martes, 1 de octubre de 2019

EING?


Eing? es una onomatopeya española para una pregunta que no es pregunta sino sorpresa con tono interrogante de no esperarla ni entenderla.


De vez en cuando entro en el blog y escribo algo que dejo en borrador. Todavía más de tanto en tanto, reviso lo que escribí y compruebo si hay spam que eliminar en los comentarios. Hablamos de que hace menos de una semana vi que tenía pendientes de aceptar dos comentarios que Ricardo en modo fan había dejado animándome a seguir escribiendo este año. Correcto. Has leído bien. Mi amigo leyó lo que escribí y se tomó la molestia de comentar dos veces, no me dijo ni media en persona (y eso que nos vemos una vez a la semana) y yo lo descubrí hace una semanita.

Total, que abrí el blog hace unos días, me puse a cotillear entre pestañas y me flipó el número de visitas y, especialmente, el origen de las mismas. ¿Quién coño en Ucrania se dedica a leer mis mierdas? ¿Dónde está Región desconocida? ¿Para cuándo que mis sobrinos puedan entender esto que escribo hoy?

Supongo que la mayoría llegó hasta aquí por Love of Lesbian, las letra de alguna canciones, los fragmentos de libros.... Me sorprenden las estadísticas de visitas por entrada. Asumo que no entiendo nada de esto y que no hace falta saber ni de números ni de letras.


Perdón si llegaste aquí por buscando respuestas. Si las encuentras en otro sitio, dímelo, porfa.

Agradecida por las visitas.


Bienvenidos todos.

WERNER y el amor desperdiciado.

Hay un tipo que vuelve cada vez que puede a la escuela en la que curro. En el último par de años ha ido y venido más veces de las que puedo contar con los dedos de una mano.

Nunca he sido oficialmente su profe pero hemos estado juntos en clase varias veces, varios días seguidos. Recuerdo, por ejemplo, la primera vez: estábamos en el aula Raval y él estaba sentado frente a mí. A mi lado izquierdo estaba Beat (suizo) y a mi derecha una chica estadounidense de la que no recuerdo el nombre y, a su lado, Katelyn (no sé si escribo bien su nombre pero fue compañera de Marwan, era fan de las jirafas y adorable de principio a fin)

Como os decía, ahí conocí a Werner. Luego nos hemos cruzado mil veces, especialmente fuera de clase, porque los dos somos madrugadores y me encuentro con que está en mi clase cuando yo llego 30 minutos antes de que empiece o lo mismo al terminar.

La cosa es que ayer, como siempre, yo llegué pronto a preparar mi aula y me lo encontré tecleando en su portátil, con varios libros abiertos, muy concentrado. Educadamente le di los buenos días y él me respondió casi sin mirarme. Cuando ya salía a la terraza me preguntó mi nombre. Punzada en el corazón. Él lo notó y se disculpó. Yo bajé a hacerme otro café para animarme.

Cuatro tramos de escaleras dan para muchas preguntas: ¿Por qué no te acuerdas de mi puto nombre y yo sí del tuyo? Si hay mogollón de estudiantes y sólo un puñado de profes, ¿no debería ser al revés la situación? ¿Tan olvidable soy? ¿Mis clases durante los últimos dos años han sido tan meh que ni te acuerdas de cómo cojones me llamo?


Y una, que es persona y anda cansada últimamente por la cantidad de curro, se siente pequeñita nivel invisible. A la misma se le cruza por la cabeza la idea de que ha sido un amor desperdiciado. Yo recuerdo los brindis en la distancia de los lunes él con la sangría de Liesbeth y yo con mi americano con hielo, los saludos constantes a diario siempre que ha estado aquí, las conversaciones sobre el wifi, los planes después de clase, las dificultades con una lengua nueva.... y él no se acuerda de mi nombre.

Pensaba sobre esto anoche, un pelín frustrada pero manteniendo el espíritu profesional. Esta mañana nos hemos cruzado en la entrada y como siempre nos hemos dado los buenos días. Ha repetido dos veces mi nombre al  final del saludo, alto y claro, sólo le faltaba colgarme flechas y exclamaciones. No me queda otra que perdonar y celebrar que, por fin, existo. No hay amor desperdiciado si dos tiene buena voluntad. ¿No?




LA PROSODIA IMPORTA



¡Qué mala memoria!
¡Quema la memoria!

La prosodia importa. El tiempo también.


