jueves, 22 de agosto de 2013
LA VIDA SIMPLE III (+ Ian)
Alguien que me ha visto así de cerca me acompaña en esta Vida Simple (3ª parte). No le asustan las sombras, es más, viene con casco minero y tan contento... No sé qué pasa últimamente pero es como si estuviera en una partida apoteósica en el Apalabrados jugándome la poquita inocencia que me queda. Si no lo entiendes ahora, ya te llegará el momento, Ian.
Total, que ese alguien, X, se tiende a mi lado consciente de la parte oculta y de la visible, con las cuentas claras. Me conoce porque me ha visto en mis días más extremos y me adora tal cual hoy (tampoco nos flipemos, nene, que las cosas cambian y es así aunque no queramos) y sólo por eso en esta casa se duerme bien tirando a muy muy bien.
Hemos pasado juntos la tarde en el parque con otros niños jugando con la pelota y con una bici que te encanta aunque no es tuya. El plural incluye a un mínimo de tres. Despejar la X es lo de menos ahora mismo. A ti, Ian, te gusta que te explique cuentos y, por eso, tú y tus amigos os habéis metido en la bañera llenitos de tierra y con la cabeza repleta de seres mágicos y situaciones verosímiles un pelín tuneadas. Has salido de la ducha reventado, con la energía justa para meterte en la cama y quedarte dormido después de que empezara el segundo cuento... y lo terminara X por mí y para mí, que para eso está y por eso lo quiero en esta Vida Simple.
X sabe que no soy una niña y que sudo de golosinas pero acierta siempre en el mimo adecuado, en la gañota que hace explotar la tensión acumulada, en la caricia que nos despoja de los adornos y de los orgullos y de los miedos y de las ansiedades, en la palabra exacta y breve, sobre todo exacta, que resulta una suerte de masaje a mi neurona acelerada.
Si te soy sincera, Ian, X es una incógnita para mí también.
jueves, 1 de agosto de 2013
IAN y lo que sabes
Hace un par o tres de semanas me llamaste "Tita" por primera
vez. Perdóname por la imprecisión. Si yo fuera tú, me cabrearía la inexactitud.
Yo soy lo que soy en parte por culpa de tu abuelo, que me castigaba leyendo el
diccionario, y en parte por mi obsesión innata, por mi tendencia extremista a dominar,
nombrar y catalogar cada uno de los momentos en los que he sido consciente de
estar aprendiendo algo. Algo importante. Algo grande. Ese tipo de algos con los
que, al principio, no sabes muy bien qué hacer porque son taaaan desproporcionados que no te caben dentro hasta que no
pasas el nivel de Tetris de la temporada.
Como te decía, Ian, desde hace unos días has incorporado a
tu lenguaje la palabra "Tita". Cuando la dijiste sonreías, de hecho, te partías
de risa con mi cara de estar flipándolo. También sabes, con año y dos meses no
llega, reconocer partes del cuerpo, mover el culo como una negra de Harlem al
son de Bob Esponja (a partir del segundo 12 aprox.), decir adiós con la mano,
dar besitos y caminar bamboleándote en zonas con suelo arenoso. No está nada
mal.
¿Sabes esa sensación de descubrir de pronto que sabes algo que no sabes que sabías? Como el camino a casa. Nadie recuerda aprenderlo pero, sí, te lo sabes y lo repites cada día varias veces sin pararte a pensar en lo importante que es.... porque estamos de acuerdo en que memorizar las calles para llegar a tu casa estaría en el Top5must para no entrar en pánico, por encima de qué color es tu favorito, cuántas canas tienes o qué comiste ayer, incluso supera al cómo me llamo, dónde está mi móvil o cuánto me va a sablear Hacienda.
Es como cuando llevas varios días durmiendo mal y te duele el cuerpo y te sientes flojísimo y te emocionas con casi nada y te pones el termómetro y estás calentuzo y dices ¡Coño, lo sabía, estoy malo! Y es verdad, aunque haya una parte de mentirijilla que es que sí, lo sabías, pero no del todo, no habías terminado de conectar A con B. Ahí está el tema.
