martes, 30 de marzo de 2010

GUIÑOS y otros monstruos intempestivos





Guiño es un gesto físico que consiste en cerrar uno de los dos ojos y cuyo fin reside en remarcar lo que buscamos, sea una acción divertida extensiva y que hace partícipe a los presentes o un lugar común íntimo o gracioso.... Más o menos, ¿no?


Pues no he sabido explicarlo. Es que se me quedan muchos matices en el tintero... ¿Cómo se explica el punto de picardía y/o de seriedad implícito? ¿Cómo les cuento el ronroneo resumido que surge de repente? ¿Cómo decirles que hay un algo de invitación a la cercanía física, al palmoteo, al abrazo o, incluso -dado el caso- al beso de tornillo desenfrenado tras uno de ellos?


Me esperan mañana algunos de esos... Con algunos me reiré, con otros me temblarán las piernas y con unos poquillos, si hay suerte, o mala suerte, salivaré hasta rozar el ridículo.



El ridículo, la seriedad y lo evidente no están separados por comas sino por guiños.


A preparar los ojos.... A torear.....

viernes, 26 de marzo de 2010

ADELANTE, BONAPARTE

Nuevo trabajo de Standstill... Conforme pego voy oyendo...


http://www.youtube.com/watch?v=eEjhLTmmv5A&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=d73u1Pxkgbc&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=JFFhXbXic1k

http://www.youtube.com/watch?v=vU5pF4NmJTc&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=l-1Lqt59zhg&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=c7-tQ-BDTOk&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=qlcUlEIY7NI&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=ww5IQUX0PHc&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=t105K3_oRuk&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=-XWpv7HLn14&feature=related


.....


Segunda, tercera y próximas escuchas para días posteriores.... De momento me ha llegado al alma el "Cobarde pecador"...

martes, 23 de marzo de 2010

GALÍNDEZ

- Creo saber lo que quiero. Pero no lo sé del todo.

- Quiere prohijar a Galíndez y amamantarle con sus pechos.

- Calla, Ricardo, cojones.

Y todos se ríen porque te ha salido la palabra cojones más desgarrada de lo que es, como si al pronunciar la jota te hubieran arrancado la piel de la garganta.

- Quiero saber... Tal vez, por qué se la jugó.

- ¿Y eso es lo que quieres saber? Mira, bonita, yo soy medio vasco, no lo olvides, y conozco el paño. Aquí hay mucho espíritu de apuesta, hay apuestas hasta entre comedores de cazuelas de alubias, ¿no es verdad, tía? Y para ese señorito que tanto te obsesiona la guerra fue una apuesta, la postguerra otra y pasarse por los cojones, con perdón, a Trujillo y a la madre que lo parió, pues otra apuesta.

- No es tan sencillo, sobrino. ¿Por qué me he jugado yo el tipo toda mi vida? ¿Por apuesta? ¿Por chulería? Hay muchos códigos, no sólo el penal y en un momento de tu vida te haces un código para ti, o muy sencillo o muy complicado y ya para siempre vivirás pendiente de ese código, respetándolo o saltándotelo a la torera, pero ahí está el código, como un fantasma, pero como un fantasma que existe, que está ahí.

- Y en nombre de este código están justificados tus sufrimientos y tus sacrificios, pero también los de los demás. Eso es lo que me jode de los que te pasan por las narices aquellos tiempos de la guerra y la postguerra llena de héroes de una pieza. Eran como bloques de granito. Nada les hacía mella, pero pobre de aquel al que le caía el bloque encima. Morían por su código pero mataban por su código y todo estaba justificado en nombre del código. Prefiero a la gente que se apunta el código de cada día en la agenda y al día siguiente cambian de página y no se acuerdan del código del día anterior.

- Con esa filosofía, sobrino, sólo se vive al día y no hay esperanza de cambiar nada, de mejorar colectivamente.

