martes, 15 de octubre de 2013

El poder de la imaginación



Creo que me he vuelto un poco hipocondríaca. Alé. Ya lo he dicho.

No voy a echarte la culpa a ti, que no me conoces de nada, ni a ti, que me metiste en el tema de cabeza y a lo bruto por tus historias. No, no, no...  Sale de mí, por lo que sea, y espero que sea una invitada fácil de las que se van rápido y no llegan con voluntad de colonizar.


Analizo el misterioso ciclo del pestañeo. Le pido al Presidente de los EE. A. (Estados de Ánimo) que me llene el depósito de besos y de mimos (pero no de los del dibujo, de los otros).


Si queda algo o no aquí es lo de menos porque no hay ni una pizca de rojo y se acabó el verano (ya confirmado) y, sí, calzo unos botarrones del quince marrones y sí, me apetece meterme en un jersey XXXXY como poco y cuidarme y ver cómo me dan las 02 y seguir en silencio y no esperar ni un segundo y caminar pensando lo mismo que otros miles que han llegado a mi misma conclusión sin hacer daño a nadie:


Te dolerá todas las veces.



martes, 1 de octubre de 2013

DULCIFÉN3000



Nunca he tenido mano con las tecnologías y mi torpeza es evidente. El Sr. Paint debe estar nombrando a todos mis ancestros en orden cronológico, con mucha ansiedad y mucho cabreo. A mí, la verdad, flís.. que me la pela, vaya.

Si algo tengo en esta vida es ojo para detectar a gentuza/escoria/morralla/boyaos y, muuuucho más importante, a amigos amigos (sí, por dos, como lo de "me he comprado un bolso de piel piel") de los que se te van una semana y echas de menos una jartá y te pones en lo peor (que para ti es, claro, si no vuelven) y te sorprendes comprobando el móvil y sospechando del whatsapp ese de mierda que nos tiene atontolinados... y de los que se te piran un par de años por ahí y te mandan un mail o te hacen una visita o skypean un ratín contigo y, mierda puta, ¡que no han pasado los días,coñe! ¡si es que estás igual, joío/-a! y tal pascual.

En unas horillas se me pira uno de esos amigos amigos (duplicado, sí, no voy a volver a explicarlo) y tengo el cuerpo como medio raro. Su costilla, que vive en Moscú porque nació rusa, lo espera a -2º con la mejor de sus sonrisas y todo el calor y el amor del mundo, la chiquilla, absolutamente adorable y adoptable, increíblemente madura, indiscutiblemente inteligente y bella.

Si esto fuera un blog hippie (leído con jota), te diría algo así como: "Hermano, que el karma te devuelva todo lo bueno que has dado. Eres vida, eres puro y brillas sin necesidad de sol."
Si esto fuera un blog molón tirando a hipster (también leída esta última palabra con una sonora jota), te diría algo así como: "O sea, Ricardín, cómo vas a comer allí. Saca fotos de todo, please. Una excursión en el metro es altamente recomendable. Las matrioskas son lo más coooool!!!"
Si esto fuera el blog de un ex-estudiante tuyo que todavía permanece en la escuela, te diría más o menos: "Roberto, volve. Echamos de menos a ti. Eres muy cómico."

Pero este es mi blog y aquí mando yo así que.. Sin comillas ni nada, a lo bruto y del tirón:

Nene, que me he hecho la fuerte pero... joé, que vuelvas aunque sea para decir adiós y liarla parda cualquier noche, o decir adiós y darte un abrazo calórico, o decir adiós y blasfemar/rajar juntos en directo hasta el infinito y más allá, o no decir nada y despedirnos como amigos amigos que han compartido seis años (¡seis años!) de cambios, aciertos, fracasos, novedades, optimismo, ranciedad y un largo etcétera. Te concedo un plazo de ausencia razonable que voy a fijar unilateralmente en seis meses... Más allá de ese tiempo... O vuelves (espero que con la costilla como equipaje de mano) o me envías al Sasha de 1'92m. mínimo con todos sus accesorios -véase: millonario, casi tonto de bueno, listo, curioso, con barbita de unos días, con conciencia social, honesto, pro-gay, detallista, buen conversador, valiente y seriéfilo-. Otras opciones tales como quedarse a vivir allí permanentemente, tener una progenie de niños blanquecinos por el frío o no encontrar al Sasha, por ejemplo, se discutirán, discutirían o "discutiriesen" llegado el momento. En cualquier caso, mi voto valdría el doble porque no tengo cimbrel con el que pensar y porque, ya lo sabes, tengo un melón on fire considerable que piensa por mí y por todos mis compañeros, amigos, allegados y desconocidos conocidos en potencia.


