lunes, 26 de enero de 2009

DIME





Dime de qué tienes miedo, joder, dímelo. No me vengas con tonterías, no me sueltes una excusa de mierda que nos conocemos... ¿Tú te crees que es normal? Pero, vamos a ver, ¿de qué vas? No mientas, ni a mí ni a nadie. Especialmente no te mientas, coño, que sólo vas a perder el tiempo. Mírate, ¿esto es lo que quieres? ¡Anda ya! No te lo crees ni tú... Haz algo, lo que sea, no te quedes callada con cara de estar pensando en algo súper importante, no postpongas más el momento por chuminadas, no vale el hoy estoy cansada, es que está lloviendo, esto ya no lo levanto, soy un truño y memeces varias. Aquí lo importante eres tú y si no te soportas... mal vamos. ¿Cómo lo memorizas? Y yo qué sé, por mí como si te lo tatúas en la puta frente hasta que aprendas, porque eso es lo que tienes que hacer: aprender. Y me la pela si ya lo has intentado por hache y por be, ¡no ha servido!, así que busca otra manera hasta que salga. Y no, no se te ocurra decirme que así sólo te presiono más, que ya tienes tú suficiente con lo tuyo como para que ahora yo me ponga tocahuevos. Te jodes, ¿para qué me quieres si no? ¿para qué coño me preguntas si no quieres oír lo que tengo que decirte? Y digo tengo porque no me queda otra opción, por algo me llaman voz de la conciencia, voz interior, ¡porque hablo! Desde adentro y a destiempo según tu opinión. Venga sí, flípate ya del todo y dime que estás de la pinza, que oyes voces y piensas en dolby surround, a otro perro con ese hueso. Ya me conozco tus tretas... Ahora te emperras en que te quiero cambiar y ¡claro que te quiero cambiar! Pero no es por capricho, es porque tú también quieres, aunque te dé por el culo reconocerlo y si no, dime, ¿por qué cojones te pasas el día preguntándome y pidiéndome a mí explicaciones? Porque tienes miedo, porque sabes que tienes que dar otra vuelta más a esta tuerca que se te ha cruzado, ¿y qué huevos importa que sea la primera y que sea una de las más importantes? Mira, guapa, no me marees más. Mi única función es ponerte a prueba, mostrate lo que tú misma me enseñas así que no es que yo quiera putearte y darte lecciones sino que tú misma lo has dicho y yo te lo repito. Así no vamos bien... Si yo soy tú y tú eres yo, ¿a qué viene esto de cabrearte y decirme que me calle? ¿No ves que así te estás prohibiendo hablar? ¿Ya estás cansada? ¿Es eso? Yo he visto de todo en este mundo -sí, ya sabes, trabajo a media jornada como conciencia individual y por la tarde hago clases de conciencia colectiva- y no serás tú la que me achante. Me la trae floja si es difícil lo que tienes en mente, si has tenido un día duro o no has pegado ojo esta noche o no sé quién te ha dicho X o X pasa de ti. Tú misma. Te lo has buscado tú solita. ¿Verdad que comes cuando te ruge el estómago? Pues haz lo mismo cuando yo aparezco porque yo también soy una señal de alarma y, no sé si te has dado cuenta, deberías oírme y dejar de tragarte todas esas mierdas televisadas que te enchufas para no pensar, que pareces tonta, ¿te da la sensación de haberme perdido? ¿No? Pues por algo será, lerda. Me voy a poner en plan madre y te lo voy a decir: Es la última vez que me ordenas que me calle porque la próxima desaparezco y a ver qué haces tú solita. ¡Pringá!

Ahora, princesita, si no te ha quedado claro, lo vuelves a leer. Y no me lo tomes en cuenta, mujer, que es mi trabajo, no es que me ponga a mil verte tropezar... Ánimo, pequeña, que cada vez estás más cerca de conseguirlo.

miércoles, 7 de enero de 2009

LECTURA MAÑANERA VACACIONAL




DICCIONARIO PARA DESPUÉS DE UNA GUERRA (18-5-2003)



Aseguran los optimizadores de la realidad que hasta una guerra deja cosas buenas tras de sí. Aparte del dolor, el exterminio, el rencor y la pena, trae avances tecnológicos, armamentísticos, médicos, de comunicación. También deja el rastro de un nuevo lenguaje. Su renovación del diccionario. He aquí algunas aportaciones:

