sábado, 18 de mayo de 2013

IAN, NAINO y las raíces



Naino es una de esas palabras comodín que sirve lo mismo para darte tiempo a recordar la letra de una canción que tarareas como para acompañar unos silbidos de ésos en bicicleta sin pedalear en cuestecica para abajo, feliz como una puta perdiz, oyéndote en estéreo la sonrisa, solete en la cara, los hombros y las rodillas pero sin picar, con brisilla fresca. Hasta casi adulta me chupé muchas canciones de naino-naino con tu abuelo, especialmente en el coche, intensamente en las caravanas de Semana Santa, de vacaciones de agosto, de los fines de semana, sábado mañana tempranito o domingo anochecido en las cuestas del Garraf, analizando los nainos, los nonainos y los recontranainos en quejido enfaducado lloroso sostenido.


Oye, cuidado, tampoco te flipes mucho, "Nunca le des la mano a un pistolero zurdo" (es una frase del libro de la foto que ilustra el post), o lo que viene a ser que no te lances a deducir ni a sacar imágenes de la chistera porque nada de lo que piensas se acerca ni por un momento a lo que vivimos tu madre y yo... y te puedes llevar una gran sorpresa, cachalote. Para empezar y desmontarte ya de inicio, tú nunca has conocido a tu abuelo José Luis con bigote. Y digo bigote cuando quiero decir mostacho del copón. ¿Te pensabas que lo sabías ya todo? No te queda ná, enano... (y qué bueno que te quede tanto!)


Si bien es verdad que "Nadie llega a almirante en el barco de otro, así que todo el mundo necesita su propio sueño: cuando pierdes uno, tienes que saltar sobre el siguiente", también es cierto que nadie se echa a la mar siendo de terruño y sin flotador. No nos pierdas mucho de vista, chaval, no reniegues demasiado, no blasfemes de nosotros... Me acaba de venir a la mente una escena de "Mar adentro" , échale un ojo y ya hablaremos. En fin, Ian, que te guste o no, has mamado mi apellido, que es el tuyo, has vivido mi familia, que es la tuya, y eres como eres, en parte, por nosotros. Dale un par de vueltas, no te precipites... A mis años he llegado a la conclusión de que la negra sombra la traemos de serie y que ni tan mal, al revés, si sabes combinarla con otros colores y otras luces que también te vienen dadas. Nadar y guardar la ropa es complicado. Si es lo que te apetece, hazlo divertido, que tampoco tendrás nada mejor que hacer, ¿no? Yo soy más de bañarme en pelotas y que le den a la ropa pero, ya te lo he dicho antes, cada cual tiene sus cosas y todo bien si no hacen daño a otros.


He empezado con Quevedo y he terminado con Rosalía de Castro, tócate los huevos, sobri, ¿me das el minipunto o me guardas rencor todavía por tu primer chichón?










Aquí un fragmento de un poema de Quevedo:


Tras arder siempre, nunca consumirme;
y tras siempre llorar, nunca acabarme;
tras tanto caminar, nunca cansarme;
y tras siempre vivir, jamás morirme;
después de tanto mal, no arrepentirme;
tras tanto engaño, no desengañarme;
después de tantas penas, no alegrarme;
y tras tanto dolor, nunca reirme;
en tantos laberintos, no perderme,
ni haber, tras tanto olvido, recordado,
¿qué fin alegre puede prometerme?
Antes muerto estaré que escarmentado:
ya no pienso tratar de defenderme,
sino de ser de veras desdichado.




Aquí la letra exacta de la canción... 

Tras arder siempre, nunca consumirme;
y tras siempre llorar, no consolarme;
tras tanto caminar, nunca cansarme;
después de tanto mal, no arrepentirme
y haber, por tanto olvido, recordado...