Ya está. ¡Alé, a cascarla! ¡Buen viaje, niño!



jueves, 26 de septiembre de 2013

MI CASA

Cuando nací nadie le dio importancia al dónde.... ya ves, sin pedigree ya de inicio. Sí, sí, en serio, nadie le echó cuentas a que pusiera en el libro de familia que yo había nacido en El Hospitalet de Llobregat y no en El Prat de Llobregat. Formalismos, se les llama a estas chorradas. ¿Qué mierdas importa?, diría el familiar que lo viera (si hubo alguien). Y sin más. Todo el mundo roncando a pierna suelta como si no hubiera un mañana.

Hasta que empecé la universidad, coger el 65 era para mí. y la gran mayoría de pratenses, ir a BARCELONA (en mayúsculas y, probablemente con la boca muy abierta en modo adoración/exclamación)... porque estábamos lejos o muy lejos, a tomar por culo en realidad. Nos sentíamos muy diferentes a los de Barcelona porque... en El Prat los catalanoparlantes eran una minoría escandalosa, porque seguíamos tirando de los grandes éxitos musicales de los papas emigrantes pelín cansinos con no perder sus orígenes, porque teníamos un pueblo al que volver en agosto de vacaciones aunque fuera en teoría, porque la sardana nos sonaba a animal mitológico, porque si nos la pelaba muchísimo lo que pasaba en los alrededores del Dalí (el otro insti que era pijo y estaba en la zona Norte), ni te cuento lo infinito que nos la refanfinflaba lo que sucediera cruzando el río Llobregat. Podría decir que Barcelona nos sonaba a cosa de mayores, a peña estresada que vestía raro y no sonreía por no perder un segundo de atención en papelajos y negocios varios,  tan tan seria y tan tan lejos como Berlín, Amsterdam, Madrid o Nueva York, por ejemplo, pero la verdad es que nunca fue un tema de conversación.  A los barceloneses los veíamos, los intuíamos, los detectábamos como seres sin apodo de un barrio nuevo y modernillo a unas cuantas paradas de bus del nuestro.

En mi casa, en casa de mis amigos, en mi mundo, se hablaba castellano y se chapurreaba el catalán. Un rollo catañol o espalán, lo que quieras. Tuve que cumplir los 18 para empezar a trabajar de cara al público y a estudiar Filología Hispánica para darme cuenta de mis conflictos lingüísticos y de mis pajas mentales. Después de varias cagadas en los dos sentidos me propuse analizar el tema poco a poco, sin prisa, básicamente porque no la había ni la hay, y he llegado a unas conclusiones muy poco concluyentes que se parecen mucho a rumiares lanzados al aire:

- ¿Por qué se toma una fecha para hablar de independencia? Vaya, que se decide la fecha X para conmemorar no sé qué batalla de Z contra G que unos "ganaron" y otros "perdieron"... pero ¿por qué esa y no otra anterior o posterior? ¿quién toma esa decisión? ¿cuándo se tomó? ¿con qué criterios? Soy una ignorante y lo admito, la historia que conozco recorre muuuchos siglos y no capto la operación por la que resultan unos más o menos válidos que otros.

- Cuando yo trabajaba en otra escuela llegó un día un colega con una bicicleta que aparcó en una esquina de la sala de profesores con una sonrisa un punto condescendiente, apelando al tema ecologista. En una semana había cuatro bicis y la circulación era complicada para los sinrueda. Fue algo bonito que pasó de la anécdota individual al conflicto general. No es que el colega no tuviera razones, es que... sus mismas razones multiplicadas x4 superaban y hacían imposible la vida de otros (x10 en número) que no se cerraban en banda a sus pretensiones pero que veían inviable la acción a gran escala. Si todas las comunidades pidieran/exigieran/suplicaran/demandaran independencia, ¿qué pasaría?

