martes, 27 de noviembre de 2012

IAN y los hermanos de alma



Ian, ya tengo un año más.

Cuando yo era pequeña me encantaban los cumpleaños. Le comía la cabeza a tu abuela -pobre- con una lista interminable de regalos, le pedía que me hiciera juegos para encontrarlos y ella se lo curraba un montón escondiéndolos y atándoles hilos con tarjetitas y acertijos. Es verdad que a veces me puteaba, como el año que me regaló la bici vieja pero limpia sólo para descojonarse en mi cara, o como cuando ponía unos pendientes en una caja gigante y había que rebuscar entre papeles, bolsas, globos y golosinas.

Cuando era muy muy pequeña mi cumpleaños coincidía con el Día del Profesor y entonces no había clase y tenía que repartir los sugus al día siguiente. Todos, los 32 niños de mi clase, me felicitaban al encontrarse con los caramelos en la mesa. Educados, eran. Algunos, los más sádicos y los más cabrones, se emperraban en tirarme de las orejas (tantos tirones como años en cada lóbulo) hasta que me hervía la cabeza entera. Pero me molaba. Luego, un pelín más mayor, se puso de moda lo de hacer bolsitas con golosinas variadas para regalar a tus compañeros así que tu abuela y yo nos pasábamos un par de tardes antes del cumple rellenando bolsitas, metiendo las chuches, poniéndoles el lacito, atándoles tarjetitas, escribiendo los nombres...

No sé cuándo dejó de gustarme el día de mi cumpleaños, porque es el día y no cumplir años lo que me encabrita. Supongo que nunca he llevado bien lo de ser el centro de atención por mi timidez, más el agobio de afrontar un día en el que la gente es especialmente amable y te quiere demostrar cariño pese a lo rancia y seca que me saben... y a todo eso hay que sumarle el estar enferma cada año por estas fechas (somatizar, que se llama) y el tener X "carencias" que me parecían infinitamente más poderosas que todo lo que sumaba en el otro plato de la balanza.

A mis 33 he amanecido positiva. Me fui a dormir arropada por los primeros buenos deseos y, al despertarme, todavía había más mensajes bonitos para mí. Aún así debo confesar que lo que ha marcado la diferencia este año no han sido los sms ni las llamadas ni el FB... no, no... Este año es diferente, Ian, porque hace unos meses encontré a mi hermano de alma. ¿Qué se ha fumado mi tita? te preguntarás. Pues nada de nada, yo soy un poco así a veces. Un poco flipá, sí, pero eso no significa que esté equivocada, lo mismo que al paranoide con manía persecutoria lo pueden seguir también.

Se llama Arturo. Nacimos el 27 de noviembre del mismo año y ochomesinos ambos... Tócate los.. el tema, ¡Tócate el tema! ;-P Qué coincidencia, ¿no? Soy la hermana mayor por 4 horas. Desde que sé de la casualidad confío ciegamente en él. Rascando un poquito hemos descubierto todavía más puntos comunes y de ahí que este cumple haya sido muchísimo menos agobiante. A los dos nos daba repeluco lo de tener a peña besuqueándonos y cantándonos el puto Cumpleaños feliz de Parchís, lo de recibir/encajar regalos de nuestros compis (y amigos) en la escuela, lo de estirar los labios cada vez que alguien nos felicitara, lo de decir gracias y aceptar cumplidos en cadena, lo de entrar en una habitación sospechando la sorpresa....

Para mí, compartirlo lo ha hecho no sólo más fácil, sino bonito otra vez. He disfrutado de mi cumple como hace años... Yo he comprado golosinas y pastelitos y él se ha currado un pastel riquísimo y un tronco de chocolate que se te iba la pelota. Nos hemos cantando la cancioncita de marras y nos hemos abrazado en hermandad, estoicamente, flipando bastante con llevarlo tan tan sumamente bien que ni nos apetecía salir corriendo de la escuela.