The New Raemon lo deja bien clarito en "Tú, Garfunkel"

jueves, 5 de septiembre de 2019

La vida simple VI

¿Cotillean los profes sobre sus estudiantes? Efectivamente, los profes cotillean sobre sus estudiantes. Y mucho.

Esta semana, en público, andamos tirando de conversaciones triviales (que si va a llover, que si ya se nota menos bochorno...) como si no fuera el final de una época. En privado estamos todos medio raros, resituándonos, aceptando que se van tres míticos.

Aparecieron, para mí, en este orden: Carinne (en la prueba de nivel de los lunes), Marwan (en una clase de conversación) y Nano (en un grupo intensivo regular). De los segundos había oído mucho y muy bueno antes de ponerles cara y ojos. ¿Sabes la sensación increíble de cuando una buena primera impresión se queda corta? Pues eso.

Cada jueves/viernes de estos últimos meses, cuando mirábamos el horario de la siguiente semana, el pensamiento interno era más o menos: tengo un A1 unidad 4-5, luego CASA y luego CASA. Y afrontábamos la semana infernal veraniega con la tranquilidad de saber que dos o cuatro horas de las seis u ocho iban a ser muy agradables, con muuuucho menos agobio, casi optimistas. Y lo eran. Siempre.

Al final de la jornada intentábamos planificar qué haríamos al día siguiente y casi todos los días en las pausas Arturo me soltaba: ¿Sabes lo que hablamos ayer? Pues nada, lo siento, no he podido hacer lo que dijimos... es que me han preguntado sobre no sé qué y nos hemos liado a hablar y se nos ha pasado el rato. Y a mí me pasaba casi igual. Y a todos. Hablábamos sobre eso el otro día algunos profes y estábamos de acuerdo en que cuando la clase fluye todos salimos ganando y que ellos tres en el aula eran un win-win de manual.

Mañana es el último día de Carinne y de Nano, Marwan dijo hasta pronto el martes. La semana que viene parece, de entrada, poco apetecible. Todos sabemos que aquí unos vienen y otros van, los que entran por los que salen.. pero hay huecos muy difíciles de llenar.

Para nosotros -y hablo en general- han sido estudiantes modélicos, todo lo que un profesor puede imaginar en positivo. Para los otros estudiantes han sido compañeros perfectos, divertidos, amenos, humildes, humanos, empáticos.

Para mí, han sido, son y serán parte de mi otra familia, sin relación genética próxima pero muy cercana emocionalmente. Millones de gracias por la paciencia, por la actitud, por las preguntas, por la honestidad, por la amabilidad, por las risas y las carcajadas. Ha sido un puto placer compartir tiempo, espacio, experiencia, ideas, inquietudes y demás con vosotros.

Carinne (+  sororidad), Marwan (+ indie catalán espacial) y Nano (  Bcn), os echaremos de menos infinito.


No me tengáis en cuenta la selección musical, por favor. Tengo flojera y morriña por adelantado. ¡Nos vemos pronto, amigos!







martes, 21 de mayo de 2019

MIERDAS QUE VEO PENSANDO “A VER SI SE QUITA LA CAMISETA”





Time after time: Freddie Stroma y Josh Bowman haciendo de H.G. Wells (el primero) que persigue a Jack el destripador (el segundo)… repito, ¡Jack el destripador! Ni con esas. Bonicos de cara -que diría mi tía abuela-. Mucho chalequito, mucha corbata… total, mucho vestuario y poca chicha en general. La cancelaron porque se quitaron la ropa poco y mal y eso el público no lo perdona. No me puedes dar dos caramelitos y quitármelos tan rápido que no sé si son de piña o de fresa.

True Detective (season 2): Taylor Kitsch gana mucho sin melenas y lo gana todo atormentado pero me aburrí taaaanto que desgasté la F8. Hay una escena (UNA[Maica Val1] ) que me hizo abrir los ojos y tener esperanzas. La linkeo para que nadie más contemple como posibilidad limpiar los cristales o usarlos para abrirse las venas. Habría que hacer otra entrada que liste a peña que pierde mucho cuando enseña el ombligo.

The 100: Yep. Lo confieso. Fangirleo a tope. Bellamy es el mayor culpable aunque no el único (nuestro Desmond me puede casi siempre) Antes de ponerme un capítulo consulto Twitter y lo valoro. De su última temporada he visto capítulo y medio que es el tiempo que necesitan mis calcetines de pedicura en hacer su magia.