- Enlazando a lo anterior. Me repito el mantra aquel que me invadió una noche de loop infinito. "Lo grande está dentro de lo pequeño" Se habla de España y de Cataluña y yo veo sólo kilómetros más o menos. Me parece, seré yo, que si nos ponemos a hablar en términos de cultura, de lengua, de tradiciones y de blablabla... no hay mucha diferencia entre proclamar una Cataluña o un San Cosme independiente. Lo primero a escala europea es muuucho más grande, claro. ¿Quién decide qué es grande y qué es pequeño? ¿Vale la pena acotar espacios? ¿No estábamos en pleno proceso de globalización? ¿Cuándo dejó de molar la globalización? ¿Desde cuándo es muy guay minimizar espacios? ¿Nos conviene a la gente de a pie cualquiera de las opciones bipartidistas? La globalización me parece una waltrapada tan fea como su opuesto. Si alguien pudo pensar que San Cosme no era El Prat y, luego, que El Prat era diferente de Barcelona y, algo más tarde que Barcelona no tenía tantos puntos en común con Cataluña y, después, que Cataluña y España chocaban... ¿cuánto falta para que hablen de España y Europa? ¿Y de Europa y el mundo? ¿Y del mundo y el universo?

- ¿Qué significa independencia? ¿Hablamos, metafóricamente, de un chaval de X años que vive en casa de sus papis y recibe semanada o de un chaval huérfano que maldice cuando recibe, con suerte, ayudas miserables estatales? ¿El huérfano renuncia a su ADN o el ADN se pira porque la sangre pura mola más que ser medio muggle?



Si bien el pà amb tomàquet no ha faltado nunca en mi casa, jamás he bailado una sardana. Hasta hace muy pocos años nunca me había planteado ni mi origen ni mi ser en términos políticos o geográficos...  Me da que, con o sin independencia, todo va de ponerle cara pronto a los ladrones de turno y de buscar cómo sacarse las castañas del fuego y sobrevivir en la Ñ y/o en la NY.

viernes, 20 de septiembre de 2013

EL LUGAR SEGURO




Un lugar seguro. En clase de yoga tocaba eso, encontrarlo, dibujarlo.

Primero he pensado en un iglú. Sí. Frío, desangelado, en medio de la nada, con una comunidad de vecinos abandonados a las inclemencias de un clima muy puto y al alcohol y/o a la caza de ballenas para sobrevivir/divertirse. El nórdico de plumas forrado de piel de foca pesa toneladas, los arenques y los tiburones en conserva apestan permanentemente la estancia y, por más que la idea me resultara romántica, odio no saber si es de noche o de día al despertarme. Eliminado.

Una habitación blanquísima como recién pintada, sin muebles ni ventanas, sólo yo y mis pensamientos dentro. Agobio extremo, un poco de luz natural, por favor, qué pasa en el mundo, coñe, que soy cotilla. Estas paredes aburren y me escucho con eco hablando sola. La bombilla de bajo consumo tintinea en el techo y me recuerda a una pantalla sintonizando Canal + codificado. Descartado.

En tercer lugar una suerte de biblioteca de la que tengo imagen, olor y tacto aunque no existe de momento, o no la conozco. Hay un sofá viejo pero limpio de pelos de animal y de polvo, una lumbre chiquitita con troncos que aún hacen llama, una lámpara que parece antigua pero podría ser del Ikea Demodè, una alfombra feísima de color verde que cubre casi toda la sala, una librería gigantesca que va del suelo al techo a lo largo de dos de las paredes de la sala y que huele a gloria -a libro viejo leído y releído, a páginas pasadas con el dedo humedecido tras un lengüetazo breve, a esquinas dobladas, a subrayados- Hay también una ventana vieja que no cierra bien por la que constato que sigue siendo de día y que debe ser enero, invierno (esto lo adivino por la luz) Veo papeles y bolis repartidos al tuntún, usados con poca fortuna pero sin asomo de tristeza o frustración. Este lugar sabe a café y a infusiones de vainilla. No parece que habiten otras personas en él aunque un teléfono viejo, de los de meter el dedo y girar la ruedecilla de números, me hace pensar que la comunicación con el mundo exterior es una opción, si quiero. En la despensa hay arroz, legumbres en bote de cristal, huevos frescos, un bote de colacao, una lata de café, harina, sal, azúcar, frascos de especias y algunos encurtidos -chorizos, fuets, morcillas- colgando de un clavo medio oxidado. Escucho cómo crujen las vigas, a los pájaros dándose las buenas noches de rama a rama, la cafetera anunciando que ya ha dado a luz y a mí misma tarareando a volumen variable lo que me rota a cada rato.

