no quiero dormir mal...
- Y otro año vi La Bella y la Bestia... ¡y me gustó mucho!


Vemos a los yayos, jugamos con el camión de bomberos, echamos carreras, cocinamos macarrones... Está intentando averiguar por qué yo no hago siesta como él. Le explico que no puedo, que me encantaría pero que soy incapaz y veo cómo me escudriña, asegurándose de que no le engaño, y me da un beso muy sentido antes de enfilar hacia su cama.
- Tita, ¿cuando yo me despierte tú estarás?
- Sí... ¿Ves esa bolsa? Pues ahí tengo el bikini y cuando tú te despiertes, nos iremos a la playa, ¿te apetece?
- ¿Te vas a quedar a dormir hoy conmigo? Porque me lo prometiste...
- Pues claro... Las promesas, se cumplen.
Y él se ríe encantado porque sabe que no le miento. Click.

Se nos pasa la tarde en ponernos los bañadores, saltar olas, ir a ver barcos y tablas de windsurf, construir castillos y decorarlos con albondiguillas de arena y conchas, mirar (yo) mal muy fuerte a un niño que será asesino en serie en unos años y súper mal (yo, again) a su madre que tiene la misma capacidad de reacción que un caracol, jugar con la Iria y ponernos de arena hasta las cejas. Mi sobrino Ian tiene una memoria imprecisa respecto al tiempo (dice año y en realidad es lunes, mes..) pero muy ajustada en otros aspectos. Todavía -por suerte- no entiende la malicia pero se parte de risa tras asegurarse de que no es grave cuando me ve cojear y me escucha blasfemar por lo bajini después de pisar un puto rastrillo en la playa.

Ya en casa, pasamos por la ducha los cinco y acabamos todos en el sofá viendo "El rey  León". Los Zoan no se saben las canciones pero, de alguna manera, sí que entienden que esta película es nuestra favorita y, aunque se caen de sueño los dos, aguantan y hasta se unen a nuestros vibratos y carcajadas. La voluntad es lo que cuenta. Click.


Cantamos a dúo estoestoesto esto. Nos reímos a coro con esto.
-  ¿Te está gustando la película? - le pregunto al moco que sabe hablar.
- Sí -contesta pensativo- y mañana les voy a decir a mis amigos del parque que la Tita se ha quedado a dormir.
Click.

Sueña algo pero no es la súper pesadilla del Arlo así que seguimos durmiendo, yo en la cama de abajo, hasta casi las nueve.

- ¿Has dormido bien, Ian?
- Sí, Tita, muy muy bien.
- ¿Sí? Yo pensaba que tenías pesadillas porque hablabas mucho y respirabas fuerte...
- No... Yo no... Igual tú has tenido pesadillas y soñabas eso - me suelta sonriendo. Click.


Odio el calor pero lo acepto cuando viene del abrazo de los Zoan. No es que cambie de opinión, es que valoro y aprecio sus muestras de cariño. Cuando alguien te quiere bien y mucho -pese al vertiguillo- hay que responder desde la conciencia de que "No quiero sudar" no es una excusa ni medio válida -tan cutre que ni se puede usar el tamaño normal de fuente- y de que, si la sueltas o te pones en un plan estúpido parecido, vas a tenerlo jodido para compensar tanto. Y ahí la llevas. niñ@.

La Zoe aporrea la puerta del baño mientras me adecento y se lanza mimosa a mis brazos en cuanto la abro. Desayunamos los cuatro tranquilamente en el sofá, bien cerquita unos de otros, bien de risas.. bien de Hakuna Matata.







martes, 21 de julio de 2015

ZOAN y el día libre



El NiñoBúho me cuenta que no le gusta la piscina de los grandes y que no, que no le da miedo... es sólo que no quiere ir. Yo creo que adora a mi hermana y que, justo por eso, odia tener que separarse un ratillo de su lado, claro, a saber qué cosas chulas se está perdiendo él. En la playa confirmo que el agua no le da miedo y nos dedicamos a saltar olas con los manguitos y la boca bien cerrada. Le encantan los barcos y me promete que va a sacar el dinero de su hucha y nos vamos a montar en uno. Me convence así, cómo no, para ir a verlos de cerca y nos pasamos un ratazo los dos como dos abuelos (uno con capa de Spiderman) manos en jarra oteando el horizonte, viendo cómo llegan las barcas y viene el  tractor a llevárselas a dormir porque ya es tarde y estos barquitos son pequeñitos como la Zoe.

Llevamos todo el día de subidón: columpios, escondite, pistola de agua, fideos con chipirones en casa de la Yaya, tiritas mágicas, dibujar gatos en la libreta súperchula que me ha regalado... y de remate, playa y buscar pececitos que te dan besitos en los pies pero comen verduras minúsculas que están en el agua aunque no las vemos. Lo de los peces grandes, lo llevamos todos regular tirando a mal.

- Come un trozo de melón -dice mi hermana.
- No.
- Sí.
- No y no voy a discutir - sentencia el moco de un metro.

Vamos con Zoe a la revisión de los cuatro meses y está perfecta. Se ríe todo el rato, balbucea buscando las palabras, se resiste a dormir hoy la siesta contagiada por su minúsculo mentor, llora enrabietada cuando le ponen la vacuna. El resto de tiempo, Zoe es toda ojos enormes que se comen el mundo sonriendo y con la lengüilla fuera.


"Atención, Srs. Mochuelos. Les rogamos vengan a casa de la Tita a recibir cosquillas en los pies. Tenemos descuentos en la sección "Besitos de peixet". Muchas gracias. Pasen un buen día."  Y mi sobrino se parte con la megafonía cutrona.