The musketeers: Vamos a decir que incluso Porthos tiene sus momentos. La serie es básicamente infumable pero salen tres macizorros por los que debemos dar gracias. Santiago Cabrera (el amante de la rubia en Big Little Lies, mmmmm…  ¿no salía también en “Heroes”?, A.K.A. Aramis), Luke Pasqualino (¡oh, cómo me gustó “Skins”!, wait, ¿podría ser mi hijo?, A.K.A. D´Artagnan) y, mi favorito, Tom Burke (sí, el del labio leporino, nuestro Strike, A.K.A. Athos). De carnaca hay entre poco y menos pero dime tú donde has visto a tres jamelgos semejantes en pantalla a la vez.

Outlander: ¿hay algo que me dé más pereza que los viajes en el tiempo? Fregar los platos, quizá. Ella es una tipa flacucha que va al pasado y conoce a un highlander de los de falda y mugre, brutote a lo vasco (entiéndase por eso la comunidad situada al norte de la península ibérica a la que pertenece misteriosamente el compañero de curro que se ha negado a pisar a una puta cucaracha hoy y a quien deberían confiscar su puto DNI). Total, que en la primera temporada el highlander se descamisa de manera regular y es una cosa bonita de ver. Conforme avanzamos temporadas el tipo racanea torso de tal forma que es evidente que le han subido el caché. La última vez que me puse un capítulo ella llevaba un escote que mostraba el inicio de sus ingles brasileñas y él se había puesto peluca. Me enfaduqué y la borré de mis “Siguiendo”. Injjusticias, no.

Heroes: “Save the cheerleader, save the world” tuvo su aquel la primera temporada. Las siguientes y el “Reborn” cumplieron con su cometido de descubrirnos a gente empotrable. Milo Ventimiglia enseñó mucho menos de lo deseable pero lo hemos podido ver también en “This is us” y, entre drama y drama, hay metraje aprovechable.

Tutankhamun: Una escena (UNA) de Max Irons descamisado. El resto de la serie Max se la pasa en los extremos: trajeado para sus cosas de las subvenciones arqueológicas o llenito de mierda excavando. Me gusta igual. Es hijo de Jeremy y se nota. En su caso, la combinación de ojitos de cachorro arrepentido y el acento británico hacen que me coma merdolos con ínfulas tipo “Condor” o cosas peores.

Animal Kingdom: Están todos buenorros y viven en una casa con piscina, no digo nada más. La primera temporada fue bastante decente pero ahora mismo estoy en ese punto en el que ya no sé quién va ganando en la competición de Malotes Amateurs vs Tontos Pro. Anyways, totally worth it.

Jack Ryan: La vi casi contra mi voluntad porque, claro, sale John Krasinski y babeaba con la idea de un Jim Halpert de la vida a lo Jack Bauer. Si mi memoria no me falla, se quita la camiseta en tres capítulos y desde que fue portada de Men´s Health no es lo mismo. Me dio para poner en orden el escritorio, hacer un par de lavadoras, stalkearle en redes, hacer un bosquejo de un monumento a su nariz y, sobre todo, echar de menos a lo loco una serie como “The Office”.






 [Maica Val1]https://www.youtube.com/watch?v=jwODkNOqQYU

viernes, 5 de abril de 2019

BAJO LA PIEL (Alice Wonder)

Últimamente duermo poco y mal. Curro mucho. Me preocupo demasiado. Me maquillo algunos días.

Sigo aquí.




BAJO LA PIEL

Vida de mi vida ¿A dónde hemos llegado? Si tú me querías ¿Por qué estas llorando? Niebla que acaricia, luz de la penumbra Estamos tan cerca Más solos que nunca Puede que el querernos No sea suficiente Quizás con el tiempo Lo entendamos todo... Como el agua tu sacias mi sed Somos dos imanes a perder Volveré a sentir, volveré a amar, será otro olor No será igual Vida de mis días Dime, ¿estás sufriendo? Dime si te cuidas Cura alguien tu herida Una última noche Vuelvo a tu escondite Y en este silencio Lo he entendido todo... Como el agua tu sacias mi sed Somos dos imanes que se dan la espalda Si algún día me marcho, olvídate de mis errores Quiéreme, quiéreme La edad de llorar bajo la piel No sé si algún día aprenderé Mientras me preparo para verte sonreír lejos de mí... Mientras me desplomo sobre pólvora a punto de Mientras me desplomo sobre pólvora a punto de Mientras me desplomo sobre pólvora a punto de Mientras me desplomo sobre pólvora a punto de encender Vida de mi vida Dime si te cuidas Niebla que acaricias Vida de mi vida ¿A dónde hemos llegado? Si tú me querías…


