miércoles, 31 de enero de 2007

EL TITO ADEL

Mamá Noel ha conocido hoy a su tito Adel.


Al principio, por culpa de su ética sueca, no le ha hecho mucha gracia lo de tener a un animal enjaulado.
Ahora está babeando...


Le dedicamos este blog por las risas y las complicidades de tantos meses, y los que vendrán.


En marzo vuelve a estar aquí con su espectáculo de baile.


Me comprometo a ir.


En esta casa se te quiere, se te idolatra y se te adora.

Viva!!!!
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FALTA MUCHO

Porque falta mucho para volver a disfrutar del sol, la playa y el tiempo libre.


Porque tampoco es necesario que sea verano para hacerlo.


Porque para mí MUCHO son dos horas esperando, o dos noches de frío, o dos minutos sin sonreír ni siquiera un poquillo por debajo de la nariz.


Porque he estado releyendo y revisando fotos y se me ha iluminado la bombilla. Recuerdo perfectamente qué leí en ese día.


Cerdeña, septiembre, nubarrones... Una novela negra en la maleta y un poema escrito a mano como marcapáginas. El poema era este:


ME BASTA ASÍ


Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso-;
entonces,

si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...

(Escucho tu silencio,
oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.)


Ángel González

Y la poesía, la buena, siempre me provoca el mismo efecto: me estiro entera y respiro más calmada.
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martes, 30 de enero de 2007

ZAPATOS Y CAMBIOS

Cinco pares nuevos. No comprados. Regalados.

Dos pares "normales". Sandalias grises y botines verdes. Poco tacón. Cómodos.

Estos, junto al otro par que le robaron al gato con botas (y pluma), son los más tremendos.

El quinto es inclasificable. En la parte interior pone Balenciaga. Me suena a caro y/o prohibitivo pero soy una ignorante (con decir que pensaba que se escribía con V...). Son adecuados para esa fiesta tropical en la que las camareras llevan un gorro hecho con piña y otras frutas en equilibrada y perfecta composición y los camareros maracas y sonrisas profident que deben valer una pasta también. Me da pena tirarlos. A caballo regalado no amanece más temprano.

Mañana... cambios.

Soy un animal de costumbres por lo que adivino en mi persona cierto malestar los próximos días. Incomodidad, adaptación, concesiones, buena voluntad... Me atrae la idea y no me amedrenta saber que voy a tener que buscar mi lugar otra vez más. Creo que trabajo mejor bajo presión porque en el fondo soy una perra de cuidado y si no me ponen, o me pongo, contra las cuerdas me acomodo y disfruto rascándome el pepe, o lo que sea, sin más preocupaciones. Pido perdón con antelación por las comidas de ollas y neuras varias que los míos sufrirán.... Un poquito de paciencia que en unos días se me pasa, ¡es la novedad!.

Desde hace unos meses noto cómo voy girando. Es cierto que los cambios no me gustan, ni las sorpresas, pero también lo es que después del primer impacto no tengo muchos problemas en sacarle la parte positiva a casi todo. No quiero tal ni pascual pero lo tengo así que más me vale disfrutarlo y sudar de todo lo demás. Los problemas vienen -vendrán- solos. Que no sea yo la que tire la primera piedra contra su propio tejado.

Y si no sale bien... que me jodan, seguro que algo nuevo he aprendido.
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domingo, 28 de enero de 2007

DESNUDARSE

Literalmente consiste en desprenderse de las piezas de ropa que me protegen del frío. Es la evidencia de que el cuerpo humano es vulnerable a la climatología.
Dependiendo del día varío la hora para perpetrar este despropósito que anuncia una rendición: voy a ponerme el pijama, es decir, no hay calor humano hoy.

Primero me quito el jersey y el sujetador. Me pongo la parte de arriba del pijama. Después me saco las botas y los calcetines (que van directamente a la bolsa de la ropa sucia). Fuera pantalones y tanga (que se suma a los calcetines). Me meto en el pantalón del pijama y enfundo mis pies, incluido el dedo huevo frito, en unos calcetines gordísimos. Busco las zapatillas y me hago una coleta que deshago al minuto porque todavía se me escapan algunos mechones.