Arturo es mi hermano de alma. Arturo y yo nos hemos vestido hoy casi igualitos, rollo gemelo, jersey azul eléctrico, tejanos oscuros y melenas al viento. Puta telepatía. Que la patenten ya. Estaba pensando ahora mismo que si me dicen que comparto las mismas casualidades con cualquier otro me lo hubiera tomado de una manera más racional. Por poner un ejemplo 3I (imposible, idiota, ilustrativo): +¿Sabes que naciste el mismo día, mes y año que Hitler/Aznar/cualquier político chungo? - Bah, bah, nada, números. 


¿Ya has encontrado algún hermano de alma, Ian? Me parece que un hermano de alma se basa en algunos puntos comunes y mucha fe recíproca. Echa un vistazo.. ¿Y? Cuéntame, sobri, que las cosas especiales hay que compartirlas todavía más que el resto.

Alé, a cascarla que se está acabando el cumple. Voy a colgar ¡tu primer regalo!





martes, 20 de noviembre de 2012

IAN y mis 33



En estos últimos cinco meses y poco, mis días se han medido en gran parte en función de tu estado, tus avances y tu evolución. Has pasado de la talla bebé a una algunos meses por encima de tu edad. Ya sonríes con gorgoritos y gritos incluidos, me has dado los primeros tirones de pelo, te has enfadado conmigo....


Me estoy yendo del tema... A lo que iba, enano... En menos de una semana cumplo 33 años. Qué gore. Joder. Cagonlaputa... El 27 de noviembre... ¡¡¡33!!!... ¿Cápasao? Se me ha ido la olla con lo del mañana, mañana...

No sé si te has dado cuenta -si has leído lo suficiente- pero cada año, todos mis putos cumpleaños, hago una lista (antes o después) de agradecimientos, perdones y deseos. Normalmente hago varios borradores sobre el tema así que puede que este sea el primero de algunos posts cansinos. Mi idea hoy es escribir algo tan corto y conciso como esto:

Gracias a los que habéis estado en mi vida lo suficiente como para sacarme una carcajada o una blasfemia. El aprecio es compartido. Ojalá sigamos queriéndonos y odiándonos tanto tanto tanto que las cuentas salgan, de alguna manera, bien para todos.... (prometo hablarte de lo necesario y maravilloso de tener un enemigo a tu altura). ¿Perdonar? ¿Perdón? ¿Cómo? No sé de qué me hablas... No me acuerdo de casi nada (guiño, guiño, codazo) ;-) Pues eso.

Regalos:  lo que más me gustaría es recibir cartas y dibujos. Lo juro. 33 años, sí. Estoy hecha una pipiola. Y tan feliz. Yo, cumpleañera, llevaré sugus y dulces variados para todos. Acepto tirones de orejas. Sufro con el "Cumpleaños feliz" cantado por personas adultas y conscientes. No me hagáis abochornarme, por favor. Los besos y los abrazos a secas también son bienvenidos.


El tiempo, nene, el tiempo... Ya me entenderás, Ian. A mi edad y sigo en construcción... Joder...
¡¡qué suerte!! A ti, sobrino, te pido que cada año me regales algo que tú hayas creado. Ni un puto euro en comprarme chuminadas, quiero algo tuyo, que salga de tu cabeza, de tu corazón o de donde cojones quieras. Si te entra el pánico escénico que no sea por la calidad de tu regalo, su originalidad o su tupicorlismo... Si hay algo que debes temer en la vida es a tu madre cabreada, como la imagino conmigo ahora mismo al leer las palabrotas que he usado en este puto post... Cabezas rodando, intestinos fuera, cabelleras cortadas, muuucha saaaangre....

Un puto regalo tuyo, cada puto año, toda la puta vida... A ti te puede sonar a castigo pero, a mí, me está molando mogollón la idea. Te jodes, nene, que para eso eres el pez pequeño.