Sabemos cosas pero nos hacemos los suecos porque, en realidad, no queremos saber, porque no nos va bien ahora admitir esta información, porque estamos perrillos y panzudos, porque nos sentimos místicos y aspiramos a ascender al nirvana y entender además de saber, porque estamos cargaditos de chuminadas que sabemos y que no conducen a nada interesante la mayor parte del tiempo, porque somos unos cobardes y saber, a veces, implica cosas serias tales como movimiento de tierras, aviones sin billete de vuelta, adioses fríos, cambio de planes, "Luke, yo soy tu padre".
A tus grandes hazañas del mes voy a sumarles las propias,
las sólo mías, nada más que mías y que yo solo entiendo. En estas tres semanas he aprendido muchas
cosas… Por ejemplo, sé que:
- ir de boquilla es patético venga de donde venga. Hablo de política. Hablo de robar y hacerse el chulo, sacando pecho y recurriendo al "y tú más" impunemente. Hablo de "Fin de cita" como respuesta/afirmación a todo y para todos. Hablo de lo jodido que me resulta saber que nos gobiernan miserables desalmados y corruptos que están a estas horas inaugurando sus vacaciones de agosto en la playita con la que está cayendo. No se salva ni uno. Ni nosotros.
- me gusta mi vida tal y como es. Se puede mejorar, sí, pero
no hace falta que contratemos a nadie para los carteles luminosos, ni pagaremos
la publi, ni habrá fiesta de inauguración. La calma me ha llegado sin hacer
ruido y no le gustan nada los focos ni los flashes.
¿Que ya te lo había contado antes? Mierda. Joder. ¿Ves lo
rápido que olvidamos lo que sabemos?
Soy muy Dori, nene, te lo confirmo... pero no se me ha olvidado en estas semanas que me llamaste "Tita" y, por el contrario, no podría decirte qué ha dicho ninguno de los estafadores que han desfilado hoy por el Congreso leyendo papelajos que ni entienden. Ameliè Nothomb hablaba en "La metafísica de los tubos" precisamente de esto, de saber palabras, de nombrarlas calibrando lo que significan en ese momento, de usar lo que sabes para algo más que producir sonido.
domingo, 9 de junio de 2013
IAN y el lunar
¿Te acuerdas de esta foto, Ian? Supongo que no... Por lo que he leído los primeros recuerdos que tenemos son de los 3 o 4 años.... Aquí andábamos celebrando tu primer año y los 58 de tu yayo José Luis, mi padre.
De este cumple tuyo, de este ratico gustoso contigo, saco algunas conclusiones. Nos llevamos bien. ¡Qué coño! nos llevamos muy bien, sobri... Igual tú, ahora, leyendo esto, piensas "...¿y? ¡Pues claro!" Ojalá que sí, ojalá que pienses eso, que te parezca lo normal. Para mí, ha sido, como siempre, una sorpresa bonita. Me flipa ver cómo procesas mi presencia, cómo te amoldas a mí... y a todos, la verdad, porque eres simpaticote y sonríes a cualquier bicho viviente.
Ha sido llegar (en tu triciclo nuevo) a casa de tus yayos y mirarme tú en la distancia, sopesando el terreno. Me has pillado preparando pà amb tomàquet así que he tardado un pelín en hacerte caso... me tentabas con sonrisillas mientras me lavaba las manos... ¿Sabes eso de que tienes tantas ganas de X que mola esperar un pelín más para disfrutarlo a lo loco? Pues eso.
No sé si es que eres así con todos -que puede, porque eres presumido y te gusta gustar- o que mi voz te suena conocida o, igual, mis gestos o mis rasgos, te resultan familiares. No sé. Tampoco importa. Te cuesta dos segundos conectar conmigo y eso me encaaaanta -momento Tita Mica babosa a más no poder-.
De estas horillas juntos me voy a quedar con algunos momentos...
Eres un niño feliz y es ver a tus padres, al Jaime y a la Jésica, y sacar la sonrisa de encantado de la vida que se le pondría a cualquier niño que, como tú, se sabe querido, se siente protegido, se lo pasa bien con los suyos... ¡Qué familia pa enmarcar, Ian!