¿Qué fin alegre puedo prometerme?
Antes muerto estaré que escarmentado
yo ya no pienso tratar de defenderme
sino  de ser de veras desdichado.






martes, 14 de mayo de 2013

IAN Y EL YAYO JOSÉ LUIS



Hasta que murió mi yayo Diego yo pensaba que tu yayo José Luis era una cosa... pero resultó ser otra. No, no es que pasara de humano a vampiro pero... eso de que la gente no cambia nunca es falso. Cambia el que quiere, el que sabe que tiene que hacerlo por él, no por el resto, que también, pero sobre todo por lo primero. La gente cambia, vaya que sí, casi siempre a peor, también es verdad. Las excepciones están para nosotros, nene. ;)


Tu yayo José Luis tiene poderes... es capaz de hacernos sentir protegidos a los suyos ( y de protegernos) y... también, de venir con un moratón en la cara porque se ha cabreado con un niñato que quería colarse en la gasolinera. Tu yayo José Luis, mi padre, ha sido muchas cosas en la vida.  A la gente, así, en general, hay que quererla como es, a pesar de lo que es, por todo lo bueno que es. De lo último tu yayo va sobrado, piénsalo... ¿que no?


Tu yayo José Luis, el día que conoció a mi primer ex, le regaló su reproductor de vinilos por aquello de que era músico. A mi segundo ex lo pilló saliendo de una habitación en su casa con cara de culpable elevada al infinito y tuvo los huevos de venir a saludarme a la cama y no alterarse lo más mínimo. Insistió en que mi ex2 se quedara a comer y le "obligó" a repetir de pollo a l´ast varias veces con una sonrisa gigante que aderezaba todos sus chascarrillos. No dudo de que lo quisiera ver explotar esparciéndose en trocitos por el comedor, tampoco que le perdonó todo -incluso el misterio y el secreto- en el instante en que vio cómo yo lo abrazaba. Él es así de generoso. Si quiere. Ya lo conoces. No hace falta que te explique el después de cada situación...  Cuando lo dejé con mi primer ex sacó su bola del mundo y me habló de contratar a unos rumanos (¿?) y con el segundo... bufff... ya te imaginas... te suena seguro porque se parece a tu madre y a mí (o al revés), se le calienta la boca, le crecen los colmillos, enseña las encías y parece que se va a comer el mundo de un mordisco. Da un poco de miedito a veces, pero tú no le eches cuentas que no va a por ti por más que lo parezca, aunque te haga dudar, por más que pienses que te lo merecerías. Contra ti, nunca. Contra  cualquier amenaza que te ronde, seguro, segurísimo, que sí.


Mi padre, tu yayo, es muchas cosas a la vez.
Como todos.


Tu yayo, mi padre, José Luis para los amigos, te coge en brazos y te da besos sin ponerse ni medio colorado. Es el mismo yayo que en tu primer día de vida dijo aquello de "Yo no lo cojo, a ver si lo voy a romper" con cara de preocupación pero sin mostrar un ápice de vergüenza. Por muchas cosas que yo sé y tú todavía no pero, especialmente, por eso de los besos y los arrumacos y las monerías que te hace, te digo que tu yayo es un valiente y que tienes que abrir todavía más los ojos, pequeño niño-búho... Ya lo entenderás... A mí me ha costado unos 30 años.


A todo esto, Ian... ¿tú sabes qué es ser valiente?
Por si acaso...


Valiente, de entrada, es el que se muestra tal cual es y se la pela el resto porque sabe que no hace daño a nadie. Valiente es el que rectifica si así lo siente. Valiente, por ejemplo, es él, que se ofrece a llevarme a pescar sabiendo lo pesada que me pongo, lo torpe que soy y la mala mar que levanto si me rota, si me cruzo, si me levanto airada, si amanece tramontana. Valiente, sin duda, es él, que te agarra de la mano y no le tiembla cuando tú, Ian de casi un añito, te pegas un lechugazo contra lo que sea y berreas como un cochinillo chico sin temblarle el pulso. Tu yayo José Luis no tiene camiseta de SuperMan con capa incluida porque no había de su talla, no porque no lo sea. Que no se te olvide, enano.

Superhéroes... Están más cerca de lo que creías...

Lo de los SuperVillanos lo dejamos para otro post, que estamos en crisis hasta de eso.

Besitos, Niño Chichón. Que viva el Lechugazo Intrínseco.

domingo, 5 de mayo de 2013

IAN y la sombra



Iba a escribirte algo así como que la sombra es mala porque oculta la luz, porque se come el dorado, porque lo apaga todo, porque es algo así como el antihéroe del sol... Y no.


La sombra te llega y aprendes a serlo inmediatamente porque está en juego tu vida, porque el negro no siempre viste más, porque estás hasta las pelotas de aguantar bochornos ajenos, tormentas extrañas.