Alé, a cascarla.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Los nombres de fuego



Caras conocidas en sueños y síndrome menstrual, igual a semipesadilla lacrimógena. Es que hay nombres que se te pegan en la cara interna del estómago, justo debajo del pecho, medio colgando de los pulmones y del corazón... y se muestran, se dejan leer, se reivindican, cuando menos te lo esperas, como a contracor, como riéndose en tu puta cara de todo tu esfuerzo. No sé cómo decirlo sin caer en la brusquedad otra vez, acabaré creyéndome que soy del sector rancio que da miedo. Prometo que no tengo intención de asustar a nadie, es que me sale el lado salvaje en cuanto me ponen contra las cuerdas. Y, últimamente, por cuerdas vale casi todo lo que me robe más de un segundo de pensamiento. Quizá ese es el problema nº 1. El nº 2 está en que, incluso analizando a posteriori todo mi proceso neuronal, me veo cerril siguiendo mi impulso inicial, el puto primer latido, con convencimiento. Y así.

Protesto muy fuerte contra mí.

Olvidar está siendo jodido. Leer a Escandar no lo hace más fácil. Tengo más agujetas mentales que de las otras. Me cago en el gerundio. 

- Buenas noches, póngame un nº 1 y un nº 2.
- Están de oferta. ¿Algo de postre?
- No, no, no es cuestión de abusar.

De alguna manera vuelvo a "Cuatro amigos" de David Trueba. Necesito más vacaciones, más risas comunes esparcidas durante días, días, días, días, días y días. No me desagradaría una declaración de intenciones como la que sigue. Las cláusulas se podrían discutir. O no. Probablemente no. No me llames Dolores, llámame Lola.


"Ven conmigo, Bárbara, quería decirle. Yo también convertiré nuestro apartamento en un lugar alejado del mundo, no dejaremos que nadie entre en nuestra vida si tú no quieres, levantaré el parquet para que puedas tener un huerto, aprenderé a pilotar avionetas aunque sea para construirlas de papel. Convertiremos la casa en tu laboratorio de fotos, no conocí a nadie que le sentara tan bien la luz roja. Fabricaré playas para ti con arena sobre los tejados. Bárbara, nos inventaremos la vida cada mañana. Le he perdido el miedo a la felicidad, aprenderé a saludarla por el pasillo sin sentirme mal por no estar mal, como antes sospechaba de los sueños si no eran pesadillas. Súbete a este tren y vuelve al lugar al que perteneces. Los grandes egoístas podemos tener grandes amores. Ven conmigo, Bárbara." Davida Trueba, "Cuatro amigos".


Dejo para otro momento: el tener una maleta "no-preparada" para salir por pies si hiciera falta, el móvil silenciado plantándome cara, las ganas de dormir bien en compañía y varios arrepentimientos nocturnos. Hay vacaciones en las que se cansa uno más de lo que marca el presupuesto.


martes, 25 de septiembre de 2012

IAN y el 25S



El número es por el día y la letra por el mes. Hoy es 25 de septiembre y hay manifestaciones "potentes" en España. Se las engloba a todas como 25S.

Hemos tenido otras similares en estos últimos años. Cada vez parecen más powerfull, más multitudinarias, más populares... Seguramente porque lo son, porque cada vez hay más gente descontenta, porque conforme pasa el tiempo pringamos más y peor, porque la paciencia se agota, porque ya está bien de echarle cuento al tema.

En la última manifestación que se dio en Barcelona (el 11S 2012) hubo tanta gente, que llevan días los políticos charlando sobre la independencia (o no) de Cataluña y lo que representa el millón y medio de personas que tomaron las calles aquel día. Yo no entiendo ni de política ni de nacionalismos. Ni ganas. Malpensada como soy me planteo, eso sí, a quién le favorece que nos tiremos los trastos a la cabeza (los nacidos aquí y los nacidos allí) y qué mierda de cortina de humo es esta cuando siguen siendo minoría los que se benefician y mayoría los que nos jodemos.


Ian, eres ciudadano del mundo. Las fronteras son una puta quimera. No te engañes y no dejes que te engañen. Si fuera por los políticos estaríamos postulando El Prat como país independiente del resto de la metrópolis, no? Los políticos, una panda de malnacidos así en general, nos hablan de país, de estado, de derechos y de mierdas varias para que olvidemos el único puto tema importante: que hay mucha gente que no tiene ni un garbanzo que gastar, que la calidad de vida ha bajado a niveles de "La Transición" (con suerte), que hay gente sin curro, gente que lo pasa mal, gente que vuelve a casa de sus padres después de años de "independencia" familiar pero dependientes de cláusulas bancarias.... Tienen la suerte estos políticos -también es verdad que se lo han currado con sus planes educativos a cada cual más ridículo- de que hay quien se queda en la terminología y ataca a los catalanes -un ejemplo- porque son unos agarrados y unos insolidarios que merecen lo peor.