Tus yayos José Luis y Joaquina te molan bastante. Con tu yaya te aceleras y te partes de risa, con tu yayo te confías y, parece, que te provoca cierta curiosidad que te lleva a tocarlo, por ejemplo, mientras cocina. Me gusta veros juntos, es bonito cómo os entendéis.
Odias los sombreros y las gorras... Gitaneando desde tan pequeño, enano, Cachalote moreno, ojazos al sol investigándolo todo, incluso agobiado de miradas.
Tú y yo. Me buscas cuando aparento no hacerte caso, sonríes cuando te pillo mirándome, te descojonas si me acerco a hacerte gracietas, me tocas el pelo con cuidado, acariciándolo, y abres mucho los ojos -más de lo normal- cuando te cuento historias al oído. Tú y yo nos vemos poco, menos de lo que me gustaría, pero nos llevamos bien, nos entendemos... Lo mismo me estoy flipando yo pero me da que nos sentimos cómodos los dos después de los primeros segundos rarunos (por mi parte) porque es que a mí no me gustan los niños, Ian... pero tú sí, tú me encantas (como diría Aya). Esta tarde hemos paseado -yo ponía las piernas y tú los ojos y la brújula- hemos tocado los árboles, hemos cogido arena húmeda y hemos descubierto que te flipan los balones y uno de mis lunares... Yo te había comprado ropa como regalo de cumple (libros y cosas educativas para la próxima Navidad, estoy en ello) pero... bueno, digamos que eres insistente... Tanto tanto que sí, que te lo regalo ... desde hoy, el lunar ese con el que has jugado y que te empeñabas en arrancarme... es tuyo. Es mi lunar favorito... cuídalo, ¿vale?
Me encanta esta foto. Gracias, sobri, por este ratillo...
Lo que hemos quedado. ¡Smuaaakks! (beso/promesa entre el pulgar y el índice)
sábado, 8 de junio de 2013
IAN y el drama de cumplir años
Hoy es tu primer cumpleaños, Ian... el tiempo pasa rapidísimo a veces, ¿no crees?
Supongo que antes del momento de esa foto ya te habías pegado algún que otro lechugazo. Es lo que tiene el empezar a andar. En esta familia siempre hemos tenido cierta tendencia a la torpeza, al tropezar, al chichón y, también, al kamikazismo.
Cumples un año hoy y ni hablas, ni tienes dientes, ni caminas solo... pero vas bien, vas bien, de verdad, falta poquito. Prisas, las justas... y ni ésas. Tú, a tu ritmo. Cuando quieras, aquí estamos.
Hace ya casi un mes de esta foto. Fue la última vez que nos vimos. Llegué tempranito a tu casa y tu madre, mi hermana, aprovechó que yo estaba a tu cuidado para ducharse tranquilamente mientras nosotros nos poníamos al día. El rollo tita-sobri powerfull... ufff... qué peligro.... Estuvimos un buen rato recorriendo la casa y toqueteando todo lo que estaba a tu alcance y, de repente, como si fuera lo más normal del mundo, me miraste y te soltaste de mi mano. A veces pasa que piensas que alguien puede mucho más de lo que puede, porque tienes fe en esa persona, porque ves clarísimo que hará lo que le rote y le saldrá bien. Y eso fue lo que pasó. Yo "confié" en tu decisión menos de un segundo... y tu cabeza tocó el suelo siguiendo las leyes de la gravedad, mucho más poderosas que nuestros deseos. No batiste el récord de Usain Bolt, ni siquiera diste más de dos o tres pasitos... Fuiste como un saco de patatas cayendo al suelo. Punto. Y luego ya vinieron tus lloros encabritados alertando a tu madre, mi agobio extremo sin saber cómo calmarte, sintiéndome culpable al máximo, mala Tita, torpe, idiota, lo peor... Y tu chichón creciendo, poniéndose azul, y tú llorando a rabiar, rechazando mis brazos y mis mimos, enfadado -con razón- conmigo, desconfiando de mí, chillando como un cochinillo chico...
Tu madre, que me quiere -la sangre-, le quitó importancia al tema y se emperró en que "hiciéramos las paces". Nos costó un par de horas pero acabamos tirados en el sofá los tres, tú, tu madre y yo, riéndonos, reconociéndonos, mirándonos de cerca...