Mi lugar seguro no se alquila pero hay llaves bajo el macetero de la entrada para las visitas que saben si se puede o no pasar sin preguntar siquiera. En mi lugar seguro no hay espacio para el cabreo ni charcos en el baño ni hormigas en la repisa ni vecinos que se acuestan con las gallinas ni enemigos de ningún tipo ni llegan noticias que me alteren ni falta papel del water.

jueves, 22 de agosto de 2013

LA VIDA SIMPLE III (+ Ian)



Alguien que me ha visto así de cerca me acompaña en esta Vida Simple (3ª parte). No le asustan las sombras, es más, viene con casco minero y tan contento... No sé qué pasa últimamente pero es como si estuviera en una partida apoteósica en el Apalabrados jugándome la poquita inocencia que me queda. Si no lo entiendes ahora, ya te llegará el momento, Ian.

Total, que ese alguien, X, se tiende a mi lado consciente de la parte oculta y de la visible, con las cuentas claras. Me conoce porque me ha visto en mis días más extremos y me adora tal cual hoy (tampoco nos flipemos, nene, que las cosas cambian y es así aunque no queramos) y sólo por eso en esta casa se duerme bien tirando a muy muy bien.

Hemos pasado juntos la tarde en el parque con otros niños jugando con la pelota y con una bici que te encanta aunque no es tuya. El plural incluye a un mínimo de tres. Despejar la X es lo de menos ahora mismo. A ti, Ian, te gusta que te explique cuentos y, por eso, tú y tus amigos os habéis metido en la bañera llenitos de tierra y con la cabeza repleta de seres mágicos y situaciones verosímiles un pelín tuneadas. Has salido de la ducha reventado, con la energía justa para meterte en la cama y quedarte dormido después de que empezara el segundo cuento... y lo terminara X por mí y para mí, que para eso está y por eso lo quiero en esta Vida Simple.

X sabe que no soy una niña y que sudo de golosinas pero acierta siempre en el mimo adecuado, en la gañota que hace explotar la tensión acumulada, en la caricia que nos despoja de los adornos y de los orgullos y de los miedos y de las ansiedades, en la palabra exacta y breve, sobre todo exacta, que resulta una suerte de masaje a mi neurona acelerada.

Si te soy sincera, Ian, X es una incógnita para mí también.




ONE DAY (Asaf Avidan)


Un día, un día, nene, un día...




jueves, 1 de agosto de 2013

IAN y lo que sabes



Hace un par o tres de semanas me llamaste "Tita" por primera vez. Perdóname por la imprecisión. Si yo fuera tú, me cabrearía la inexactitud. Yo soy lo que soy en parte por culpa de tu abuelo, que me castigaba leyendo el diccionario, y en parte por mi obsesión innata, por mi tendencia extremista a dominar, nombrar y catalogar cada uno de los momentos en los que he sido consciente de estar aprendiendo algo. Algo importante. Algo grande. Ese tipo de algos con los que, al principio, no sabes muy bien qué hacer porque son taaaan desproporcionados que no te caben dentro hasta que no pasas el nivel de Tetris de la temporada.

Como te decía, Ian, desde hace unos días has incorporado a tu lenguaje la palabra "Tita". Cuando la dijiste sonreías, de hecho, te partías de risa con mi cara de estar flipándolo. También sabes, con año y dos meses no llega, reconocer partes del cuerpo, mover el culo como una negra de Harlem al son de Bob Esponja (a partir del segundo 12 aprox.), decir adiós con la mano, dar besitos y caminar bamboleándote en zonas con suelo arenoso. No está nada mal.