- Las cosas cambian solas, muy lentamente y lo más que puedes hacer es darles un pequeño empujoncito para que caigan en su hoyo, eso es, el hoyo, como en esa jugada de golf, cuando basta darle a la pelotita suavemente y pum, se mete conformadita y tranquilita en el hoyo...

- Pero algo o alguien ha llevado la pelota hasta ahí.

- A mí lo que me chifa es empujar la pelotita, darle el último golpe, ¿no es verdad, bonita?


"Galíndez", Manuel Vázquez Montalbán, pág. 36, Círculo de Lectores, 1991.



Dos tipos de personas. Dos pensamientos. Quiniela para hoy. ¿En los chinos hay pelotas de golf?

lunes, 22 de marzo de 2010

SOY FAN

De un simple videoclip visionado una treintena de veces extraigo conclusiones, peregrinas, sí, pero conclusiones.... Y es que me pueden algunas cosas y justo antes de meterme en la cama he decidido que mucho mejor si las tecleo y así, día tras día, acabaré por memorizar mis chuminadas y lo mismo un día ya puedo plantar cara o lo que haga falta...

Mis cinco favoritos son:

- Los tíos que tocan la guitarra en días plomizos solos en una terraza. Admito balcón. Admito también día soleado. Lo indispensable es la guitarra, vaya.

- Los tíos que se ponen jersey de cuello alto.

- Los tíos que no tienen complejos y me miran de frente hasta que me ruborizo. Especialmente los que gozan de una mirada perruna, de esa que se cierra cuando están emocionados sea por lo que sea. Sobre todo si tienen un montón de pestañas oscuras. Abstenerse rubios, pelirrojos y albinos.

- Los tíos que hablan arrastrando el sonido, lamentándose, carraspeando a ratos, modulando su voz. Los susurrantes suman puntos extra. Los que se declaran plantándose y dándolo todo aunque sea con timidez valen x 2. Los que dicen "Tú no te muevas... Yo me quedo contigo", esos valen x 10.

- Los tíos con pelo japonés, crespado, abundante y mal cortado o despuntado. Más todavía si tienen barba rala. Qué decir de los que tienen las mandíbulas bien marcadas y unos labios jugosos. Mmmm... y con patillas de esas, deshilachadas.



Debo confesar que hay algunos otros puntos de interés personal sobre los que profundizaré internamente en próximos capítulos: forma y medida de las cejas, gorros-gorras-sombreros y cachirulos varios, vestimenta particular con líneas y algunos roces de buen uso, ritmo propio en el baile y en la carcajada, disponibilidad a la gesticulación cómica, capacidad para fijar la vista en un punto infinito y continuar con el discurso, nariz prominente, pose desgarbada propia de persona con huesos semigelatinosos...




Estoy enferma.

LA HORA DE LOS GIGANTES









Links a los videos de este hombre... Coque Malla y su nuevo trabajo "La hora de los gigantes". No sé qué me pone más, si su cara, su voz o lo que escribe. ¿Tiene un aire a Ricky Faulkner o me lo parece a mí?


http://www.youtube.com/watch?v=EnmE2UER-t0


http://www.youtube.com/watch?v=Gwte_5bYt2g&feature=related


http://www.youtube.com/watch?v=VVFhqFF0-qs&feature=related


http://www.youtube.com/watch?v=JgFbldLyNyw&feature=related


http://www.youtube.com/watch?v=4Nu3ZBRsA6Q&feature=related


http://www.youtube.com/watch?v=sltrRvqASj0&feature=related


http://www.youtube.com/watch?v=BBGfHp1-zl4&feature=related


http://www.youtube.com/watch?v=wlHDSvdwAa0&feature=related

jueves, 4 de marzo de 2010

PERRACA







A la vuelta, con el Sr. Silbidos poniéndome la cabeza a mil y la Sra. Con Ganas de Hablar que debe tener uno de esos móviles con batería autónoma para 500 horas, en el primer bus de la noche. Sube un hombre engominado que prueba los tres asientos pegados a los únicos tres pasajeros murmurando entre dientes por el poco espacio que tienen él y sus compras de primeros de mes y caprichitos varios. Bajo antes de parada porque sus suspiros airados y sus miradas ladeadas buscando culpables por la cruz de vida que le ha tocado en suerte me están minando la poca paciencia que me queda ya a estas horas.