A mí, honestamente, me la pela bastante si el lugar en el que resido responde al nombre de país, de estado, de barrio o de condado. ¿En qué me afecta la nomenclatura? Creo que en nada. Los políticos, los alcaldes y los presidentes de la comunidad son iguales y pecan de lo mismo. Me parece que es más una competición entre ellos para pillar más parte del pastel que algo que me repercuta a mí en lo más mínimo, aunque seamos yo y mis colegas los que pagamos el gran pato de los cojones. No me fío de ninguno. Han mamado todos de la misma teta y están deseosos de poder, encantados de manejar presupuestos, felices de hacer realidad su dedocracia, arropados por todos sus enchufados.

Cuando yo tenía tu edad, pequeño Ian lector, no tenía ni pajolera idea del franquismo. Me sonaban cosas, había escuchado algunas historias en el cole, salían anécdotas en algunos de los libros que leía... Ya era mayorcita, sí., cuando empecé a entender qué era eso de la democracia. Creo que la culpa la tuvo tu abuela Joaquina que era "adolfista" (fan de Adolfo Suárez) y que decía que este señor había sido cabecilla de "La transición" y había legalizado al partido anarquista y al comunista -por ejemplo-  y que lo dibujaba como a un ídolo del pueblo, una persona inteligente dada a departir y discutir por el bien común.


Mi memoria política es escasa. Diez años a lo máximo. Mi primera manifestación consciente y firme fue en contra de ETA y del secuestro de Miguel Ángel Blanco (que acabó fatal). Después asistí a algunas manis en las que se pedía una reforma en la educación, otras sobre sanidad... y poco más hasta la crisis. No es que no hubiera descontento hasta hace tres años, sino que no había consenso. Tu abuelo materno, por ejemplo, vivía muy bien al principio de la crisis, como tantos otros nuevos "ricos" que abrían la cartera y se regodeaban viendo los billetes que salían de ella. Me acuerdo de ir a manis y que tu abuelo me abroncara porque iba en contra de sus intereses, y los míos según su razonamiento.... Claro, si él no ganaba dinero, no podría  ayudarme económicamente. Sé que lo hacía -y lo hace- con su mejor intención, pensando que me hace bien a mí y a tu mamá y a ti. Creo que se equivoca. Nunca podría ser ama de mil esclavos, por más pasta que me ofrecieran, por más beneficio que supusiera para mí.

La insensibilidad de unos pocos, de la clase política concretamente, nos ha llevado hasta aquí. Somos un país democrático patético. Nos gobiernan animales incultos y sordos que se ciñen a sus perspectivas económicas a corto plazo y que piensan que nos hacen un favor por existir. En la antigüedad, sólo hay que leer un poco, los políticos eran parte de la sociedad y sufrían de sus mismos males. El gran problema, creo, es que ahora piensan que están por encima del resto... y se les olvida, como a tu abuelo, que si haces algo feo para beneficio tuyo, tarde o temprano pringarás. Evidente, por un poner, que si quitas X en educación porque te apaña el presupuesto de tu comunidad, llegará el día en el que necesites un experto en X (doctor, profesor, mecánico, fontanero...) y te encuentres con que nadie te soluciona tu problema pero te cobra igual y te puteas y te cabreas porque esto ya es un choteo, no?


Pues eso. No es sostenible este sistema. Hay que cortar cabezas, sí, con nombre y apellidos. Basta ya de individuos de a pie que pringan por ti y por todos tus compañeros. No tengas miedo de hablar, Ian, de quejarte, de pedir, de reclamar, de hacerte valer... Me parece que abrir la boca para esto ya es ganar. Tu madre piensa lo contrario. Lo del vaso medio lleno o medio vacío. Para mí, medio lleno siempre y ¡¡¡hasta que desborde!!! Viva la gota que colma el vaso, porque está viva.




domingo, 2 de septiembre de 2012

IAN e IZAN

Vaya diíta, amigos...