Ahí vamos. Muchas veces tú te pensarás luz cuando puedes ser oscuridad para otro. Y al revés.


Ni tan mal. Todo irá bien mientras las fuerzas estén equilibradas y sepas -tú, sobri, sólo tú importas- que puedes ser luces y sombras, que lo eres, con cada uno lo que toca, lo que toque, y que te sientes equilibrado y respiras perfectísimamente y que cada héroe tiene su némesis complementaria.


Hay gente que es sombría de por sí. Tú, ni caso / No es tu caso. Disfruta de tus chisporroteos, no te cabrees con tus grises, tírale al blanco, no te esfuerces en mantener el negro a ralla que acaba por salir, arriésgate con tu paleta propia, que le peten al daltónico vital extremo si hace falta.


Desde siempre me han gustado los colores primarios y, si tuviera que complementarme, sería con algún color que me realce. El gris siempre queda muy a mano y no es mío, ni tuyo. Para mí, si tiene que tirar para el negro, que sea negro extremo. Si no, adelante con el cromatismo y su variedad, coño, que es primavera y nos apetecen verdes a lo bestia.


sábado, 27 de abril de 2013

lunes, 15 de abril de 2013

IAN RISTEANDO


Aquí andamos, nene, risteando un poco y acordándome de ti. Risteando, de leer a Risto Mejide, de en el proceso, vaya. Nada, no te quito ni un minuto más de atención y copio el texto, que es lo importante. Lee poquito a poco, masticando bien, no te me vayas a atragantar con tanta letra y tanta verdad. Una última cosa: no estoy de acuerdo con todo y me encantará discutirlo contigo cuando te salga de piiiiiiiiiiiiiiiiiiii
Alé, bonico, anda por lo segao.


Lo poco que sé de la vida

Lo poco que sé de la vida está en los libros que nunca leo. Lo poco que sé de la vida está en las líneas que no escribí. Lo poco que sé de la vida se cuenta tomando un café, se entiende tomando una copa y se olvida tomando dos.

Que nadie se me emocione ni albergue falsas esperanzas, porque con lo poco que sé de la vida, a duras penas se llena un corazón, por pequeño que sea. Sí, sobrino, va por vos.

Empiezo por lo que sé con toda seguridad. Sé que, con suerte, te vas a morir una vez. Así que procura no morirte más veces por el camino. No hay nada peor que esa gente que se va muriendo antes de morirse del todo. Para evitarlo, te regalo un método infalible. Mientras tú vayas decidiendo, todo está bien. El día que dejes de decidir, ese día, cuidado, porque la habrás palmado un poco.

Ten siempre más proyectos que recuerdos, es la única forma que conozco de mantenerse joven. Olvídate de la patraña esa de ser feliz, ya te puedes dar con un canto en los dientes si llegas a ser el único dueño de tus propias expectativas.

Que un euro se ahorra, y un polvo se pierde. Para siempre. Que hay que dedicarse a algo de lo que jamás te quieras jubilar. Por mucho que te cueste pagar las facturas. Por mucho que en las reuniones de antiguos alumnos te miren mal. Es mejor dedicarse toda una vida a algo que te divierte pese a no llegar a fin de mes, que pasarte un solo día trabajando únicamente por dinero.

Entre lo poco que sé de la vida, también te diré que nada de todo esto vale la pena sin alguien que te haga ser incoherente. Ni flores, ni velas, ni luz de luna. Ése es el verdadero romanticismo. Alguien que llegue, te empuje a hacer cosas de las que jamás te creíste capaz y que arrase de un plumazo con tus principios, tus valores, tus yo nunca, tus yo qué va.

Ojalá ames mucho y muy bueno, incluso a riesgo de ser correspondido. Que te despojen de todo, que hagan jirones de tus ganas y que te veas obligado a remendarlas con el hilo de cualquier otra ilusión. Que desees y seas deseado, que se frustren todas tus esperanzas y que acabes descubriendo que la única forma de recobrar el primer amor, que es el propio, es en brazos ajenos.

Dos emociones inútiles asociadas al pasado, arrepentimiento y culpa, y una emoción inútil asociada al futuro, la preocupación. Cuanto antes te desprendas de las tres, antes empezarás a apreciar lo único que tienes.