GUERRA: Para empezar la palabra misma ha variado su sentido. Ya no hace falta que nos naciones se enfrenten. Basta con que una superpotencia se enfrente a la mínima expresión de país para llamarse guerra. Podría definirse como aplastamiento, rapapolvo, correctivo, castigo, pero se optó por la definición trucada de guerra, así dentro de poco podrá decirse que cuando juega el Real Madrid contra el Onteniente asistimos al partido del siglo.
SÁTRAPA: Palabra en desuso para la que ha llegado su revival, por más que su origen refiriera sólo al Gobernador de una provincia de la antigua Persia. Calificar a Sadam de dictador, déspota o tirano parecía poco. Lo emparentaba con algunos socios de nuestros sistemas que son tal cosa pero versión amiguete. Así que se desempolvó "sátrapa" y nos va perfecto para definir al tirano de otro bando. La palabra es afortunadísima en su nueva y trucada versión, de ahí su éxito. Es casi una onomatopeya, tal es el poder de sugerencia de su sonoridad.
ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA: Inteligentísima definición de la amenaza invisible. Todos los países del mundo poseen armas suficientes para destruir una masa de gente considerable. De ahí que los presupuestos militares sean tan abusivos. La trucada y exitosa expresión viene a sustituir al coco, al sacamantecas y al hombre del saco, en la actualidad especies protegidas en peligro de extinción.
PERIODISTA INCRUSTADO: Se habla de periodista comprado, pagado, protegido, afín, pero la incrustación es un nuevo modelo de relación. Las esposas pueden ahora hablar de su marido incrustado, los amigos definir al gorrón como incrustado en la pandilla. Algunos periodistas, por fortuna, han sido capaces de ver a través de la coraza que los protegía.
OCCIDENTE: Punto cardinal al que se referían quienes hablaban de progreso, civilización, humanismo, diálogo, resolución de conflictos por la vía de la razón, salvaguarda de la conciencia pacífica mundial, pensamiento, palabra, transigencia. Ahora vuelve a significar tan sólo el lado de la Tierra donde se pone el sol.
COALICIÓN: Pasa a definir la mínima expresión del consenso. De seguir por la vía reduccionista pronto uno podrá formar coalición consigo mismo. A partir de ahora escucharemos frases como: "he quedado con mi coalición de amiguetes para tomar unas cañas" o "llámame y vamos al cine en coalición".


Tragarse la lengua y otros artículos de ocasión, David Trueba.

HUMO





"Por el humo se sabe dónde está el fuego".

Desmintiendo el refrán.

E. SINCLAIR






Quería tan sólo intentar vivir lo que
tendía a brtar espontáneamente de mí.
¿Por qué había de serme tan difícil?



Demian, Hermann Hesse.

viernes, 19 de diciembre de 2008

MORIR O MATAR 0´0







"Te sentaste justo al borde del sofá
como si algo allí te fuera a morder.
Dijiste: "Hay cosas que tenemos que aprender,
yo a mentir y tú a decirme la verdad,
yo a ser fuerte y tú a mostrar debilidad,
tú a morir y yo a matar."

Y después se hizo el silencio y el silencio fue a parar
a una especie de pesada y repartida soledad,
y la soledad dio paso a un terror que hacia el final
nos mostró un mundo del que ninguno quisimos hablar..."

Nacho Vegas, "El manifiesto desastre"

El regalo del día. A ver si aprendo de una vez a


- Escuchar. 0´0. Sin interpretar. Sin poner cara de circunstancias. Sin sentirme indefensa.
- Vivir. 0´0. Esto no es un drama, no es tan trágico. Basta ya de "Pero qué mal, (Maica, has vuelto a hacerlo mal), muy mal (lo hiciste mal) con mis coros y unas cuantas guarras sonriendo con su minifalda y sus ganas de meterse tres de golpe.
- Perdonar. 0´0. El resquemor suma grados. Y me.
- Querer.Me. 0´0.


Y sí, también debería dejar de escribir chuminadas sin sentido 5´4.

lunes, 8 de diciembre de 2008

RELOJ DE ARENA





De cada segundo podemos hablar en negativo o en positivo. En negativo es faltar, restar, quitar, caer, olvidar, pasar página... Positivo sumar, crecer, pensar, escuchar, hablar, contar...

Granito 1. Bajando. Crece la montaña de recuerdos buenos, suben las ganas, pesa más en la balanza el resumen.

Granito 2. ¡¡¡Yuyu!!! Que si esa contestación no es apropiada, que si falta ná y menos, que cómo lo vamos a hacer si no hay presente, que no encuentro mi agenda, que dónde estás, que qué has comido, que no nos vemos en el espejo...