Segundo bus de la noche. Pico la tarjeta y no funciona. La pruebo en la máquina de al lado y tampoco. Me acerco al autobusero que está conduciendo:

- Buenas noches, perdone, la tarjeta no funciona... y acabo de bajar del 7 y funcionaba.

Me ignora el tiempo suficiente para considerar adecuada la opción de pasar sin picar. Llega a la siguiente parada y, conforme abre las puertas, extiende una mano al vacío que interpreto como una señal. Le doy la T-10. Suben 4 personas. Una toma cual bastilla la máquina de la derecha. La segunda pasa taconeando y suda de picar. La tercera se abraza a la máquina mientras abre el bolso. La cuarta nos mira a todos como desde lejos, desde el rencor, justo detrás mío. Paramos en un semáforo.

El autobusero me devuelve la tarjeta y me grita que la pique en la máquina libre y que, si no funciona, pruebe también en la otra. La rencorosa situada a mi espalda no se mueve así que lo hago yo, situándome en el lado opuesto por si estuviera esperando para comprar un billete. Vuelve a pitar la maquinita. A estas alturas la tercera señora ya ha gastado su tarjeta picando por ella y por todas sus compañeras ausentes y libera el otro artefacto. El autobús frena repentinamente y me agarro a lo más cercano, la barra libre del artefacto nº2. Cuando consigo recuperar el equilibrio, un segundo más tarde, oigo a mi espalda una vocecilla:

- Sí, claro, ahora cuélate que ya espero yo a que termines de probar todas las máquinas.

- Señora, ¿qué rebuzna?

Y ni lo que he respondido es demasiado ofensivo ni he dicho palabrotas pero me ha salido de tan adentro y la he mirado tan mal que me ha dado hasta vergüenza. He vuelto al conductor que, no sé por qué, esta vez sí me ha tomado en serio, y me ha dado una tarjeta nueva. Avanzando por el pasillo me doy cuenta de que hay 4 ó 5 asientos ocupados en todo el puto bus y de que la burra maleducada y con prisas del enganchón me sigue mirando altiva. Me acerco y me siento a su lado.

- No había asientos, ¿no? Pues ná, buen viaje.


Coloco el mochilón en mi "regazo" y abro un periódico. A la tercera parada intenta levantarse. Remoloneo. Me demoro en la recogida de mis enseres antes de sentarme de lado y mirar al infinito como tan bien me han enseñado a hacer las abuelas que no quieren levantarse y pretenden que levites o que adelgaces hasta conseguir la talla infantil para colarte por el hueco que dejan sus abrigos de pieles, joyones y bolsos extra-grande, o sus bolsas de plástico, paraguas y lorzas.


- Bajo en esta.

- Ah, ¿sí? Pasa, pasa... Y sigue remugando.


Esta soy yo. Ahora. Echa una perraca con malas pulgas. Esto no puede ser bueno pal Karma ese.

miércoles, 24 de febrero de 2010

CONCLUSIONES

- Tener superpoderes no te convierte en rey del mundo.

- El meñique sirve para metérselo en la oreja e investigar. Minero sin casco.

- Mucha gente pide cigarrillos por la calle. Será la crisis. A todos les digo que no porque yo también estoy sin un garbanzo.

- Esta es una semana pizzera. Es lo que más me apetece a todas horas. Rápido, limpio, sin dolor. 15 minutos y todo listo. 20 minutos y la digestión en proceso irreversible. 12 horas y se queman las últimas proteínas de morsa a morsa y tiro porque me toca y porque es la hora crítica.

- El móvil funciona. Internet, a duras penas. De lo otro ya ni hablamos.

