
Literalmente consiste en desprenderse de las piezas de ropa que me protegen del frío. Es la evidencia de que el cuerpo humano es vulnerable a la climatología.
Dependiendo del día varío la hora para perpetrar este despropósito que anuncia una rendición: voy a ponerme el pijama, es decir, no hay calor humano hoy.
Primero me quito el jersey y el sujetador. Me pongo la parte de arriba del pijama. Después me saco las botas y los calcetines (que van directamente a la bolsa de la ropa sucia). Fuera pantalones y tanga (que se suma a los calcetines). Me meto en el pantalón del pijama y enfundo mis pies, incluido el dedo huevo frito, en unos calcetines gordísimos. Busco las zapatillas y me hago una coleta que deshago al minuto porque todavía se me escapan algunos mechones.
Hay algunas variantes:
1. Cuando alguien neutro está presente durante este proceso me dejo la ropa interior bajo el pijama y acabo por sacarme de la manga el sujetador que me asfixia.
2. Tarde y acompañada la ropa acaba en el suelo siguiendo un orden anárquico. El pijama se queda bajo la almohada o en una esquina de la cama. El verbo cambia y ya no es reflexivo sino animal: desnudar, siguiendo tus instintos, a otro. Este nuevo verbo viene acompañado del tacto, el olfato, la vista, el gusto... incluso el oído.
Metafóricamente es un verbo peligroso, especialmente sin la partícula SE. Alguien te desnuda, te descubre, te sorprende y te deja en pelotas con una mano delante y otra detrás. Odio que me desnuden. Se me pone cara de mala leche. No me gusta porque no me siento clasificable y, en esos momentos, el juicio parece eterno y resulta falso e incorrecto. "Eres tonta /agresiva / débil /lista..." Y me suena a siempre lo serás y no es verdad. En el desnudar a otro está la misma fugacidad que en la acción física. Soy tonta pero me cambio de ropa y soy la primera de la clase. Desnudarse, en versión reflexiva, es un acto de fe en el que, el que te escucha, te entenderá en cada palabra, en el contexto, en la intención. Adivinar, por parte del oyente, darse cuenta de que la confesión es real y no admite interpretaciones por el momento. Suena a utopía. Demasiadas variables dejadas al azar.
Hace poco de la última vez que me desnudaron. En lo físico nada que objetar, en lo metafórico...
Anoche me dijeron que soy una cachonda: Xavi, ya ves... ¿rectificas? Tengo la boca muy grande y la lengua demasiado suelta a veces pero lo que viste ayer no es nada.. me contuve, y mucho. Mi capacidad para soltar borderías, guarrerías, y demás es enorme.. La próxima vez, si se tercia, te lo enseñaré y te sacaré los colores... También dijo alguien que tengo un ego potente porque firmo con mayúsculas, que mi letra denota que soy frágil y cuidadosa porque entrelazo las grafías, que soy algo rebelde porque mi trazo es hacia la izquierda, que soy detallista porque pongo un puntito sobre todas las íes y acentúo meticulosamente cada palabra, que soy creativa por la flecha que dibujo al firmar, que tengo un carácter fuerte por las puntas de las emes...
¿Y ya está? Me desnudo un poco (por aclarar mis propias sombras):
- Todo depende del momento.
- Me gusta el sururro de mi propia ropa cayendo al suelo.
- Mi carácter es variable según con quién esté... A veces ángel, a veces diablo.
- Soy egoísta y egocéntrica. Necesito mirarme el ombligo un rato cada día, soy consciente de mi mundo, en el fondo ignoro el resto de realidades.
- Son las cinco de la tarde. Quiero una siesta. Mañana me levantaré muy temprano. Sesteo ahora lo que no dormiré esta noche ni mañana...
- ................................................................................................................................... (interpretaciones diversas de lo que callo y no otorgo)