Granito 3.


Granito 4. ¿El miedo puede ser una adicción? Pienso en miedo como sustancia química a la que te puedes enganchar... No tengo claro con qué fin.

Granito 5. Me canso de oírme y, aún así, tengo que seguir hablando en voz alta.

Granito 6. Hablar puede traerme una solución.

Granito 7.

Granito 8. ¿Hasta qué punto depende de mí la situación global?

Granito 9. ¿Qué necesitamos para que todo funcione?

Granito 10. RE.. que resonrieras, que reestuvieras tranquilo, que reespiraras, que recobraras el optimismo, que requisieras descansar junto a mi cuatro, que recompartieras paz.

Granito 11. Compartir paz es imposible si ninguno la tiene.

Granito 12. Si llamo porque llamo y agobio. Eso está muy mal.

Granito 13.

Granito 14.

Granito 15. A veces vemos las cosas como de nuevas, como si no las hubiéramos visto nunca jamás antes. Eso acojona mucho, sobre todo a la cosa mirada.

Granito 16.

Granito 17. En los grandes éxitos de mentir se incluyen las grandes versiones de no decir, y su último hit de no pensar.

Granito 18. Ya que has nacido en una familia modesta y no te ha tocado nunca la lotería... Trabaja en algo que te guste, aunque la gente se descojone. Se duerme mejor, incluso en una habitación alquilada y compartida.

Granito 19. No le pidas peras al olmo.

Granito 20. Ayer intenté poner en práctica la técnica de Risto para los momentos bajos. No me cogió el teléfono el primer nombre que salió de mi agenda memorística.

Gramito 21. La Moños me ha regalado hoy un momento mecedora de esos... Gracias.

Granito 22. Cada situación es una vuelta de reloj nueva, y los granitos de arena son aleatorios en su caída. ¿En el fondo son los mismos?

Granito 23. Malpensar es juzgar. Te quedarás corto de información siempre, y no es cuestión de títulos, sino de indecisión.

Granito 24. La vida es otra cosa, no me cuentes más historias de miedo.

Granito 25.

Granito 26. Antes de una mudanza hay que comprobar que tienes tu nombre bien claro escrito en todos tus libros. (by Juanito Caminante)

Granito 27. Hoy entiendo lo que soy, tengo claro dónde voy hoy, ya no quiero arreglar hoy, me he despertado hoy, lo que he dormido ayer, lo que he gastado hoy, lo que ha empezado ayer, hoy por ayer... Los Piratas.

Granito 28.

Granito 29. "Qué puedo hacer si ya no te quiero, si ya no quiero verte más, solo quiero estar en mi matadero, en mi vertedero, sólo quiero descansar y guardar la ropa..." Los Piratas.

Granito 30.

Granito 31. Si tú llegas a un evento, pongamos algo como una boda, y a la entrada te preguntan: ¿tú crees que está loca o no? Respuesta afirmativa a la izquierda, negativa a la derecha. Yo misma tiraría a siniestra.

Granito 32. "M" es una canción facilona y pegadiza.

Granito 33. Te echaré tanto de menos, que las manos se me duermen, te echaré de tanto de menos que no sé cómo parar esta canción. Tengo que dejarte o no voy a llegar... Fin de la seguna parte, Los Piratas.

Granito 34. "Promesas que no valen nada". Prometo no mandar más cartas y no pasar por aquí. Prometo no llamarte más y no inventar ni mentir. Prometo no seguir viviendo así. Prometo no pensar en tí. Prometo dedicarme solamente a mí... Nada es siempre toda la verdad, nada significa nada... palabras que no dicen nada en estas cuatro paredes... y el aire que me sobre alrededor y el tiempo que se quede en nada, nunca más escucharé tu voz de energía nunca liberada... Y más Piratas.


Granito 35.

Granito 36.

Granito 37. Esto va rápido. Si pienso en negativo saldrá mal. Para bien, para bien, voy a pensar que todo es para mejor.


Granito 38.

Granito 39.

Granito 40.

Granito 41. Una psicóloga no me va a ir mal. Ya va siendo hora, ¿no? Por lo menos tengo un motivo para ahorrar.

Granito 42.

Granito 43.

Granito 44. ¿Y si la solución es que no hay solución?

Granito 45.

Granito 46. Si ignoro al mundo es porque no me importa. Esto está muy mal.

Granito 47.

Granito 48.

Granito 49. El insomnio llegó con tacones de aguja y andar caballuno un piso más arriba. Y venía envuelto en pasta de notequieros y salsa de cabreos silvestres.