Resulta que era el bautizo del Ian y nos hemos reunido unos cuantos antes, durante y después del acto religioso. Izan se ha agarrado fuerte de mi mano en el primer semáforo de camino a la iglesia y hemos tenido una charla distendida que abarcaba puntos interesantes para cualquiera. Izan, el hermano mayor postizo de mi sobrino Ian, me ha explicado cosas sorprendentes.

- Izan, ¿conoces a mi padre? Se llama José Luis, es el abuelo del Ian.
- No, no sé quién es...
- Mira, este señor que tienes al lado. Es mi padre... el abuelo de
- El abuelo de mi amigo XX se murió, está en el espacio y no sabemos si volverá.
- Ah, qué pena.. pobre...
- Bueno, yo también me voy a morir... y tú y él y él y él y ella...
- Buah!! Pero para eso falta un montón...
- Sí, sí pero cuando yo me muera  me iré al Marte y después, no sé, volveré...
- ¿A Marte? Izan, ¿qué planeta te gusta más?
- Este, pero Marte también me gusta...
- ¿Qué planeta está más lejos?
- ¿Saturno? ¿Júpiter? No sé, dímelo tú...
- A ver, Izan, que entramos ya en la iglesia. ¿Dónde están tus padres?
- No sé... Yo voy contigo. Tengo una consola con cuatro juegos muy fáciles... ¿quieres jugar?


Entramos en la iglesia. Pasa la ceremonia. Pierdo de vista a Izan. Ian sigue lloriqueando y rebelándose a escasos centímetros. Nos descojonamos un poco en general porque el cura parece bonachón pero nos habla de la fe y esas cosas y el Ian pasa del estado "enfaducado" al estado "carcajada" como si entendiera algo de la ceremonia. Salimos todos una hora después con hambre.

- ¡Mira! ¡Es un caracol pequeñito!- me suelta Izan-.
- Ah! ¿Tiene nombre?
- Caracol pequeñito - lo mira con algo de asco-.
- ¿Sabes qué comen los caracoles?
- Ensalada -y lo tira-.
- ¡Izan! ¡No! -me mira raro-.
- Ese caracol pequeño... se lo han comido, no hay nada dentro.
- ¿Tú sabes que los caracoles se comen?
- ¡Sí! Yo comí caracoles y ahora están en mi barriga...
- Hombre, no creo que estén en tu barriga... ¿Cuándo comiste caracoles?
- Hace muchos días... Pero yo creo que tengo los caracoles pequeños dentro...
- ¡No! ¡Qué va! ¡Los caracoles ya no están en tu estómago!
- (jajajjajaja) Claro, porque las cosas que como salen por el culo, ¿verdad?
- Pues sí, y si hace días que comiste los caracoles... ya no tienes ni un poquito de caracoles dentro...
- ¿Seguro? -intenta confirmar lo que sabe-.
- ¡Segurísimo! Oye, ¿tú qué vas a comer?
- Arroz con guisantes.
- ¿Te gusta? ¿Comes de todo?
- Sí, menos la chicha normal que se me hace bola.
- Ya... es que la chicha normal es de hacerse bola... A mí no me gustan las lentejas porque en una cucharada hay más de cien... y se me hacen bola también.
- Pues a mí las lentejas sí que me gustan.
- Oye, ¿tú qué quieres ser de mayor?
- No sé... Mago.. o médico.
- ¿Sabes hacer magia?
- ¡Sí! Mira, puedo cambiar el semáforo y puedo saltar muy lejos, ¡no piso el suelo!.. Abracadabra, pata de cabra!!! Se va a poner verde, ¡¡ya verás!!
- mmmmmm.... - el semáforo no se mueve- Creo que tienes que hacer algo así con las manos.