Alice Wonder

P.D.: Que no se me olvide volver a esto ("Por si apareces").Ni esto ("Gabriel by lamb").

viernes, 12 de octubre de 2018

B2.1



Si me hubieran dado 1 euro
por cada vez que recordé algo absurdo de mis estudiantes
me habría comprado una casa hace años
(si hubiera aprendido a ahorrar, claro)
Nadie en mi familia debería nada a los bancos
y yo disfrutaría yendo con ellos a cerrar sus cuentas
y enseñándoles el dedo corazón al firmar.

Si hubiera cobrado un céntimo
por cada error corregido, analizado y explicado,
hubiera podido dar la vuelta al mundo un par de veces ya como mínimo.
Si hubiera sido infalible,
no habría estudiantes que repiten año tras año.
Por suerte, soy tenaz y ellos también.
Cada uno de esos céntimos lo destinaría
a viajar, a conocer, a probar y a equivocarme.

Si me dieran dos céntimos
por cada minuto extra que dedico a mi trabajo
-ahora también, después de 15 años-
sería asquerosamente rica
y abriría escuelas gratuitas por todo el mundo
y me iría con el Ian y la Zoe a probarlas
y aprenderíamos idiomas, cultura, humanidad…
y seríamos mejores personas en el futuro
y, si no me equivoco, muy felices antes, durante y después.

Si me hubieran regalado una moneda de 10 céntimos
por cada vez que tuve que repetir algo que ya había explicado
(50 céntimos por algo explicado menos de cinco minutos antes)

por cada vez que tiré de paciencia
por cada vez que solté una sonrisa en lugar de un zasca
por cada vez que escuché  con buena cara un drama que era evidentemente una excusa cutrona
por cada vez que alguno habló en algo que no era español…
no tendría un móvil patata
ni compartiría piso
sabría cosas pero no de oídas
comería sushi el 70% de los días
pizza el 5 %, paella otro 5 % y sorpresa el resto.

Si ganara cinco céntimos
por cada vez que lucho contra los elementos
-          Opción A: es lunes y tengo sueño
es martes y anoche fue Happy Mondays
es miércoles y todos sabemos que es un día estúpido
es jueves y no me concentro porque ya estamos casi terminando
es viernes y, honestamente, me perdiste hace rato-
-          Opción B: tengo muchas clases
puedo entender pero no hablar
puedo escribir pero no hablar
puedo hablar pero no escribir
y así hasta el infinito.
Dramas ad aeternum.
-          Opción C: tengo visita esta semana
trabajo mucho
duermo mal porque hace calor
la gente aquí habla catalán y no entiendo nada (¡!)
me robaron hace dos días
estoy de vacaciones
llovió y me quedé en casa.

…. Como os decía, si ganara algo
por cada vez que escucho una excusa patillera,
mis sobrinos tendrían paladar gourmet
y el resto de pasta la invertiría
en buscar remedios a dolencias
tan comunes como las almorranas
tan exóticas como el Chron.

Si me hubieran dado un abrazo
por cada vez que aprendieron algo (el tamaño no importa)
por cada clase en la que se rieron
por cada día que valió la pena,
seguiría teniendo telarañas en la cuenta del banco
pero estaría contenta casi 24/7.

Si yo hubiera pagado 1 euro
por cada sonrisa de mis compañeros,
por cada plátano desaparecido de la cocina,
por cada café americano con o sin hielo,
por cada ratito amable en comunidad de antes y/o después…

(Melissa Lozada tiene parte de culpa)



Mi balance real a día de hoy: Abrazos profe-estudiante y profe-profe, camiseta nueva, sonrisas everywhere, carcajadas de enseñar hasta la campanilla y que te falte el aire, confesiones, buen rollo general. Me siento como mis chicos cuando entienden, por fin, los pasados o la diferencia entre ser/estar.. esos ojos que parecen nuevos, esa sonrisa de superviviente, esa cara mezcla de cansancio y satisfacción. De alguna manera, después de no sé cuánto tiempo, he llegado a B2 de contentismo -no de contentarse, sino de estar contenta, contenta (x2) - y lo estoy disfrutando. Click.

martes, 31 de julio de 2018

BENYSOL






En la película «Zoe» (2018) cada cual ve un tema. La tecnología, la amistad, el amor humano/máquina, el amor en mayúsculas y a secas, el sexo, la ciencia emocional...