Qué más. Ah sí. Sé que al menos un amigo te va a traicionar, otro será traicionado por ti, y que te pongas como te pongas, los que no hayas hecho antes de los 30, ya jamás pasarán de buenos conocidos. Cuenta sólo con los tres principales, porque a partir de ahí, todo es mentira.

Para terminar, y hablando del tema, déjame que te presente a tu mejor enemigo. Se llama miedo. Quédate con su cara, porque va a estar jodiéndote de ahora en adelante. Miedo al fracaso. Miedo al qué dirán. Miedo a perder lo que tienes. Miedo a conseguirlo. Miedo a saber poco de la vida. Miedo a tener razón.

                                                                                                                     Risto Mejide, Hartículos

miércoles, 3 de abril de 2013

MICA y HACIENDA 2012




Ouuuu yeahhh!! Ha llegado el momento!!! Tatachááááán!!!! Ya está aquí... ¡¡¡La Renta 2012!!!

Qué momentazo, amigos,¡¡qué gran noche nos espera!!

Tecleo los datos correspondientes. Llamo a mi madre para que me dé los que no tengo y que ella atesora. Completo online todos los campos necesarios. Cruzo los dedos.

... Atención, sí, nos confirman que el número premiado en esta Renta 2012 es el... ¡¡¡ 1.643!!!

Me voy a DEVOLVER un rato. Luego volveré y me enfadaré muy fuerte.

Puta perra vida.
Me toca a pagar.
Otra vez.
Mil seiscientos y pico euros.
Me cago en todo.
Me cago en mi vida.
Blasfemo por teléfono con mis familiares. Mi padre se niega a prestarme la escopeta unos diítas, puto traidor.

"En positivo, en positivo... no te pierdas, no gastes energías que mañana vuelves a currar de once a siete..." me dice mi voz en off, "..piensa rápido a ver cómo te lo montas para pagar la puta mierda de Hacienda Semos Todos... piensa piensa piensa piensa piensa piensa piensa piensa piensa piensa" Entro en loop, sí, confirmado. Me doy cuenta cuando ya tengo el colmillo atravesándome el labio inferior. Una cosa lleva a otra: "Acuérdate de lo que dijo Arturo, ni se te ocurra sacarte las muelas del juicio... las necesitarás cuando seas una vieja pobre y quieras jalar algo que no sea líquido" Me da la risa floja -carcajada a buen volumen, sola en mi habitación-, locurón máximo, y me entretengo pensando cómo sacar pasta y apoquinar.

1. Ir al Meeting Point y extender la mano al tiempo que recito algo así como: "Iiiiio sooono una profesora miserabile e debo pagar a la Hasienda per favor, una aiiiuuuda... siñore y siñora... por favor..." Nota mental 1: llevar una copia de la declaración de la Renta 2011 en el bolsillo para que, sólo palparla, el lloriqueo me salga natural. Nota mental 2: pringá, te vale casi cualquiera de la declaraciones anteriores. Nota mental 3: es que Hacienda me tiene manía.

2. Colgar de estado en el Caralibro: "Dame un leuro, payo, que tú tienes parné... un leurito solo... // Give me an euro, guiri... you have money, just one euro.." Adjuntar mi número de cuenta bancaria. Traducirlo a todos los idiomas posibles.

3. Comprarme una guitarra y un sombrero de copa. Empezar a explicar el contraste de pasados cantando mientras paseo entre mis estudiantes. Cuando les sangren las orejas (al segundo acorde) pasar el sombrerito. Repetir la operación cada día, en cada clase.

4. ¿A cuánto está el kilo de óvulos?

5. Clases de español a domicilio con Happy End. Petando el mercado.

6. Clases de español online amenizadas con baile exótico ("La sardana final").

7. Enviar una foto a mis padres de mí misma con un buen matojo de pelos en la boca. Guasap con el texto: "Que estoy muy loca, o me dais la pasta o me corto el pelo a mordiscos".

8. Callejear y asaltar a turistas. Metérmelos en el bolsillo. Hacerles una rutilla por los rincones de la ciudad que salgan al paso. Pedirles la voluntad. Repetir la estrategia cada noche al salir del curro de camino a casa.