- Lo de tener una manta en el sofá es de nuestra generación. Mi madre sigue renegando y recogiéndolas como si fuera a pasar una inspección de habitabilidad, claramente antimantas y antivelas, en cualquier momento.

- Las abuelas no tienen problemas con explicar su vida a cualquiera por eso hablan de sus maridos y sus funcionamientos maritales con total confianza en cualquier pasillo. Si quieren hablar de política bajan la voz hasta hacerla susurro y miran alrededor sospechando de todos.... ninguna se muestra dubitativa en sus afirmaciones, son todas contundentes... y parecen sacadas de El Padrino en sus mejores escenas. Las jefas, ahora, son ellas.


- Para meter un dvd en su máquina correspondiente necesito calma. Para poner un video en el youtube también. Mis alumnos deben flipar cuando se dan cuenta de que no tengo ni idea de por dónde anda el mundo.

MILENIO Carvalho

p. 170

.... "A estas edades -se dijo-, no vale la pena conservar nada de lo que vivesw ni de lo que temes, y ya sólo cabe impregnar la piel de recorridos, porque alguien había escrito, sabiamente, que lo más profundo del hombre es la piel."


p. 115

....

- Tú lo tienes fácil para llegar a los sitios. No se llega a los sitios simplemente enunciándolos, ni se poseen las cosas llamándolas por su nombre.


p. 202

El tren parecía de juguete, a la medida de aquel cul-de-sac del universo en el que los penados habían abierto caminos, construido edificios, talado árboles e intentado fugarse desesperadamente por aquel laberinto de canales, dejando finalmente una memoria como difusa en la atmósfera de aquella población, retaguardia del mundo, y viajar en un tren que les rememoraba y que jamás saldría del ámbito de Ushuaia era como sentirse poseído por lo que quedara de sus almas de imposibles fugitivos.

- Es como si los tuviera dentro, jefe.

- ¿Qué? ¿Quiénes?

- A los presos. En un momento dado había en esta cárcel más presos que habitantes en Ushuaia. En cierto sentido, son los autores de todo esto.

- Desde que el mundo es mundo, casi todo lo han hecho los presos.








Pepe Carvalho y Biscuter son casi casi un Roto y un Descosido... No hablan de sombreros ni de coches... sino de gastronomía y países más cercanos que otra cosa.

Pizza y gorro de piscina. Me quedo con los dos para hacerme compañía esta noche que promete ser laaarga pero cálida.

martes, 23 de febrero de 2010

ESTO QUE VA UN CHINO, UN ESPAÑOL Y UN YANQUI...

Me apetecía. En serio. Pero ha sido como uno de esos chistes que empiezan y la gente se frota las manos... y acaban y todos tienen ganas de abofetear al culpable.

Destrempada común (y casi diaria últimamente). Una patada en la zona baja anatómica no provoca lágrimas de risa, sino de dolor. A eso súmale la piel fina, el miedo a punto, la desconfianza escondida en cada poro, el cansancio que recorre el espinazo, los malentendidos, los destiempos, las desganas, las interpretaciones, los análisis, los caracteres, los orgullos, las salidas de tono, la ropa guardada, el tic-tac amenazante y mortificador... Cóctel explosivo.

Esto que va un chino, un español y un yanqui... y el argentino escribe:

"En la vida, como en las cenas, nos empeñamos en creer que lo mejor es lo que está por llegar -comentó Otto, advirtiendo con agrado que aún iban por el segundo plato-. Lo malo es que en la vida, al contrario que en las cenas, nunca sabemos cuántos platos nos quedan todavía para acabar el menú.

Y en algún momento de la cena, la dulzura del postre nos recuerda que se va acercando el momento en que, a pesar de la tregua del café y los licores, habrá que pagar el gasto y salir solos, con las solapas del abrigo levantadas contra el frío, a la calle lluviosa, a ser devorados por la oscuridad."