Nos pasamos el camino al restaurante soplando magia en los semáforos y saltando todas las alcantarillas que encontramos. Va cogido de mi mano todo el tiempo. Le da besos a su hermana Leire de vez en cuando como si le fuera la vida en ello. Juega a perderme y a encontrarme en una carrera impresionante en la que sale vencedor sí o sí. Desaparece en la comida. Nos encontramos en casa de mi hermana. Me grita:

-¡¡Quiero ver los dibujos!! -y constato que ha encendido la tele, se ha quitado los zapatos y se ha tumbado en el sofá a lo largo.
- ¡Izan!¡No me hables así!
- ¡Pero es que quiero ver la tele y tú estás paseando con el Ian!
- Yo estoy durmiendo al Ian... y te dejo ver la tele si tú me dices "Perdona, Maica, por favor, ¿puedes quitarte de la tele?" Así, sí.
- Pero es que yo quiero ver la tele tumbado... -se enfaduquea-.
- Vale, vale... -me pongo seria y él se sienta erguido-.

El Ian "da guerra" un minuto más antes de caer fritísimo. Lo dejo en el sofá y empiezo a despedirme de todos. Eli le pide a su hijo, Izan, que me dé un beso. Izan remolonea. Cojo el bolso. Viene corriendo y me pone la cara.

- Maica, dame un beso -me suelta, consola en mano y mirada muy lejos de mí.-

Y se lo doy. Claro. Tiene cuatro años. Es más persona que mucha gente que conozco. Me tiene desconcertada. Es mucho más consecuente con sus acciones que mogollón de peña, con sus cuatro años desarrolla temas propios de la filosofía y la metafísica existencial. Mi sobrino Ian tiene un gran profe minúsculo a su lado. No me gustan los niños. No quiero niños. Acepto como sujetos dignos de estudio a mi sobrino Ian, al Izan y a la Leire. Ni uno más. Tres son multitud. Estos tres son una gozada.

Los próximos pañales corren de mi cuenta.

IAN y la nana



Esto es lo que te cantaba antes... Tu nana se llama "Déjame hacerte feliz (aunque sea un rato)" y es la primera de la lista que estoy haciendo para esos ratillos que pasamos juntos, tú apoyado en mis dos "cojines" y yo meciéndote.

La letra original es la que es y mola bastante o más. La tunearé para hacerla apta a menores de edad en breve. Ya estoy en ello. Hoy, que tienes menos de tres meses y no pillas casi nada de lo que te digo, te ha gustado lo suficiente como para calmarte y hacerte dormir.



"Aunque el caso es que caigo y recaigo
y no gano a tortazos.
Me tropiezo y levanto
y un paso adelante y atrás.
No es que busque un amor para siempre jamás
pero algo que aguante aunque sea un temporal...
Te ofrezco mi vida y te juro que no lo haré mal.


Aunque no soy normal, no soy tan especial
... déjame hacerte feliz aunque sea un rato.


Seré fiel a tu sombra, a tu luz, a tu piel y a tu falda.
Comprométome a hacerte reír cuando llores sin más.
Puede ser un equipo incapaz de quebrar,
una piedra irrompible, una estrella que va
esquiando galaxias que muchos no van ni  a encontrar.



Aunque no soy normal, no soy tan especial
... déjame hacerte feliz aunque sea un rato.

Aunque no soy normal, no soy tan especial
... déjame hacerte feliz aunque sea un rato.




No daré un solo problema
será justo y racional,
cuidaré tus heridas,
tu risa,
tu alma,
tu vida
 y tu forma de andar.


"Déjame hacerte feliz", Julio de la Rosa.




miércoles, 29 de agosto de 2012

TORPEZA (,) PARA



- Decir adiós. De verdad. Sin que suene a un "te llamo un día de estos y nos vemos, es que voy un poco liada" o a "¡qué bueno saber de ti, pégame un toque y nos ponemos al día!!"
- Repetir rituales inútiles.
- No pisar dos veces o más la misma mierda.
- Pegarme un lechugazo y levantarme con gracia, saludos al público y guiño a la cámara incluídos.
- Coger a un cachorro.
- Aceptar halagos.
- Grabar un Cd o un DVD desde mi PC. La puta costumbre de que otro lo haga por mí.
- Mantener conversaciones normales con personas normales de mi país que hablan mi mismo idioma en teoría y que no suponen ninguna amenaza para mi existencia.
- Presenciar algo que me provoque "vergüenza ajena" sin transpirar, toser, reírme descontroladamente y, finalmente, desaparecer como alma que lleva el diablo.
- Enfadarme con elegancia. No paso del exabrupto.
- Comunicarme en otras lenguas. Aunque Oscar diga lo contrario.
- Seguir. Así. :-)


Ya lo dijo Escandar Algeet: "... de tanto tropezarme, ha dejado de asustarme el suelo".