Granito 50.

Granito 51. Si no puedo ser yo y que todo fluya... ¿qué cojones hago aquí? ¿de qué sirvo? ¿a quién?

Granito 52.

Granito 53. Las cosas importantes no son cosas.

Granito 54.

Granito 55.

Granito 56.

Granito 57. Todo lo que sube baja pero algunos pájaros no están satisfechos con esta teoría.

Granito 58. Como una ventana que al cerrar no ilumina el punto que ha dejado entre tinieblas, una sombra entre las piedras. Así se ha quedado sin razón, nadie le ha explicado que no existe explicación y tiene tantas dudas,y como le podría yo explicar que la pena dura tanto como quieras tú seguir llorando y aunque tú revises tu interior siempre queda algo que te dice que esto es para largo, aunque no lo tengas claro y quieras escapar....Mi coco me dice que hoy mi vida entera pasará, ante mis ojos, y pediré perdón. Con la razón estudiaría, un libro abierto es hoy mi corazón, mi alma entera te daría... si yo tuviera garantías de que soy yo a quién tú esperas... Como una mentira se perdió, no esperó a que se callaran los rumores que decían que... no iba a volver... No se olvidó ni tampoco repitió...sus errores se perdieron... como el amor. Y aunque nunca tuvo claro si había sido bueno o malo... cómo iba a recuperar el tiempo que se va, nunca volverá ni aunque tú te empeñes... aunque no lo tengas claro y quieras escapar...Mi coco me dice que hoy mi vida entera pasará ante mis ojos... si yo tuviera garantías de que soy yo a quien tú esperas...

La última, lo prometo.

Granito 59.¿Estas cuatro paredes y tres puertas nos cobijaron? ¿Les decimos adiós?

Granito 60. En este piso he vivido mucho. Y he muerto un poco.



De cómo el tiempo, poco más de medio minuto real, se puede extender a lo largo y ancho cubriéndonos como un temporal siberiano o una ola de calor.

domingo, 7 de diciembre de 2008

LAS OLAS




Ola de gente entre la que destacaban dos personajes:

Cincuentón que camina tranquilamente por la calle ataviado con una americana de pana, un jersey de cuello de pico y una minifalda negra de tercipelo. Sin bolso ni zapatos de tacón. Con medias. Conforme estoy cerca veo que tiene una mirada extraña, como de invidente, pero compruebo que no lleva bastón ni perro lazarillo.

Mujer de unos sesenta años. Se para en la esquina, frente a la tienda del Barça, y trata de convencer a la rumana que está mendigando en el suelo para que vaya a pasar la noche a su casa. Es la segunda vez que la veo esta semana. La rumana se niega y le pide dinero para comida. La señora insiste en su oferta y le habla de un centro donde le pueden dar alimentos y ropa. Aunque tiene aspecto de haberse encontrado en algún momento al otro lado de la situación no acaba de hacerme gracia. Tampoco la chica que pide y que hace unos días caminaba canturreando con un helado bien gordo de chocolate.

La ola. Película alemana.

sábado, 6 de diciembre de 2008

A VUELTAS CON EL PASADO V




Este hombre, que se seca minuciosamente y minutos después se observa la trompa decidiendo si es un día adecuado para imitar en el espejo a un elefante o para dibujar un par de trozos de pan que completen su perrito caliente, opta desganadamente por meterse en unos calzoncillos de cuando aún no tenía pelos en la barbilla. Choca su flotador contra la cama doble.

-¿Por qué no está la ropa limpia? Pensaba que lo ibas a hacer tú.
- Lo iba a hacer pero no he tenido tiempo. No eres adivino, y si lo fueras, lo habrías sabido y lo habrías hecho tú. Eso lo llevo en la sangre aunque tú no lo creas.

A medida que se afeita va tapando con papel de water los cortes, indignado. Sólo busca hacerme daño. Se cree que soy una hoja en blanco en manos de una experta en papiroflexia. Y sigue refunfuñando mientras unos pocos vellos, algo de polvo y algún trozo de piel se enreda detrás del cesto de la ropa sucia.




El mundo amanece del revés. Sara se desinfla. Esta mañana una bola de fuego se aproxima para impactar en su cuerpo en breve. Pitín, también fusión de rojo y amarillo, está mudo como un ratón en una esquina, en el suelo de su jaula. Todavía no se ha peinado así que tiene el pico lleno de plumas y dos líneas diminutas por ojos. Adam la abraza y es extraño. Desde la aventura de Sara en el lavabo se han estado esquivando.