La próxima vez hago un simpa. Como homenaje.

viernes, 12 de febrero de 2010

POR AHORA, NUNCA MÁS

Con experiencia en las exageraciones no me sorprendo al encontrarme repitiendo el título de la entrada: Por ahora, nunca más.

Y me creo la exageración en este segundo larguísimo que se me planta en frente y me tutea, como si me conociera de algo, el muy cabrito.



Los nuncamases no se pueden resumir, hay que vomitarlos:




- Nunca más llamaré a deshoras por el puro gusto de oír una voz.


- Nunca más llamaré a deshoras por la pura necesidad de oír mi voz.


- Nunca más llamaré a la hora acordada si no me apetece.


- Nunca más responderé a una llamada si no me da la puta gana.


- Nunca más veré el refrito de "Heroes", "Los Serrano", "Médico de familia", "X-Men" y etc. .


- Nunca más escucharé sin meter baza, callándome los consejos de mierda, aparentando que no sé nada de nada (porque, también para mi sorpresa, de algunas cosas sí que sé un poquito), simulando ser muda y no tener brazos ni manos ni ojos ni sonrisa o llanto, disimulando por si mi mínima neurona le hace sombra a la de otros.


- Nunca más me embobaré con la voz lastimera de A. Orozco pensando que dice algo que, en el fondo, no me dice nada.


- Nunca nás haré de madre... Sólo para mí.


- Nunca más leeré blogs ajenos con el cazamariposas en la mano, a punto de atrapar siempre una verdad con alas un tanto esquiva y demasiado maquillada para mi gusto.


- Nunca más escribiré sintiéndome incomprendida. Como yo, los hay a patadas.. es lo bueno de ser una persona -persona, eso sí- corriente. Nunca más se me olvidará que soy del montón. Ni que eso es bueno.


- Nunca más compraré fruta pensando en hacer una semana de menú monjístico. Ya sé que no me va. No soy capaz de resistirme a un cacho de carne, ni de ponerle barreras a la carne -que me encanta- ni de sonrojarme ante la llamada de la "sangre".


- Nunca más lavaré mis trapos sucios vía mail. No sé "decir" en letra todo lo que quisiera sin faltar a la verdad ni provocar malentendidos.


- Nunca más bordearé la línea que separa el bien y el mal. Para eso está,por algo decidí crearla, elegirla y respetarla.


- Nunca más permitiré que los días pasen sin que haya movimiento en mi azotea. Lo de echar balones fuera y justificar mi mediocridad a través de la falta ajenas... cansa. Pa cada cual lo suyo y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Sólo admito excusas del afgano tetrapléjico que no puede mover ficha en el tablero. El resto sólo tenemos "razones" insignificantes que le interesan, como mucho, al tendero de la esquina que está aburrido y mata el tiempo como sea y con quien sea.


- Nunca más... nada. Esto no tira. Habrá que buscar otras opciones, que siempre las hay, aunque no sean tan buenas como creíamos -aunque ni siquiera sean buenas. ¿Y qué? Mientras haya opciones....- Eso es porque uno está vivo y no lo tiene claro, o porque uno está vivo y le cuesta tomar la decisión que toca, porque lo mismo pica mucho... por lo que sea. Es lo de menos.


- Nunca más haré zapping. A según qué horas tanta imagen insulsa seguida, tanto "de oca a oca y tiro porque me toca"... no tiene sentido, ni fin.... no es práctico, vaya que no sirve.. ¿pa qué lo quiero entonces? Para nada.


- Nunca más diré lo que otra persona espera que diga. ¿Para qué si yo interpreto lo que creo que necesita -sin pensar en lo que puede necesitar de verdad- y la otra persona hace lo mismo conmigo? ¿Para qué si casi todo el mundo juega a adivinar?


Y la última afirmación me lleva a preguntarme cuánto tiempo es "nunca más", y en algunas es tiempo infinito, en otras muuuuuucho y en las últimas, en minoría absoluta, se reduce a segundos.



Por eso. Por ahora. Nunca más. Por ahora.