Y es verdad.

lunes, 27 de agosto de 2012

IAN y las Flores de calabacín




El calabacín es una verdura. De nada. A saber lo que coméis en esta época... ni me lo imagino viendo cómo está el patio. Si seguimos a este paso, los pobres acabaremos engullendo plástico de colores inspirado en comida.

Es bastante común en frutas y verduras que aparezca una flor antes de que se forme la verdura en sí misma. Te lo habrá explicado el yayo José Luis ya unas quinientas veces, y mucho mejor que yo, así que no le doy más vueltas.... Resumiendo: flor = frutitas y verduras posteriores. Dependiendo del churumbel que sea (y por esto justo adoro esta palabra flexible que lo puede contener todo) saldrán una, dos, cuatro o quinientos especímenes comestibles (o no). La flor es una señal, por decirlo de alguna manera. Luego ya vienen los bichos, o no, y tu yayo con el cacharro inmenso ese que echa un flis azul preocupante y extermina todo ser viviente con patas, o el calor que marchita las flores, o el frío que las deja bonicas pero inútiles, etc., etc.


El tema que me trae loca últimamente es que hay gente que está dispuesta a comprar esas flores. En serio. Pasta, mucha pasta por esas flores. No sabría explicarte cómo he llegado a ver la metáfora pero nos representa como sociedad mal que me pese.

Antes, hace mogollón, la peña daba su vida, se dejaba la espalda y echaba horas al día con tal de sacar adelante una mata de calabacines con los que comería la familia entera unos días si fuera necesario, porque todos sabían que de esa mata saldrían unos cinco o seis calabacines. Ahora, a día de hoy, hay quien está pagando a un euro la flor de calabacín y, todavía peor, quien va a restaurantes y se pide un plataco de flores de calabacín (4) rellenas, por ejemplo, de queso de su **** madre, a 30 leuros la ración y se les cae la baba sólo imaginando el manjar, el sabor, el quesito fundido...

No tengo nada en contra de la flor de calabacín.... PERO.... Me parece un buen recipiente para rellenar de sustancia. Me ofende el precio. Ni qué decir cabe que yo las he probado de manos de gente del campo como tu abuelo José Luis o la familia de Elisa, sin pagar, ni vacilar, ni nada más allá de experimento culinario, gratuito y común porque hay personas, como nosotros, que regalan lo que tienen y pueden sin atender al flujo de mercado.

Muerte a las Flores de calabacín, Ian. Son lo puto peor. Son mucho de lo que odio: la apariencia, la mierda envuelta de regalo, los lacitos en presentes absurdos, el dinero mal invertido, el ocio humillante a costa del sudor de otros, la floritura innecesaria, el recipiente frágil y vistoso que podría contener abono y hacerlo pasar por diamantes, la delicadeza obscena y preciosa por la que pagan de más siempre, el envoltorio perfumado de los sueños que no tienen, el ansia de riqueza extrema y crujiente como cobertura externa.

Si tú o yo fuéramos flores, plantas, árboles... Yo me veo alcachofa. Así mismo te lo digo. Sin pensar. No pienso rectificar lo que he dicho. No existimos para decorar platos. Somos un plato. Tenemos sabor suficiente como para que cualquiera con papilas gustativas se plantee acompañarnos. Contundencia, presencia, paladar, fuerza, estilo, cuerpo, voz...