¿Sabes esa sensación de descubrir de pronto que sabes algo que no sabes que sabías? Como el camino a casa. Nadie recuerda aprenderlo pero, sí, te lo sabes y lo repites cada día varias veces sin pararte a pensar en lo importante que es.... porque estamos de acuerdo en que memorizar las calles para llegar a tu casa estaría en el Top5must para no entrar en pánico, por encima de qué color es tu favorito, cuántas canas tienes o qué comiste ayer, incluso supera al cómo me llamo, dónde está mi móvil o cuánto me va a sablear Hacienda. 

Es como cuando llevas varios días durmiendo mal y te duele el cuerpo y te sientes flojísimo y te emocionas con casi nada y te pones el termómetro y estás calentuzo y dices ¡Coño, lo sabía, estoy malo! Y es verdad, aunque haya una parte de mentirijilla que es que sí, lo sabías, pero no del todo, no habías terminado de conectar A con B. Ahí está el tema. 

Sabemos cosas pero nos hacemos los suecos porque, en realidad, no queremos saber, porque no nos va bien ahora admitir esta información, porque estamos perrillos y panzudos, porque nos sentimos místicos y aspiramos a ascender al nirvana y entender además de saber, porque estamos cargaditos de chuminadas que sabemos y que no conducen a nada interesante la mayor parte del tiempo, porque somos unos cobardes y saber, a veces, implica cosas serias tales como movimiento de tierras, aviones sin billete de vuelta, adioses fríos, cambio de planes, "Luke, yo soy tu padre". 




A tus grandes hazañas del mes voy a sumarles las propias, las sólo mías, nada más que mías y que yo solo entiendo.  En estas tres semanas he aprendido muchas cosas… Por ejemplo, sé que:

- ir de boquilla es patético venga de donde venga. Hablo de política. Hablo de robar y hacerse el chulo, sacando pecho y recurriendo al "y tú más" impunemente. Hablo de "Fin de cita" como respuesta/afirmación a todo y para todos. Hablo de lo jodido que me resulta saber que nos gobiernan miserables desalmados y corruptos que están a estas horas inaugurando sus vacaciones de agosto en la playita con la que está cayendo. No se salva ni uno. Ni nosotros.

- me gusta mi vida tal y como es. Se puede mejorar, sí, pero no hace falta que contratemos a nadie para los carteles luminosos, ni pagaremos la publi, ni habrá fiesta de inauguración. La calma me ha llegado sin hacer ruido y no le gustan nada los focos ni los flashes.


¿Que ya te lo había contado antes? Mierda. Joder. ¿Ves lo rápido que olvidamos lo que sabemos? 



Soy muy Dori, nene, te lo confirmo... pero no se me ha olvidado en estas semanas que me llamaste "Tita" y, por el contrario, no podría decirte qué ha dicho ninguno de los estafadores que han desfilado hoy por el Congreso leyendo papelajos que ni entienden. Ameliè Nothomb hablaba en "La metafísica de los tubos" precisamente de esto, de saber palabras, de nombrarlas calibrando lo que significan en ese momento, de usar lo que sabes para algo más que producir sonido. 




domingo, 9 de junio de 2013

IAN y el lunar



¿Te acuerdas de esta foto, Ian? Supongo que no... Por lo que he leído los primeros recuerdos que tenemos son de los 3 o 4 años.... Aquí andábamos celebrando tu primer año y los 58 de tu yayo José Luis, mi padre.



De este cumple tuyo, de este ratico gustoso contigo, saco algunas conclusiones. Nos llevamos bien. ¡Qué coño! nos llevamos muy bien, sobri... Igual tú, ahora, leyendo esto, piensas "...¿y? ¡Pues claro!" Ojalá que sí, ojalá que pienses eso, que te parezca lo normal. Para mí, ha sido, como siempre, una sorpresa  bonita. Me flipa ver cómo procesas mi presencia, cómo te amoldas a mí... y a todos, la verdad, porque eres simpaticote y sonríes a cualquier bicho viviente.