9. Llevar el lema "Yo he venido aquí a hablar de mi libro" a sus cotas más altas. Cobrar 1 leuro por pregunta estúpida, por pregunta que no viene al caso, por interrupción innecesaria, por repetición de la explicación, por no traer los deberes... De ahí creo que sacamos un buen bote gracioso para todos los profes que estén en la misma situación.

10. A completar libremente: ___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________



Oye, que dice mi madre que le dé a ella 50 eurillos cada mes y así el próximo abril, cuando vuelva a tocarme a pagar, será menos... "¡Este año serían sólo 1000!" me suelta emocionadísima. Tócate los huevos. SÓLO 1000.... Tengo que interpelar, aunque no sirva de nada: "Buah, si es que eso no es nadaaaa... es que son ganas de cabrearme como una mona (o como una MICA, en catalán) y blasfemar porque sí.... si lo mismo, un poner, rebuscando en los bolsillos de los pantalones y las chaquetas, con lo que encuentre de calderilla, ya me llega... ¿que no?" Me prohíbe llamar al gestor, que ya mañana se pasa ella a hablar con él, que no quiere pasar vergüenza como las otras veces, que parece mentira que no me entre que el hombre no tiene la culpa, con lo afable que es... "Te cobra 60 eurazos cada vez que vas con mi declaración así que, como poco, tiene que atenderme pacientemente por teléfono y explicarme de otra manera por qué cojones yo tengo que pagar cuando no tengo un puto garbanzo y NO, no me sirve que me diga eso de que, como no tengo nada, ni piso ni casa ni coche ni putas, no puedo desgravarme... que NO- LO- ENTIENDO y se lo he dicho ya muchas veces, me cago en la puta, que no tengo porque no puedo tener, que no os queda claro, joder, que sólo te falta decir que siempre saludaba el muy hijo de puta..." Un saludo desde aquí, también, a las compañías de telefonía que hacen el agosto este mes, os lo digo. Están compinchados segurísimo. No me llegan los minutos "gratis" (¡JA!) de mi tarifa de mierda para rajar todo lo que me pide el cuerpo. El mes que viene, cuando me llegue la factura, les enviaré este mail:

"Payos,

yo no tengo un duro, hablad con los de Hacienda que os están haciendo la púa y se lo han quedado todo.

Alé, a tope con la conectividad,

Mica."



Hiperventilo menos ya, no preocuparse que este año invito yo.

martes, 2 de abril de 2013

IAN, ATENTO


Niño Mofletes, pequeño Cachalote, bienvenido otra vez.... ¿Listo?
¿Ya?
Va, que empezamos.

Esto va de cuando está nublado, grisísimo, y uno espera que llueva ya, que truene, que se desate la tormenta del siglo y no pasa nada.... absolutamente nada. Esto va de cuando uno se pone a pensar en lo peor, ni siquiera a pensar, sólo se pone en lo peor, y no cae ni gota, ni un jodido chirimiri. Esto va de cuando lo ves negrísimo y, voilá, arcoiris al canto que te crió, solazo, verano en abril, tirantitos, vermú....

Qué rica la vida, Ian, qué gustosa.... si le das tiempo, si pones atención, si no te emperras en seguir el puto camino de miguitas que marca la lectura de Hansel y Gretel.... Si hubieras estado recogiendo pan, te hubieras perdido este atardecer.... Y lo de ignorar atardeceres lo llevamos de serie, no les echamos cuentas a no ser que sea domingo y te pille bostezando en casa.


Me han venido a la mente atardeceres ajenos: un tipo cronometrando el momento en el que, oficialmente, se consideraba atardecer el cambio lumínico y que ponía una señal en su libretita de miserias, otro churri que sacaba la cámara y se flipaba con los zooms y los píxeles y las mandangas, otro pavo que se ponía de espaldas en plan vampiro cutrón... Y así. Lamentable en general.


¿Por qué esa gente actuaba así? Por las putas películas, Ian, que te lo tengo dicho. Que no aprendemos así sin más, Niñobúho, que somos animales de costumbres. Todo el mundo tiene su película mental, hasta el que te repite por enésima vez que está perdido y que no sabe dónde anda. Repetimos esquemas, argumentos, guiones... y no somos originales ni una pizca. Si la peli me gustó, ¿para qué voy a cambiar nada? Esa gente que te suelta "A mí, "El Señor de los Anillos" me moló por sus efectos especiales" Ah, muy bien, ¿tú qué eres, el puto pringado que se pasa horas jugando con el Photoshop? ¿están orgullosos en tu casa? ¿tu madre entró en el Libro Récord de los Guiness cuando te parió?  Ahí vamos, la peli te gustó pero no sabes por qué ni para qué ni si es la tuya y te ves de prota o de extra o de director....