Hay algunas variantes:
1. Cuando alguien neutro está presente durante este proceso me dejo la ropa interior bajo el pijama y acabo por sacarme de la manga el sujetador que me asfixia.
2. Tarde y acompañada la ropa acaba en el suelo siguiendo un orden anárquico. El pijama se queda bajo la almohada o en una esquina de la cama. El verbo cambia y ya no es reflexivo sino animal: desnudar, siguiendo tus instintos, a otro. Este nuevo verbo viene acompañado del tacto, el olfato, la vista, el gusto... incluso el oído.

Metafóricamente es un verbo peligroso, especialmente sin la partícula SE. Alguien te desnuda, te descubre, te sorprende y te deja en pelotas con una mano delante y otra detrás. Odio que me desnuden. Se me pone cara de mala leche. No me gusta porque no me siento clasificable y, en esos momentos, el juicio parece eterno y resulta falso e incorrecto. "Eres tonta /agresiva / débil /lista..." Y me suena a siempre lo serás y no es verdad. En el desnudar a otro está la misma fugacidad que en la acción física. Soy tonta pero me cambio de ropa y soy la primera de la clase. Desnudarse, en versión reflexiva, es un acto de fe en el que, el que te escucha, te entenderá en cada palabra, en el contexto, en la intención. Adivinar, por parte del oyente, darse cuenta de que la confesión es real y no admite interpretaciones por el momento. Suena a utopía. Demasiadas variables dejadas al azar.

Hace poco de la última vez que me desnudaron. En lo físico nada que objetar, en lo metafórico...
Anoche me dijeron que soy una cachonda: Xavi, ya ves... ¿rectificas? Tengo la boca muy grande y la lengua demasiado suelta a veces pero lo que viste ayer no es nada.. me contuve, y mucho. Mi capacidad para soltar borderías, guarrerías, y demás es enorme.. La próxima vez, si se tercia, te lo enseñaré y te sacaré los colores... También dijo alguien que tengo un ego potente porque firmo con mayúsculas, que mi letra denota que soy frágil y cuidadosa porque entrelazo las grafías, que soy algo rebelde porque mi trazo es hacia la izquierda, que soy detallista porque pongo un puntito sobre todas las íes y acentúo meticulosamente cada palabra, que soy creativa por la flecha que dibujo al firmar, que tengo un carácter fuerte por las puntas de las emes...

¿Y ya está? Me desnudo un poco (por aclarar mis propias sombras):
- Todo depende del momento.
- Me gusta el sururro de mi propia ropa cayendo al suelo.
- Mi carácter es variable según con quién esté... A veces ángel, a veces diablo.
- Soy egoísta y egocéntrica. Necesito mirarme el ombligo un rato cada día, soy consciente de mi mundo, en el fondo ignoro el resto de realidades.
- Son las cinco de la tarde. Quiero una siesta. Mañana me levantaré muy temprano. Sesteo ahora lo que no dormiré esta noche ni mañana...
- ................................................................................................................................... (interpretaciones diversas de lo que callo y no otorgo)

8 COSAS QUE SÉ DE MÍ

1. Mi mejor amigo se llama Marc. Sé algunas cosas de él también: hizo voleyball, tiene miedo a los espejos (especialmente en los ascensores), es selectivo y concienzudo, sus abrazos te dan mil vidas extras en el juego.

2. No sé hacer buenas fotos, de lo que se deduce que la del blog no es mía. Saco lo peor de las personas, flora, fauna u objeto que detecta mi objetivo. Debo decir que esta caracterítica ha acabado por estar presente en todas aquellas tomas en las que yo estoy implicada.