Ha sido llegar (en tu triciclo nuevo) a casa de tus yayos y mirarme tú en la distancia, sopesando el terreno. Me has pillado preparando pà amb tomàquet así que he tardado un pelín en hacerte caso... me tentabas con sonrisillas mientras me lavaba las manos... ¿Sabes eso de que tienes tantas ganas de X que mola esperar un pelín más para disfrutarlo a lo loco? Pues eso.

No sé si es que eres así con todos -que puede, porque eres presumido y te gusta gustar- o que mi voz te suena conocida o, igual, mis gestos o mis rasgos, te resultan familiares. No sé. Tampoco importa. Te cuesta dos segundos conectar conmigo y eso me encaaaanta -momento Tita Mica babosa a más no poder-.



De estas horillas juntos me voy a quedar con algunos momentos...
Eres un niño feliz y es ver a tus padres, al Jaime y a la Jésica, y sacar la sonrisa de encantado de la vida que se le pondría a cualquier niño que, como tú, se sabe querido, se siente protegido, se lo pasa bien con los suyos... ¡Qué familia pa enmarcar, Ian!
Tus yayos José Luis y Joaquina te molan bastante. Con tu yaya te aceleras y te partes de risa, con tu yayo te confías y, parece, que te provoca cierta curiosidad que te lleva a tocarlo, por ejemplo, mientras cocina. Me gusta veros juntos, es bonito cómo os entendéis.
Odias los sombreros y las gorras... Gitaneando desde tan pequeño, enano, Cachalote moreno, ojazos al sol investigándolo todo, incluso agobiado de miradas.
Tú y yo. Me buscas cuando aparento no hacerte caso, sonríes cuando te pillo mirándome, te descojonas si me acerco a hacerte gracietas, me tocas el pelo con cuidado, acariciándolo, y abres mucho los ojos -más de lo normal- cuando te cuento historias al oído. Tú y yo nos vemos poco, menos de lo que me gustaría, pero nos llevamos bien, nos entendemos... Lo mismo me estoy flipando yo pero me da que nos sentimos cómodos los dos después de los primeros segundos rarunos (por mi parte) porque es que a mí no me gustan los niños, Ian... pero tú sí, tú me encantas (como diría Aya).  Esta tarde hemos paseado -yo ponía las piernas y tú los ojos y la brújula- hemos tocado los árboles, hemos cogido arena húmeda y hemos descubierto que te flipan los balones y uno de mis lunares...  Yo te había comprado ropa como regalo de cumple (libros y cosas educativas para la próxima Navidad, estoy en ello) pero... bueno, digamos que eres insistente... Tanto tanto que sí, que te lo regalo ... desde hoy, el lunar ese con el que has jugado y que te empeñabas en arrancarme... es tuyo. Es mi lunar favorito... cuídalo, ¿vale?




Me encanta esta foto. Gracias, sobri, por este ratillo...
Lo que hemos quedado. ¡Smuaaakks! (beso/promesa entre el pulgar y el índice)






sábado, 8 de junio de 2013

IAN y el drama de cumplir años



Hoy es tu primer cumpleaños, Ian... el tiempo pasa rapidísimo a veces, ¿no crees?

Supongo que antes del momento de esa foto ya te habías pegado algún que otro lechugazo. Es lo que tiene el empezar a andar. En esta familia siempre hemos tenido cierta tendencia a la torpeza, al tropezar, al chichón y, también, al kamikazismo.

Cumples un año hoy y ni hablas, ni tienes dientes, ni caminas solo... pero vas bien, vas bien, de verdad, falta poquito. Prisas, las justas... y ni ésas. Tú, a tu ritmo. Cuando quieras, aquí estamos.