Lo que más me flipó de la película fue, por un lado, que Cole, el presunto experto en aplicar emociones a robots, fuera incapaz de reconocer y gestionar las suyas propias y, por otro, el Benysol, una droga azul fluorescente que se bebe y te permite experimentar enamoramiento durante unas horas. Ideal, o así lo venden, para matrimonios con muchos años de convivencia a sus espaldas y para personas solitarias que buscan sentir sin complicarse. No puedo ser la única rancia que vea el problema. Estadísticamente es imposible.

Vamos a ver. ¿Te imaginas estar enamorado de un alguien durante unas horas? ¿Cómo debe ser eso de que se te pase el efecto y veas claramente que la otra persona no te interesa lo más mínimo y, además, te cae mal? ¿No es lo que algunos ya hemos vivido pero acelerado y multiplicado hasta el asco? ¿Querríamos repetir planchazos? ¿No provocaría el efecto contrario al inicial deseado, el sentirse más solo? ¿Si no es real, existiría? ¿Hablaríamos de masturbación emocional?

Hacia el final nos insinúan que hay seres que son Benysol o que lo llevan incorporado en su manera de ser y que junto a determinados seres provocan algo similar a los síntomas del amor (la sensación de calma y confianza, la expresión física sincera de esa emoción, la bondad, etc) pero que son casi invisibles y quien los ve no los piensa reales. 

La he visto dos veces y tengo claras dos cosas. 1. Incluso en pelis así la heterosexualidad se impone. 2. Huiré del Benysol y derivados en cuanto aparezcan.

Llegué a la peli por el título y me quedé por todo lo demás. 



P.D.: lo demás incluye temporada alta de curro y neuronas fritas aunque juro por Ewan McGregor que tiene un visionado. No está al nivel de "Her" pero la compro igual.

lunes, 23 de julio de 2018

DE CAFÉS y PERDONES pendientes



Leña preparada para ser quemada -troncos antes recogidos y apilados-, mechero, tiempo y ganas. Me gusta cómo huele la madera al cortarla y, también, al prender. Me encanta el chisporroteo, el calor y el libro "Farenheit 451" (por lo interesante/peligroso que encuentro lo de controlar temperaturas y conocimientos y porque vi la última adaptación en largometraje anoche mismo).

De café entiendo poco, la verdad. Esta que escribe es de americano con hielo y dos de azúcar esté dónde esté y sea la época que sea. Supongo que no tengo muy desarrollado el paladar. La opción B es NO café y eso significa que hay cafés que nunca se darán, que no llegarán a ser jamás. No admito leche, ni sacarina. Pocas cosas tengo claras en la vida y una es cómo me gusta tomar el puto café.

De cafés pendientes sé algo y lo poco que sé me ha costado mucho entenderlo. Mis conclusiones son estas:

- Asume tus mierdas y no abones las de nadie.
- No hay nada más que hablar de momento. Por eso está archivado, generosamente, como pendiente, esperando a que amaine la tormenta, a que las ideas se ordenen, a que los sentimientos dejen de dirigir el cotarro.
- Del futuro nadie sabe pero, si quieres tener una opción, no des por culo y tira las millas suficientes para que nadie más se pringue.
- Evita a los intermediarios, los whatsaps, los ombligos, las indirectas, la sensiblería y los caminos de cabras. Poco bueno y fiable se puede obtener con esas bases.


En las últimas semanas he tomado cafés virtuales con amigos de EE.UU., de Alemania, de Polonia... Ayer mismo me tomé un café con dos amigos, una en Korea y otro comiendo en casa de unos ucranianos. El café pendiente tiene ese plus de haber sido postergado y ese drama de querer pero no  porque tú X y yo X y, al final, mejor otro día que hoy no soy persona, he agotado todos mis ahorros en materia de paciencia y me caigo fatal.

Pues eso, poco a poco y tiempo al tiempo. Primero tienes que encontrar los árboles, sacar el rato para decidir qué ramas cortar y hacerte con la herramienta. Luego hay que llevar los troncos y la pinaza cerca del futuro fuego y dejarlos secar para que después, cuando sientas frío, prendan bien. Si eres precavido, tendrás al lado, también, periódicos viejos y cerillas. Y puede pasar que, habiendo seguido todos los pasos, aparezca alguien y conecte la calefacción con toda su buena fe. ¿Qué hacer en esos casos?¿Paredón al inconsciente que se cagó en nuestra artesanía del fuego? Todo ese proceso que nos llevó años aprender se repite casi igual con algo tan simple como el café: ¿Guerra eterna a quien le ponga leche de soja/avena/x? ¿Mentar a la madre de quien inventó la puta Nespresso? ¿Tortura medieval para quien se sacó de la manga la sacarina del averno?