3. Me encantan las noches como la de hoy. Improvisación y buenos resultados. Me gusta ver el mundo de lejos a veces y llegar a casa cansada pero feliz y ponerme a escribir cuatro tonterías con un cigarro consumiéndose, velas encendidas y un poquito de música reflexiva. Acabar hablando sola en sueños.

4. Creo que soy adivina. Sí, sí, soy la típica futurista que se toca a sí misma las pelotas. Las fatalidades se me anuncian mucho antes de que sucedan y entro en el yo pienso que tú piensas que pensamos. Cambio de planes, me adapto y acabo por ser yo con muy poca gente.

5. Tengo un corazón pequeño. Esto lo sé seguro porque he visto las radiografías y mi médico no es tonto. Me jodió mucho cuando me lo dijo. Siempre había pensado que tenía un gran corazón y que por eso era tan monjita, tan buenecita, tan tontita, tan empalagosita, tan gilipollas... Me quedé sin excusa... Y me inventé otra pregunta. Un buen ataque es la mejor defensa.... ¿o al revés?

6. Mi color favorito es el azul. Lo combino con negro casi siempre pero me gusta con todo. Representa el mar, los viajes, las sirenas, los naufragios.. Los marineros fornidos también. Y "fijar el ancla" y descansar de verdad.

7. Me bebería otra cerveza pero son casi las cuatro de la mañana y se me ocurren otras formas de matar el tiempo. Y además creo que no queda ninguna en la nevera así que es estúpido plantearse la posibilidad sin pensar en un túnel que conectara con el badulaque 24 horas servicio a domicilio vía telepática.

8. Debo dejar de escribir por hoy... no está bien desnudarse en público aunque, como dice R. Navarro, yo, vestida, pierdo mucho...

YO (respuesta)

There's no time for us
There's no place for us
What is this thing that builds our dreams yet slips away
from us

Who wants to live forever
Who wants to live forever....?

There's no chance for us
It's all decided for us
This world has only one sweet moment set aside for us

Who wants to live forever
Who wants to live forever?

Who dares to love forever?
When love must die

But touch my tears with your lips
Touch my world with your fingertips
And we can have forever
And we can love forever
Forever is our today
Who wants to live forever
Who wants to live forever?
Forever is our today

Who waits forever anyway?

Who wants to live forever? (Queen)

sábado, 27 de enero de 2007

TIEMPO (posible)

Este hombre se llama Jesús Rollán. Es el ex-portero de la selección española de waterpolo. Quizá debería usar el pretérito imperfecto pero no me da la gana. Sólo por esta foto merece la pena usar el presente de indicativo.

Cotilleaba vagabunda y esperanzada por los blogs y fotologs de conocidos, amigos y desconocidos cuando me he encontrado con un vídeo de Montserrat Caballé y F. Mercury cantando aquello de la Barcelona de las Olimpiadas... y se me ha puesto la piel de gallina. He relacionado aquella época de infancia con los triunfos de este hombre y casi he podido oler a qué sabe la gloria cuando uno ya ha llegado a lo más alto pero tampoco es suficiente.

Hace un rato, cinco minutos, pensaba en él. Ni japonés ni sueco, ni esclavizado ni niño de papá. Él. Momento confesiones: no acostumbro a ello pero lloro cuando veo el júbilo en otras caras y lloré cuando salieron "nuestros" deportistas en los JJ. OO. del 92.

Es extraño reconocerse en la ilusión de alguien a quien no conozco ni conocí. Me parece, igual que entonces, que tiene cara de buena gente, que se cree el sueño y lo disfruta. No sé si es verdad, si lo fue.... no importa. Pienso en positivo, aún así no lo entiendo. ¿POR QUÉ?

miércoles, 24 de enero de 2007

CONEJOS

Cuando yo era pequeña, frente a la casa de mis padres, había una carnicería regentada por un matrimonio, dos hijas y un hijo. El ruido de las persianas metálicas subiendo me avisaba de que era hora del colacao y de salir corriendo al colegio. Tenían una parte a modo de colmado donde comprar lácteos y cosas de primera necesidad; gracias a la buena relación con la familia y a las promociones de ATO conseguí una fabulosa colección de cosas estúpidas tales como tupperwares, jarras de plástico y pegatinas.