Hace ya casi un mes de esta foto. Fue la última vez que nos vimos. Llegué tempranito a tu casa y tu madre, mi hermana, aprovechó que yo estaba a tu cuidado para ducharse tranquilamente mientras nosotros nos poníamos al día. El rollo tita-sobri powerfull... ufff... qué peligro.... Estuvimos un buen rato recorriendo la casa y toqueteando todo lo que estaba a tu alcance y, de repente, como si fuera lo más normal del mundo, me miraste y te soltaste de mi mano. A veces pasa que piensas que alguien puede mucho más de lo que puede, porque tienes fe en esa persona, porque ves clarísimo que hará lo que le rote y le saldrá bien. Y eso fue lo que pasó. Yo "confié" en tu decisión menos de un segundo... y tu cabeza tocó el suelo siguiendo las leyes de la gravedad, mucho más poderosas que nuestros deseos. No batiste el récord de Usain Bolt, ni siquiera diste más de dos o tres pasitos... Fuiste como un saco de patatas cayendo al suelo. Punto. Y luego ya vinieron tus lloros encabritados alertando a tu madre, mi agobio extremo sin saber cómo calmarte, sintiéndome culpable al máximo, mala Tita, torpe, idiota, lo peor... Y tu chichón creciendo, poniéndose azul, y tú llorando a rabiar, rechazando mis brazos y mis mimos, enfadado -con razón- conmigo, desconfiando de mí, chillando como un cochinillo chico...

Tu madre, que me quiere -la sangre-, le quitó importancia al tema y se emperró en que "hiciéramos las paces". Nos costó un par de horas pero acabamos tirados en el sofá los tres, tú, tu madre y yo, riéndonos, reconociéndonos, mirándonos de cerca...

Espero que tú no me guardes rencor por ese chichón... Yo...la verdad, te tengo un pelín de miedo. Lo justo. Ya te digo que no volverás a hacer el tonto conmigo sin que tu madre o tu padre estén presentes o, llegado el momento, hayas cumplido la mayoría de edad. Te tengo fe, nene, eso te lo juro... pero no llevo bien verte llorar. No me lo tengas muy en cuenta, lo entenderás tarde o temprano, es que hay que ser muy horchatero para que no te afecten los lagrimones de alguien a quien tú quieres mucho y bien. Con esto no quiero decir que no puedas llorar delante mío... para nada... A ver si me explico... Si tienes un problema con el coche... no me llames buscando solución porque no tengo ni puta idea. Si se te atragantan las mates... yo lo intentaré y me quedaré contigo toda la noche estudiando lo que sea que entre en tu examen... como coach haré lo imposible y te prepararé cafés y tés que arañen minutos a tu empollada.... Y así... No sé si me explico, Cachalote...


Cumples un año, Ian. Este año que tú no recordarás, personalmente, ha sido muy intenso y muy bonito. Frase ambigua, sí. Mira, exactamente hace un año yo andaba con la cabeza en África y el corazón dividido. No son formas. No son maneras de andar. El corazón, más pequeño o más grande, da lo que da de sí... Las palabras, las promesas, los deseos, las revoluciones, los cabreos.... Más años, más acumulas de todo lo anterior.



...sólo quiero decir que no seré yo quien te provoque la llantina. Otras cosas no, nene, pero si rajas y te entristeces por algo... aquí ando, se me da más o menos bien. Para ti, por ser tú, echaré el resto y te aseguro un hombro o un lo que sea que te haga falta. Dicen que los primeros recuerdos son de cuando teníamos tres o cuatro años... Me quedan dos más, como poco, para que tu memoria base sea tan pura como deseo, más allá del chichón de casi un año, dos o tres años más para darte una buena anécdota ya de inicio con la que sostener todo tu universo si hiciera falta, cuando haga falta.

En eso estoy, Ian. Ya ves.... Espero que encuentres algo de lo que quieres, lo que querrías, lo que hubieras querido... en los posts que van con tu nombre de inicio. Cambia el verbo querer por necesitar o sucedáneos, cambia el tiempo, cambia la persona, haz de estas letras tu puzzle de 10000 piezas resuelto. Este es mi regalo de primer cumpleaños, Ian.

Oídos, cabeza, estómago, músculos, corazón...

Todo tuyo.

Sírvete.

Que aproveche.



La Tita Maica.

P.D.: ¿Hace falta que te escriba que te quiero? Ya me parecía... Niño-Búho, disfruta el cumple!!!







sábado, 25 de mayo de 2013

IAN y la LUNA



¿Esta noche hay luna llena? Uno dice luna como podría decir, no sé, patata, como si no costara, como si fuera gratis, porque lo es. Y no es ninguna desventaja. Y no es ningún insulto. Y no es ninguna nadería.