Espero que tú no me guardes rencor por ese chichón... Yo...la verdad, te tengo un pelín de miedo. Lo justo. Ya te digo que no volverás a hacer el tonto conmigo sin que tu madre o tu padre estén presentes o, llegado el momento, hayas cumplido la mayoría de edad. Te tengo fe, nene, eso te lo juro... pero no llevo bien verte llorar. No me lo tengas muy en cuenta, lo entenderás tarde o temprano, es que hay que ser muy horchatero para que no te afecten los lagrimones de alguien a quien tú quieres mucho y bien. Con esto no quiero decir que no puedas llorar delante mío... para nada... A ver si me explico... Si tienes un problema con el coche... no me llames buscando solución porque no tengo ni puta idea. Si se te atragantan las mates... yo lo intentaré y me quedaré contigo toda la noche estudiando lo que sea que entre en tu examen... como coach haré lo imposible y te prepararé cafés y tés que arañen minutos a tu empollada.... Y así... No sé si me explico, Cachalote...
Cumples un año, Ian. Este año que tú no recordarás, personalmente, ha sido muy intenso y muy bonito. Frase ambigua, sí. Mira, exactamente hace un año yo andaba con la cabeza en África y el corazón dividido. No son formas. No son maneras de andar. El corazón, más pequeño o más grande, da lo que da de sí... Las palabras, las promesas, los deseos, las revoluciones, los cabreos.... Más años, más acumulas de todo lo anterior.
...sólo quiero decir que no seré yo quien te provoque la llantina. Otras cosas no, nene, pero si rajas y te entristeces por algo... aquí ando, se me da más o menos bien. Para ti, por ser tú, echaré el resto y te aseguro un hombro o un lo que sea que te haga falta. Dicen que los primeros recuerdos son de cuando teníamos tres o cuatro años... Me quedan dos más, como poco, para que tu memoria base sea tan pura como deseo, más allá del chichón de casi un año, dos o tres años más para darte una buena anécdota ya de inicio con la que sostener todo tu universo si hiciera falta, cuando haga falta.
En eso estoy, Ian. Ya ves.... Espero que encuentres algo de lo que quieres, lo que querrías, lo que hubieras querido... en los posts que van con tu nombre de inicio. Cambia el verbo querer por necesitar o sucedáneos, cambia el tiempo, cambia la persona, haz de estas letras tu puzzle de 10000 piezas resuelto. Este es mi regalo de primer cumpleaños, Ian.
Oídos, cabeza, estómago, músculos, corazón...
Todo tuyo.
Sírvete.
Que aproveche.
La Tita Maica.
P.D.: ¿Hace falta que te escriba que te quiero? Ya me parecía... Niño-Búho, disfruta el cumple!!!
sábado, 25 de mayo de 2013
IAN y la LUNA
¿Esta noche hay luna llena? Uno dice luna como podría decir, no sé, patata, como si no costara, como si fuera gratis, porque lo es. Y no es ninguna desventaja. Y no es ningún insulto. Y no es ninguna nadería.
Me parece a mí que la luna es una incomprendida de base porque siempre, o casi siempre, está ahí aunque ni la veamos o, si la vemos, no le hagamos ni puto caso. Es lo que tiene la monotonía, que la gente se aburre de las cosas que se repiten en su vida justo por eso, porque se re - pi - ten, porque ya se las saben, porque tengui, tengui, tengui... -¡Maldita sea!¡Otra vez el mismo puto satélite!- Como si el tiempo no pasara. Como si las arrugas no llegaran. Como si un paisaje pudiera mantenerse inmóvil segundo a segundo ad eternum.
Para siempre parece mucho tiempo a veces y poquísimo otras. Ya lo hablamos hace meses. La barba de chivillo que te asomará ahora, para ti hace muuucho tiempo que está pero yo, no sólo no me acostumbraré a ella, sino que haré eso tan típico de las tías pelmazas de mi época y me lameré el dedo índice -puede ser que el pulgar también- para pasártelo por el mentón y borrarte la pelusilla ésa o, quizá, tendré ganas de sacar la goma del bolso y borrarte el carbón del bigotillo. Como si lo viera. Iba a pedirte perdón desde mi 2013 por todos los chistes que haga a tu costa desde hoy pero se me han pasado las ganas y me he imaginado descojonándonos juntos dentro de muchos años. Compro ese momento que ha de llegar, Ian, para asegurarlo todo, lo posible y lo imposible. Lo del pacto con el diablo lo estoy considerando también, no te me asustes con lo de que soy pobre pobrísima...