Los sábados también me llegaba el sonido mecánico, el inconfundible estruendo del motor de la máquina que corta a lonchas, el golpe seco del cuchillo partiendo huesos y las vecinas cotilleando. Cada sábado me colocaba en el balcón y esperaba a que no hubiera mucha gente para bajar a ver al Sr. Ventura. Él, muy serio siempre -en apariencia- con aquellas cejas con vida propia, me llevaba a la trastienda donde estaban los conejos, algunos vivos y otros... Me dejaba estar allí trasteando un rato mientras él salía y entraba, ordenaba, limpiaba... Normalmente yo me quedaba cerca de las jaulas, les rascaba las orejas y poco más porque tenían los ojos rojos y los dientes muy largos así que se me antojaban violentos y amenazantes.

Un día, entre aquellos conejotes de mínimo diez kilazos, apareció uno de escasos dos kilillos. Me agaché y lo cogí en brazos. Incapaz de discernir si estaba medio dormido o medio asfixiado llamé al Sr. Ventura que atendía a las clientas unos metros más allá.
- Hola... -susurré al conejo- ¿Estás bien? Pequeño...
Y el Sr. Ventura, arma blanca en mano, cerró la puerta de la trastienda y se puso muy serio, mirándome, sin saber qué decir.
- Creo que está enfermo... o cansado, ¿es normal?
- Sí, es muyyy... bueno, no tiene mucho tiempo.
- Es muy pequeño. ¿Este también es para...?
- Sí... No te encariñes con él, ¿vale?
- Vale - dije, pero ya se me saltaban las lágrimas. - Pequeño... Oye...
- ¿Tus padres te dejarían tenerlo?
- No...
- Vaya, pues... Le has puesto nombre.
- Mmmmm... Sí.
- Mira, ve a casa. La semana que viene te paso a buscar muy pronto por la mañana y vamos a por un conejo para ti. Yo me encargo de tu madre.
- Pero.. yo quiero este.
- No se puede...
- ¿No puedes? ¿Por qué? Es pequeño...
- El sábado te buscaré uno más pequeño todavía.

Como siempre, muy digna, me fui sin mirar ni de reojo al conejo, para que doliera menos. Al sábado siguiente el Sr. Ventura cumplió con su palabra. Me dejó acompañarlo al criadero y elegí el más pequeño de todos. Él no estaba muy convencido porque decía que era un bebé y se podía poner malo con facilidad pero entonces yo ya era igual de cabezota que ahora. Le puse "Pequeño 2" de nombre.
El fin de semana siguiente mi madre preparó una paella de conejo estupenda que yo no probé y que me costó estarme todo el domingo sentada a la mesa sin poder levantarme hasta que no me terminara la comida. A la cama, a dormir.

Anoche me mordí la lengua para no rebautizar a nadie. Cuando le pones un nombre a las cosas son un poco tuyas; cuando te dan un nombre eres un poco de otro. Y eso estaría muy bien en un mundo en el que las cosas llegaran en el momento perfecto, en el que me durara un poco más la inocencia, en el que no me molestara no volver a oír mi nuevo nombre. Tirita que saco de un tirón.
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lunes, 22 de enero de 2007

ALMOHADAS


Érase un día de invierno en el que no había ni rastro de hormigas ni cigarras en la ciudad.
Érase una habitación en la penumbra y una sombra con complejo de avestruz.
Érase una almohada sin cabeza en la que reposar y una chica en la misma situación.
Érase una almohada con insomnio y una cama con un desierto lateral.
Érase una noche larga larga como de cuento sin final.

SE BUSCA CABEZA NO PENSANTE. IMPRESCINDIBLES BABAS Y LEGAÑAS MAÑANERAS. SE ADMITEN RONQUIDOS. Sra. Almohada (lado derecho de la cama, sólo noches)
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