Estas últimas semanas he tenido muy presente en mi cabeza a alguien que, de repente (según mis coordenadas, claro) está tirando de maquinita, leche aguada y stevia. ¿Debería haberle metido una colleja el primer día que me invitó a café sacado del cachirulo eléctrico? ¿Tendría que haber escupido en su mejunje stévico y hacérselo tragar? ¿Merece que le meta leche de soja por las orejas cuando me dice que esto así es, indudablemente, lo mejor para todos? Igual sí, pero no lo hago porque lo primordial, para mí, es el clan del Colacao. Le doy vueltas, vueltas y más vueltas y lo que saco en claro es que yo nunca pedí ese café (ni lo quiero así), ni lo preparé para mí ni para nadie, ni aceptaré tomármelo ni deseo que se lo tome otro.

La empatía es muy chunga porque, aplicada a full, uno tiene que ponerse en el lugar de otros  ¡¡Y AL REVÉS!! Y eso significa que, a lo mejor, la respuesta que buscabas no era esta, pero ahí la llevas, te la comes igual, entra en el menú de hoy. En este caos general, la duda ofende y ofende tanto que empiezo a dudar de todo. ¿Será cierto que el Nesquik es una opción? Meses atrás no hubiera sido ni pregunta. Ahora que nos quitamos las máscaras... yo ya no sé.

De perdones tengo recuerdos chocantes. Para muestra, un botón: Mi madre, que se enerva cada vez que soy educada en un sitio público con el personal del servicio. Mi cerebro, que me recuerda cada tanto una vez en que otro lo dijo por compromiso cuando yo necesitaba de verdad la disculpa.

Por ir resumiendo, las ausencias y las presencias son necesarias. Dar la cara es importante. Echarle morro, también. Se me ocurren algunos motivos por los que deberíamos hacer un café de una puta vez y, multiplicados por un millón, los que justifican mi negativa. Sin rencores. Es sólo que no lo veo.






miércoles, 6 de junio de 2018

RECOSAS I






IMBD es casi una Biblia para mí. La consulto a diario porque tiene montones de información y me encanta saltar de nombre a nombre en modo aleatorio. Estas últimas dos semanas, dado el panorama seriéfilo, me he dedicado a ver obras basadas en libros y/o relacionadas con gente que sabe escribir. No tengo memoria exacta de la carambola que me ha llevado a "El conde de Montecristo" pero sí que, en algún momento, coincidió Jeremy Irons con Guy Pierce y descubrí que el primero es británico y el segundo australiano... ¿sabes esos momentos en los que todo tiene sentido? Pues eso... Lo que me inquietaba de Memento  ¡¡era el prota surfero!!

La peli es un MEH muy grande que va de un pardillo que aspira a capitán de barco y se pasa la primera hora de metraje volviéndose hipster mientras lucha contra historias que nos dan absolutamente igual y aprende gracias a un yayo que es sabio universal y lo mismo le enseña a usar la espada que a contar baldosas o a filosofar sin que se le vea el venir de lejos.

Luego, en la segunda hora y once minutos, escapa del postureo. Esa parte no se ve pero se afeita y huele a Varon Dandy que tira patrás. El tipo se va a buscar justicia y el último ratuco nos lo pasamos viendo a malos y buenos tirando a los extremos taaaanto que quieres ponerte a repartir collejas sin más y tienes que recordarte que llegamos aquí por casualidad -sin ánimo de hacer daño- y que estamos a tiempo de darle a la X y eliminarla. Lo ideal sería sacar alguna moraleja cutrona de esto pero no pinta bien, la verdad.

Total, que estoy tendiendo la ropa cuando, de repente, llega el final: todos se abrazan. Sé que algo se me ha escapado porque hay caras que no reconozco. ¿Voy a darle patrás? Noooo, no voy a darle patrás. Ya cumplió su cometido, ya fue.

Mañana el Ian cumple 6 años y desde ayer tiene un diente menos. Tengo tres libros que envolver y varias excusas que inventarme por el Sr. Pérez. Todo bien. 


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