Tu tita M. que soy yo, tiene algunas manías que, casi seguro, no conoces... Hablo sola (esto ya lo sabías) con la Luna. En serio. Vamos a ver, nonaino, que no estoy loca (creo) pero me relaja hablar en voz alta mirando el cielo, face to face, si puede ser, con la Luna. Es una especie de cara/comodín que ni me juzga ni se parte ni sospecha de mis palabras ni pone en cuarentena mis flipadas... si yo no quiero. La última parte es importantísima. Prácticamente todas las noches me voy a dormir después de decir una frase secreta que nadie sabe y de desearle buenas noches a ella y a sus nueve estrellas amigas. Nublado o despejado, salgo al balcón y la busco. Puede ser que esté cerrado el cielo y no la vea, no importa demasiado. Es como tú ahora, que no te veo todos los días, pero imagino tu cara sí o sí a diario, porque sé que estás y lo aprecio aunque no te pellizque los mofletes ni te coma a besos.
Cuando la Luna está llena, la llaman grande/gorda como un piropo y las parejas se abrazan a su luz como posando para la foto y los singles se sienten iluminados porque sí, cuando adelgaza un pelín todo el mundo lo comenta, cuando se queda escuálida la comparan con gajos de frutas variadas, con pinceladas de pintores anónimos- todo bonito, todo poético- y cuando desaparece, todos la echamos de menos. Todos. Incluso los HombreLobo. ¿Recuerdas alguna vez de alguien que rajara de la luna? La luna es de esas pocas cosas de las que nunca oyes hablar mal.
Te regalo la Luna, Ian. La Luna no es de nadie y es de todos. Un poquito más tuya desde hoy, ¿te das cuenta? Sólo porque tú le das valor, porque a ti no te molesta que esté ahí cada puta noche, con la misma puta cara, tan putamente monótona... Es un poquillo más tuya porque tú la buscas, porque la quieres, la miras, la respetas, la aprecias, la valoras... y porque no dices puta antes de nombrarla... ¿me vas entendiendo? ¿te has perdido entre tanta metáfora?
¿Cómo andas de Luna esta noche, Ian? Silba si te hace falta un poco más. Creo que he mejorado mi cara de comodín y tengo en los bolsillos algunas migajas de Luna que te pueden quitar el hambre.
Con que mires al cielo esta noche con un algo de curiosidad, ya me conformo.
Por ahora.
¡Qué espectáculo, Ian!
Ni la mejor de las películas.
Ni el mejor de los cuentos.
sábado, 18 de mayo de 2013
IAN, NAINO y las raíces
Naino es una de esas palabras comodín que sirve lo mismo para darte tiempo a recordar la letra de una canción que tarareas como para acompañar unos silbidos de ésos en bicicleta sin pedalear en cuestecica para abajo, feliz como una puta perdiz, oyéndote en estéreo la sonrisa, solete en la cara, los hombros y las rodillas pero sin picar, con brisilla fresca. Hasta casi adulta me chupé muchas canciones de naino-naino con tu abuelo, especialmente en el coche, intensamente en las caravanas de Semana Santa, de vacaciones de agosto, de los fines de semana, sábado mañana tempranito o domingo anochecido en las cuestas del Garraf, analizando los nainos, los nonainos y los recontranainos en quejido enfaducado lloroso sostenido.
Oye, cuidado, tampoco te flipes mucho, "Nunca le des la mano a un pistolero zurdo" (es una frase del libro de la foto que ilustra el post), o lo que viene a ser que no te lances a deducir ni a sacar imágenes de la chistera porque nada de lo que piensas se acerca ni por un momento a lo que vivimos tu madre y yo... y te puedes llevar una gran sorpresa, cachalote. Para empezar y desmontarte ya de inicio, tú nunca has conocido a tu abuelo José Luis con bigote. Y digo bigote cuando quiero decir mostacho del copón. ¿Te pensabas que lo sabías ya todo? No te queda ná, enano... (y qué bueno que te quede tanto!)