Me parece a mí que la luna es una incomprendida de base porque siempre, o casi siempre, está ahí aunque ni la veamos o, si la vemos, no le hagamos ni puto caso. Es lo que tiene la monotonía, que la gente se aburre de las cosas que se repiten en su vida justo por eso, porque se  re - pi - ten, porque ya se las saben, porque tengui, tengui, tengui... -¡Maldita sea!¡Otra vez el mismo puto satélite!- Como si el tiempo no pasara. Como si las arrugas no llegaran. Como si un paisaje pudiera mantenerse inmóvil segundo a segundo ad eternum.

Para siempre parece mucho tiempo a veces y poquísimo otras. Ya lo hablamos hace meses. La barba de chivillo que te asomará ahora, para ti hace muuucho tiempo que está pero yo, no sólo no me acostumbraré a ella, sino que haré eso tan típico de las tías pelmazas de mi época y me lameré el dedo índice -puede ser que el pulgar también- para pasártelo por el mentón y borrarte la pelusilla ésa o, quizá, tendré ganas de sacar la goma del bolso y borrarte el carbón del bigotillo. Como si lo viera. Iba a pedirte perdón desde mi 2013 por todos los chistes que haga a tu costa desde hoy pero se me han pasado las ganas y me he imaginado descojonándonos juntos dentro de muchos años. Compro ese momento que ha de llegar, Ian, para asegurarlo todo, lo posible y lo imposible. Lo del pacto con el diablo lo estoy considerando también, no te me asustes con lo de que soy pobre pobrísima...

Tu tita M. que soy yo, tiene algunas manías que, casi seguro, no conoces... Hablo sola (esto ya lo sabías) con la Luna. En serio. Vamos a ver, nonaino, que no estoy loca (creo) pero me relaja hablar en voz alta mirando el cielo, face to face, si puede ser, con la Luna. Es una especie de cara/comodín que ni me juzga ni se parte ni sospecha de mis palabras ni pone en cuarentena mis flipadas... si yo no quiero. La última parte es importantísima. Prácticamente todas las noches me voy a dormir después de decir una frase secreta que nadie sabe y de desearle buenas noches a ella y a sus nueve estrellas amigas. Nublado o despejado, salgo al balcón y la busco. Puede ser que esté cerrado el cielo y no la vea, no importa demasiado. Es como tú ahora, que no te veo todos los días, pero imagino tu cara sí o sí a diario, porque que estás y lo aprecio aunque no te pellizque los mofletes ni te coma a besos.

Cuando la Luna está llena, la llaman grande/gorda como un piropo y las parejas se abrazan a su luz como posando para la foto y los singles se sienten iluminados porque sí, cuando adelgaza un pelín todo el mundo lo comenta, cuando se queda escuálida la comparan con gajos de frutas variadas, con pinceladas de pintores anónimos- todo bonito, todo poético- y cuando desaparece, todos la echamos de menos. Todos. Incluso los HombreLobo. ¿Recuerdas alguna vez de alguien que rajara de la luna? La luna es de esas pocas cosas de las que nunca oyes hablar mal.


Te regalo la Luna, Ian. La Luna no es de nadie y es de todos. Un poquito más tuya desde hoy, ¿te das cuenta? Sólo porque tú le das valor, porque a ti no te molesta que esté ahí cada puta noche, con la misma puta cara, tan putamente monótona... Es un poquillo más tuya porque tú la buscas, porque la quieres, la miras, la respetas, la aprecias, la valoras... y porque no dices puta antes de nombrarla... ¿me vas entendiendo? ¿te has perdido entre tanta metáfora?



¿Cómo andas de Luna esta noche, Ian? Silba si te hace falta un poco más. Creo que he mejorado mi cara de comodín y tengo en los bolsillos algunas migajas de Luna que te pueden quitar el hambre.
Con que mires al cielo esta noche con un algo de curiosidad, ya me conformo.
Por ahora.
¡Qué espectáculo, Ian!
Ni la mejor de las películas.
Ni el mejor de los cuentos.