Comer es eso, comer, alimentarse, darle al cuerpo lo que necesita. Ni más ni menos. El paladar, la vista y el olfato hacen lo suyo, te lo pongan rebozado, cubierto de pétalos de rosa o salpimentado. Es lo que es y eres lo que eres. No te adornes, no te flipes con las florituras, ni tuyas ni ajenas. Esta es la enseñanza de hoy. Que le peten a quien no vea que tú eres increíble y sabroso, que te peten si no vas más allá de la puta flor de calabacín y sudas del contenido y no aprecias su sabor porque tiene un color inusitado en tu paleta cromática de cosas comestibles. Pasa de la gente con paladar "Gourmet" que se basa en libros y mitos.


El precio lo pone uno, Ian. Las costillas de cordero que tanto me gustan, aquí las pago a casi 15 € el kilo... aunque unos cuantos kilómetros más allá de mis fronteras se ríen de mí cuando las pido porque las tiran a la basura como tú haces con los huesos de gallina para el caldo. El fenómeno "Delicatessen" va según la oferta y la demanda...


Si en cada casa cuecen habas... mira un poquito más allá... ¿A cómo está tu Kilo? ¿Cómo estás tú?









lunes, 13 de agosto de 2012

IAN y ser / estar



A día de hoy eres demasiado minúsculo como para entenderlo... tiempo al tiempo y te harás experto.

En esta foto estabas en el terreno, te habías pegado un buen bañito con mil ojos atentos a todos tus movimientos, habías llorado -porque parece ser que no te mola nada el agua- y, por fin, habías sonreído una mijilla a los familiares que te rodeaban.

Eres vivo y estás vivo. Eres feliz y estás contento... y no me extraña. Eres guapo y estás guapo. No eres rico pero estás rico porque sabes a nuevo, a bebé gracioso, a carcajada con mofletes incluidos, a humor sano, del bueno.

Soy profesora de español para extranjeros y de ti estoy aprendiendo la vida más allá de los idiomas... Tan pequeño que eres, tan sin voz, tan mudo, tan sin experiencia... y tan sabio. Y es que es verdad que no importa ser guiri o no, hay mucha gente que no entiende dónde está el tema estrella... Mogollón de peña que se obceca con el "ser feliz" y se olvida del "estar contento".


Mi niño, tú sigue sonriendo así, natural,... que yo me encargo de darte razones de más para partirte la caja. Cuando uno tiene un don... debe disfrutarlo. Putos hoyuelos, puta boquita, puta mirada limpia... Me siento vulnerable contigo porque sólo tú podrías llevarme por el camino de la amargura. Soy adicta a tus mofletes y a tus labios curvados. Guárdame unas cuantas muecas para el miércoles, ¿sí?

Qué bonito es sonreír sin deberle nada a nadie.



domingo, 29 de julio de 2012

CASI 3 ROMPEPISTAS



Pasaba por mi pueblo de largo. Tenía un libro abierto. Leía exactamente esto:

"Mirad: somos un grupo punk, no sé cómo decirlo. El punk nos salvó la vida, a Carnaval y a mí, y también a Clareana, y a los Skinheads por la Paz. El punk fue nuestra salvación. Porque en este pueblo... ¿Cómo escoges un color, cuando lo único que hay son distintos tonos de gris mierda? ¿Cómo seleccionas el zurullo más guapo del vertedero? ¿El más apuesto?

Este pueblo nos estaba matando. Este pueblo tiene que responder de muchas cosas. Y aunque dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, quizás no es así. Quizás es sólo que lo que no te mata tarda un poco más en matarte. Se está tomando su tiempo, xino-xano, porque sabe que no vas a ir a ninguna parte. Te acabará matando, eso seguro, pero no tiene prisa, porque estás atrapado en Este Pueblo De Mierda.

Desde que tengo uso de razón, siempre he querido marcharme de aquí.

Pero."
                                                                                                                       "Rompepistas", Kiko Amat, ed. Anagrama.



El puto I Ching ha hecho que, al releer, este párrafo se convierta en otra cosa. Mierda de metáforas y peste de emoticonos. Me voy a cagar en la puta que parió. Qué buenas las risas, eso sí. Mi chicle temporal ya no sabe a nada. Atentos que, un día de estos me voy al súper y me compro una bolsa de sugus que lo flipáis. Alé, adiós.