Si bien es verdad que "Nadie llega a almirante en el barco de otro, así que todo el mundo necesita su propio sueño: cuando pierdes uno, tienes que saltar sobre el siguiente", también es cierto que nadie se echa a la mar siendo de terruño y sin flotador. No nos pierdas mucho de vista, chaval, no reniegues demasiado, no blasfemes de nosotros... Me acaba de venir a la mente una escena de "Mar adentro" , échale un ojo y ya hablaremos. En fin, Ian, que te guste o no, has mamado mi apellido, que es el tuyo, has vivido mi familia, que es la tuya, y eres como eres, en parte, por nosotros. Dale un par de vueltas, no te precipites... A mis años he llegado a la conclusión de que la negra sombra la traemos de serie y que ni tan mal, al revés, si sabes combinarla con otros colores y otras luces que también te vienen dadas. Nadar y guardar la ropa es complicado. Si es lo que te apetece, hazlo divertido, que tampoco tendrás nada mejor que hacer, ¿no? Yo soy más de bañarme en pelotas y que le den a la ropa pero, ya te lo he dicho antes, cada cual tiene sus cosas y todo bien si no hacen daño a otros.
He empezado con Quevedo y he terminado con Rosalía de Castro, tócate los huevos, sobri, ¿me das el minipunto o me guardas rencor todavía por tu primer chichón?
Aquí un fragmento de un poema de Quevedo:
Tras arder siempre, nunca consumirme;
y tras siempre llorar, nunca acabarme;
tras tanto caminar, nunca cansarme;
y tras siempre vivir, jamás morirme;
después de tanto mal, no arrepentirme;
tras tanto engaño, no desengañarme;
después de tantas penas, no alegrarme;
y tras tanto dolor, nunca reirme;
en tantos laberintos, no perderme,
ni haber, tras tanto olvido, recordado,
¿qué fin alegre puede prometerme?
Antes muerto estaré que escarmentado:
ya no pienso tratar de defenderme,
sino de ser de veras desdichado.
Aquí la letra exacta de la canción...
y tras siempre llorar, no consolarme;
tras tanto caminar, nunca cansarme;
después de tanto mal, no arrepentirme
y haber, por tanto olvido, recordado...
¿Qué fin alegre puedo prometerme?
Antes muerto estaré que escarmentado
yo ya no pienso tratar de defenderme
sino de ser de veras desdichado.
martes, 14 de mayo de 2013
IAN Y EL YAYO JOSÉ LUIS
Hasta que murió mi yayo Diego yo pensaba que tu yayo José Luis era una cosa... pero resultó ser otra. No, no es que pasara de humano a vampiro pero... eso de que la gente no cambia nunca es falso. Cambia el que quiere, el que sabe que tiene que hacerlo por él, no por el resto, que también, pero sobre todo por lo primero. La gente cambia, vaya que sí, casi siempre a peor, también es verdad. Las excepciones están para nosotros, nene. ;)
Tu yayo José Luis tiene poderes... es capaz de hacernos sentir protegidos a los suyos ( y de protegernos) y... también, de venir con un moratón en la cara porque se ha cabreado con un niñato que quería colarse en la gasolinera. Tu yayo José Luis, mi padre, ha sido muchas cosas en la vida. A la gente, así, en general, hay que quererla como es, a pesar de lo que es, por todo lo bueno que es. De lo último tu yayo va sobrado, piénsalo... ¿que no?