- ¿Por qué te miras tanto en el espejo? Eres una presumida.

Ignorándolo Sara guiña primero un ojo, luego el otro. Se acerca al cristal. Ahora los dos. Le tiembla la barbilla.

- No me veo.
- Hay que limpiarlo.
- ... cuando era pequeña tenía una capa blanca mágica.
- ¿Eras la Caperucita Blanca?
- Ahá.

Sale al frío y se encoge bajo las capas de cebolla. Espera el autobús buscando con la mirada a un leñador que la salve de la manada de lobos que acecha en su cabeza. Junto a ella un japonés que la mira, no sabe si sonriendo o adormilado. Congelándose Sara se pregunta si el oriental rompería su código ético y la ayudaría a revivir. Suena un móvil. El japonés habla tapándose la boca. Tiene un acento impecable y no estaba dormido. La cultura se expande con el universo, los MacLeches en el Tíbet, más pobreza en la calle de al lado.



En las primeras clases de pintura que dio observó que en todos los paisajes de mar predominaba un azul brillante. Su mar, marrón, era un océano calmífico de atardecer sosegado.

Años después se volcó en la hiperrealidad. Pintar el mar con el mar, se prometió. En el ático agujereó una tela, la colgó del caballete y buscó el tono que tenía frente a sí. Firmó con su nombre, escribió el título y lo dejó allí mismo, a la intemperie. Escuchando el viento entrar por las aberturas el cuadro cobraba vida. "Ventisca helada en el exterior".

- Va a llover -le dijo una señora que había subido a tender la ropa- pero si lo metes en el cuarto toda la colada olerá a pintura.
- ¿Va a llover? ¿Está segura? - la mujer asintió.

" ... Y lluvia.", añadió.

A VUELTAS CON EL PASADO IV




Diego es sinestésico. Esto quiere decir que, por ejemplo, ante una señal de límite de velocidad sesenta, él se enfurruña:


- En boca cerrada no entran moscas. Gritona.


Cuando quise ser veterinaria, Diego puso a prueba mi cariño hacia los animales.
- ¿Operarías a un perro que te acaba de morder?
- Sí.
- ¿Y a una serpiente que se ha comido al hermano de tu pájaro?
- Mmmmm... Sí.
- ¿Y a una mosca?
- Bueno... creo que viven unos días sólo pero supongo que sí...
- ¿Y a una avispa?
- ¿Para quitarle el aguijón?
- ¡No! ¡Para afilarlo y que pique mejor!
- Ufff... ¡no!
- Pues entonces no puedes ser ni médico ni veterinaria ni nada porque tienes muchos escrúpulos y demasiadas manías.
- ¡Pero es que no me gustan las avispas!
- ¡Pero bien que te comes la miel!
- Pero eso lo hacen las abejas.
- Me da igual, tampoco operarías a una abeja porque también tiene aguijón y eso es discriminación, que lo sepas.
- ¡Pero es que no quiero ser especialista en insectos!
- ¿Por qué no? ¡Es de lo que más hay! Ahí sí que tendrías futuro... La gente te llevaría sus moscas, sus colmenas, sus libélulas, mariposas con las alas rotas... ¿te imaginas? Tú con tu pincel poniéndole polvillo de ese que se echan las mujeres en los ojos y la mariposa guapísima después con un montón de pretendientes revoloteando, encantada. Tendrías la consulta llena. ¿Te acuerdas de cuando querías un caballo verde?
- ¿Yo? No,no, yo quería un unicornio y tú querías comprarme un caballo verde.
- Bueno. No importa. Porque es lo mismo. La naturaleza, la vida, es como es. Y los caballos son caballos y no pueden ser verdes y las abejas tienen pincho y tú no debes hacer nada para cambiarlo. Antes de reparar algo tienes que asegurarte de que no funciona. Tú cambiarías el mundo de buena fe pero irías al mar negro o al mar rojo o a la playa un día lluvioso y echarías jabón para limpiarla y ya la habrías liado porque habría que cambiar todos los mapas del mundo y los marineros se perderían y no llegaría el pescado y a ver qué le echas entonces a la paella para que sepa igual.