A ver... te voy a dar unas instrucciones muy básicas y muy firmes. No me mires así. Piensa que es una especie de juego. Venga, no le des más vueltas.

- Vete al baño. Ponte enfrente del espejo. Acércate bien. Mírate a los ojos. Tienes que estar muy cerca, las pupilas abiertas al máximo.
- Sepárate del espejo POCO A POCO.
- Tócate la frente. ¿Tienes más de dos dedos?
- Tócate las cejas. Masajéate un poquito con el pulgar y el índice. Insiste donde duela.
- Tócate los ojos. Empieza por los párpados, sólo con las yemas de los dedos, luego pestañas, sienes y ojeras futuribles.
- ¿Qué tal un poco de nariz? ¿Cuántos dedos te caben? ¿Qué medida tienes?
- Pellízcate los mofletes. Observa cómo cambian de color.
- A mí, la boca me mide siete dedos. Nueve si la abro. ¿Lo superas?
- Saca la lengua. Sácate la lengua. Hazte gañotas. Mírate, qué carotas, Ian. :)
- ¿Sabes que hay lugares en los que para decir "no" mueven de arriba a abajo la cabeza? Prueba, prueba, ya verás que no es tan fácil como parece.


Vale, ya casi estamos. Tócate un poco, donde te rote, donde puedas, como quieras.

¿Sí?

Se me ha pasado el atardecer escribiéndote, Ian, ¿cómo lo ves? Seguro que hay quien blasfema y me llama lo peor por sudar mil de echarle un ojo al mundo de más allá de la ventana.. A mí, flis. Me la pela taaaaanto...

Si eres un tipo A de persona, se te habrá quedado mal cuerpo porque habrás seguido las instrucciones una tras otra y el final no es lo que esperabas, el Happy End de los cuentos.

Si eres un tipo B de persona, habrás llegado hasta aquí maldiciendo en voz alta porque estás en contra de toda norma establecida y, justo por eso, haces lo contrario. Y justo por eso haces lo que un tipo B cualquiera haría.

Si eres un tipo C de persona habrás empezado a leer sospechando que algo misterioso y especial estaba por llegar, una suerte de revelación divina que te daría la llave para triunfar en la vida, para ser FELIZ siempre, con mayúsculas.... Si es así... o yo he palmado pronto o tú no eres muy consciente de los genes que tienes y de lo poquito o nada que tiene que ver la vida con los cuentos infantiles.

Si eres un tipo de persona D, habrás releído lo anterior un par de veces como poco, sonriendo por lo bajo, torciendo el gesto en alguna palabra, habrás intentado adivinar el final del post como si hubiera premio si aciertas, te habrás puesto algo de música llegado a este punto -especial para este momento-, habrás dado al pause varias veces para leer en voz alta y que te llegue bien el mensaje, con sus pausas medidas, con sus cosas no dichas pero entrevistas.

No hay letra ganadora. Zasca al A y al B. Dudar está muy bien pero no te asegura el siempre ni el ahora. Zasca al C y al D.

¿Tenemos una sorpresa? Qué me encantan las sorpresas...


Mira que el abecedario es largo, ¿verdad? Y nos quedamos ahí, como si con cuatro letras pudiéramos ganar al Apalabrados de paliza. En fin, que la chuminada de las instrucciones no te ha podido hacer daño de ninguna de las maneras así que, si ése es el punto principal de tus reniegos y tus cabreos de ahora mismo... quejarse de vicio, lo llamamos en el 2013.







Onacelbar


En Onacelbar, donde vivo, los edificios se inclinan al atardecer y aparecen los arcoiris sin dar explicaciones, cuando les apetece. Faltaría más.


jueves, 14 de marzo de 2013

NOTA MENTAL: TOP5 DE UNA BAJA




¿Sabemos todos qué es una baja? ¿Tenemos alguna idea de cómo se gestiona una puta baja? Y, más difícil todavía, ¿alguien se atreve a hacer un top5 de cosas que necesita alguien que está de baja? Pasen y vean, amigos.