Tu yayo José Luis, el día que conoció a mi primer ex, le regaló su reproductor de vinilos por aquello de que era músico. A mi segundo ex lo pilló saliendo de una habitación en su casa con cara de culpable elevada al infinito y tuvo los huevos de venir a saludarme a la cama y no alterarse lo más mínimo. Insistió en que mi ex2 se quedara a comer y le "obligó" a repetir de pollo a l´ast varias veces con una sonrisa gigante que aderezaba todos sus chascarrillos. No dudo de que lo quisiera ver explotar esparciéndose en trocitos por el comedor, tampoco que le perdonó todo -incluso el misterio y el secreto- en el instante en que vio cómo yo lo abrazaba. Él es así de generoso. Si quiere. Ya lo conoces. No hace falta que te explique el después de cada situación... Cuando lo dejé con mi primer ex sacó su bola del mundo y me habló de contratar a unos rumanos (¿?) y con el segundo... bufff... ya te imaginas... te suena seguro porque se parece a tu madre y a mí (o al revés), se le calienta la boca, le crecen los colmillos, enseña las encías y parece que se va a comer el mundo de un mordisco. Da un poco de miedito a veces, pero tú no le eches cuentas que no va a por ti por más que lo parezca, aunque te haga dudar, por más que pienses que te lo merecerías. Contra ti, nunca. Contra cualquier amenaza que te ronde, seguro, segurísimo, que sí.
Mi padre, tu yayo, es muchas cosas a la vez.
Como todos.
Tu yayo, mi padre, José Luis para los amigos, te coge en brazos y te da besos sin ponerse ni medio colorado. Es el mismo yayo que en tu primer día de vida dijo aquello de "Yo no lo cojo, a ver si lo voy a romper" con cara de preocupación pero sin mostrar un ápice de vergüenza. Por muchas cosas que yo sé y tú todavía no pero, especialmente, por eso de los besos y los arrumacos y las monerías que te hace, te digo que tu yayo es un valiente y que tienes que abrir todavía más los ojos, pequeño niño-búho... Ya lo entenderás... A mí me ha costado unos 30 años.
A todo esto, Ian... ¿tú sabes qué es ser valiente?
Por si acaso...
Valiente, de entrada, es el que se muestra tal cual es y se la pela el resto porque sabe que no hace daño a nadie. Valiente es el que rectifica si así lo siente. Valiente, por ejemplo, es él, que se ofrece a llevarme a pescar sabiendo lo pesada que me pongo, lo torpe que soy y la mala mar que levanto si me rota, si me cruzo, si me levanto airada, si amanece tramontana. Valiente, sin duda, es él, que te agarra de la mano y no le tiembla cuando tú, Ian de casi un añito, te pegas un lechugazo contra lo que sea y berreas como un cochinillo chico sin temblarle el pulso. Tu yayo José Luis no tiene camiseta de SuperMan con capa incluida porque no había de su talla, no porque no lo sea. Que no se te olvide, enano.
Superhéroes... Están más cerca de lo que creías...
Lo de los SuperVillanos lo dejamos para otro post, que estamos en crisis hasta de eso.
Besitos, Niño Chichón. Que viva el Lechugazo Intrínseco.
domingo, 5 de mayo de 2013
IAN y la sombra
Iba a escribirte algo así como que la sombra es mala porque oculta la luz, porque se come el dorado, porque lo apaga todo, porque es algo así como el antihéroe del sol... Y no.
La sombra te llega y aprendes a serlo inmediatamente porque está en juego tu vida, porque el negro no siempre viste más, porque estás hasta las pelotas de aguantar bochornos ajenos, tormentas extrañas.
Ahí vamos. Muchas veces tú te pensarás luz cuando puedes ser oscuridad para otro. Y al revés.
Ni tan mal. Todo irá bien mientras las fuerzas estén equilibradas y sepas -tú, sobri, sólo tú importas- que puedes ser luces y sombras, que lo eres, con cada uno lo que toca, lo que toque, y que te sientes equilibrado y respiras perfectísimamente y que cada héroe tiene su némesis complementaria.
Hay gente que es sombría de por sí. Tú, ni caso / No es tu caso. Disfruta de tus chisporroteos, no te cabrees con tus grises, tírale al blanco, no te esfuerces en mantener el negro a ralla que acaba por salir, arriésgate con tu paleta propia, que le peten al daltónico vital extremo si hace falta.
Desde siempre me han gustado los colores primarios y, si tuviera que complementarme, sería con algún color que me realce. El gris siempre queda muy a mano y no es mío, ni tuyo. Para mí, si tiene que tirar para el negro, que sea negro extremo. Si no, adelante con el cromatismo y su variedad, coño, que es primavera y nos apetecen verdes a lo bestia.
sábado, 27 de abril de 2013
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