A VUELTAS CON EL PASADO III





Esa mañana, jueves, Adam se quedó en la cama diez minutos más después de que sonara el despertador, imaginando qué cosa horrible iba a sucederle. Como es bien sabido, todos los problemas vienen en jueves porque es el día de la semana que marca el calendario como el más propicio para sentir melancolía. A veces la melancolía llega un día antes y no se va hasta el jueves, o llega el jueves y se queda más tiempo... lo que es seguro es que los jueves amanecen con un sol conflictivo y amenazante para todas las personas. Existen varias teorías referentes a este hecho constatado. Unas dicen que se debe a la proximidad del ansiado fin de semana, otros que al cansancio de los tres días anteriores, y un señor psicólogo cree que es la manera perfecta de intentar controlar lo negativo, asignándole unos días concretos. De cualquier modo, ese jueves Adam llegó a la conclusión de que algo malo estaba muy cerca, y estaba seguro porque escuchaba una voz de alarma en su cabeza que le erizaba los pelos y le encogía el estómago. Sara había salido muy temprano al trabajo, dejando en el lavamanos un rastro de pelos que Adam había estudiado con repulsión durante su visita matinal al baño. En la pantalla del ordenador una nota naranja chillón: Volveré tarde... esta noche voy a cenar con unos amigos... Te echaré de menos. Tengo ciento cincuenta y dos pestañas.

Los domingos por la tarde jugaban a contarse las pestañas. Uno elegía un ojo y decía un número aproximativo y el otro, lupa en mano, empezaba el recuento. Después de unos meses no era complicado acertar el número siempre y cuando fueran observadores en su convivencia por lo que anotaban las pestañas que habían visto en la almohada, o que habían caído en su mejilla o que habían rescatado de una muerte segura en el lagrimal.



Trabajó en sus proyectos sin obtener grandes resultados, desconcentrado y agobiado, especulando con la forma que tendría el problema de presentarse, si sería su jefe o su jefa, su madre llamando para anunciar que en la familia finalmente habían descubierto una enfermedad incurable genética, o un amigo traicionando su confianza, o un estúpido ladrón que quisiera robarle su cartera llena de telarañas a finales de mes, etc., etc.



Salió a la calle antes de su hora, sospechando del hombre que vigilaba las entradas y salidas tras la puerta giratoria. Echó a caminar decidido, las manos en los bolsillos del abrigo y la bufanda al estilo terrorista, introduciéndose entre el gentío. Paró en la tienda donde compró, tras largas disquisiciones, una docena de huevos, harina de trigo y rúcula para ensaladas. Dos veces miró la fecha de caducidad de los huevos antes de romperlos en la sartén, recelando del método seguido para determinar su frescura y dudando de que alguien observara tan de cerca a una gallina. Cada hora sentía el peligro más cerca y supo que, en esa ocasión, sería algo gordo, insalvable, algo de lo que no se podría proteger de ningún modo porque las cosas que se hacen esperar utilizan el tiempo para crecer desmesuradamente. Decidió aguardar. Fue al recibidor y se sentó en el baúl. Tenía frío. Buscó en el baúl una manta con la que taparse pero sólo encontró papeles y papeles, libros y libretas. Volvió a sentarse y adoptó la postura del descanso del guerrero, es decir, que intentó poner bien recta la espalda, dejó caer las manos en su regazo y buscó una expresión serena que cupiera en su cara.

Los segundos pasaban con cuentagotas a medida que las luces diurnas se apagaban. En la penumbra Adam afinaba el oído, convencido de que en algún momento unos pasos se acercarían al otro lado de la puerta y la sombra que acechaba le ganaría la partida definitiva. Silencio. El ruido del ascensor bajando. Silencio. Nada. Silencio. De pronto fue consciente. SILENCIO. Imposible. Se puso en pie, encendió la luz y miró a su alrededor con asombro. Nada. No estaban. Fue al dormitorio y se agachó despacio, esperando confirmar sus temores. No estaban. Incrédulo fue al comedor y movió el sofá. Tampoco. Tristeza. Vio a sus pelusas, en algún momento, quién sabe cuántos días atrás, haciendo las maletas, recogiendo sus cosillas y emigrando hacia algún lugar desconocido. Pensó que a ellas tampoco les gustaba este país y que, quizá, habían escuchado las historias que Sara explicaba del suyo y habían decidido democráticamente mudarse. Después rectificó este pensamiento funesto y decidió que estaban de vacaciones, sólo unos días, y que volverían tarde o temprano porque él no había percibido nada extraño en su comportamiento, aunque no las veía desde... desde ...

- ¿Qué haces en el suelo? -preguntó una Sara inesperada.
- Se han ido. Has sido tú. No les gusta la luz.



Discutir es complicado cuando una de las personas piensa de un modo poco racional, rayano a la locura.