Yo soy de preocuparme y me transformo en mamá 24h con un PLAS! así que, para mí, una baja significa que no puedes currar y que, por lo tanto, no puedes hacer prácticamente nada. Exagerada, sí.  Lo del cómo se gestiona y en qué consiste, parece ser, depende de la mutua de cada empresa y de sus procedimientos internos, o sea, ni puta idea.

Notas mentales para futuras bajas ajenas:

1.Agua. En serio. Parece ser que en los 7 leuros que te cobra el Sr.Mercadona por llevarte la compra a casa no está incluido el terrible destino de cargar con 6 packs de botellas de agua. A mí, de verdad Sr. Jefe Mercadonil, me hubiera encantado amorrarme al grifo y saciar mi sed sin hacerle cargar el ascensor con cajas de agua pero... vuelvo a la primera pregunta del post, ¿sabemos qué es una baja?

2. Mimos. No vale la pena teclear más. Evidentísimo. Persona de baja igual a persona floja, igual a cabreo intrínseco al ver cómo las abuelas adelantan sin poner ni un puto intermitente, arrollando, sin respetar los carriles ni las señales universales. Llegas a casa después de una excursión minúscula y brevísima al súper -a por agua, por ejemplo- y te apetece alguien que te dé palmas, que te lance unos olés, no sé, un algo, unos mimitos, un abrazo, un par de besos. No te digo el "We are the champions" pero... algo. Putos rancios todos.

3. Chocolate. La baja es un estado de caprichitos primordiales y poco justificables más allá de la firma del doctor de urgencias. Digo chocolate como podría decir otros miles de productos pero... ¿para qué arriesgarnos? Como mucho mucho, sin salirme de lo seguro, te cambio el chocolate por pipas. El tema es que son muchas horas rascándose las bolas y que eso crea cierta ansiedad en los individuos... Si hablamos de persona con pareja igual podemos cambiar el chocolate por otros sucedáneos. ¿Acabo de teclear que un orgasmo es un sucedáneo del chocolate?¿Así, en este orden? ¿Veis? La baja es muuuuyyyyyy mala, niños y niñas.

4. Papeleos. Aquí voy a poner una cara muy seria. ¿Qué cojones pasa en este país? ¿Tan difícil de entender es que, si no puedes ir a trabajar, tampoco puedes hacer el camino de Santiago de mutua en mutua y tiro porque me toca? Me cago en Riau. Que si llama a tal, que si envíame pascual, que si tráeme los papeles y luego te vas a la mutua, que si llama a la otra mutua y que te visiten allí... y así hora tras hora. Jordi Évole, por favor, dedícale un ratín a investigar a qué se dedican las mutuas y por qué cobran lo que cobran... ¿Tienen algún tipo de acuerdo con las compañías de telefonía? No me explico, de otra manera, tanto laberinto y tanta pollada.

5. Voz. Palabras también valen. Es cierto que estando de baja el estado de sociabilidad decrece bastante pero... mola despertarte así. La baja también te exime de contestar con prontitud. Debería haber una cláusula para la otra persona, con minutero incluido. Quien está de baja recibe inputs y tal... a mogollón... y responde cuando le rota porque tiene muuucho tiempo. ¿No es justo?


Estimado público, gracias por todo. Corto la venda de mi gemelo izquierdo y se la dedico a ustedes. No tiro la montera porque no la tengo. Que quien sea reparta suerte pero que lo haga ya que parece que se la ha quedado para sí mismo.





Los 10 metros





Quitarse disfraces. Si ya nos hemos visto sin tela de por medio... ¿para qué insistir en montar Carnavales de finales de marzo?

Evitar el postureo. Ponerte unas gafas de pasta sin cristal no te convierten en Berto Romero. Ni siquiera te hacen gracioso. Largo y escabroso es el camino que del infierno conduce a la luz (Milton, "El paraíso perdido")

Acotar la distancia no significa acortarla. Con lo primero, ok. De lo segundo, ni hablamos.

Marwan tiene un pase. Desayunar con el sol en la cara día tras día es una de ésas cosas por las que no sabes a quién tienes que dar las gracias. Ni se os ocurra mentarme al Paco I.